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La vuelta al mundo con dinero público

El alcalde socialista Teodoro Romero va a juicio acusado de aprovechar viajes de cooperación para hacer turismo

El alcalde de Santa Margardia de Anoia, el socialista Teo Romero.
El alcalde de Santa Margardia de Anoia, el socialista Teo Romero.

Presidir el Fondo Catalán de Cooperación al Desarrollo (FCCD) es un cargo ideal si uno quiere ver mundo. Son, en principio, viajes de trabajo con poco margen para el ocio: una conferencia sobre diplomacia de las ciudades en La Haya, un seminario de innovación en Belo Horizonte o incluso la celebración del 60 aniversario de la creación del Estado de Israel. A Teo Romero, que presidió el ente durante seis años, esas visitas le sabían a poco. De modo que las aprovechó para hacer turismo, con cargo —presuntamente— a los fondos que debían destinarse a cooperación.

Romero, alcalde socialista de Santa Margarida de Montbui (Anoia) desde 1995, ha perdido el último recurso para eludir el juicio y se sentará en el banquillo por emplear, para su propio disfrute, casi 57.000 euros del Fondo, que ahora pide para su expresidente una pena de ocho años de cárcel por apropiación indebida o malversación. La duda entre los dos delitos estriba en si el dinero que recauda el FCCD debe considerarse privado o público; por esta última opción se inclina la Audiencia de Barcelona —que ha tumbado el recurso del edil— porque la mayoría de aportaciones procede de ayuntamientos.

La investigación judicial ha acreditado que Romero amplió sus viajes al extranjero —25 solo entre 2007 y 2010, la etapa bajo sospecha— para incorporar visitas turísticas de toda índole. El alcalde debía aterrizar en Nairobi un 20 de enero para asistir al Foro Social Mundial. Decidió llegar cuatro días antes, lo que comportó “ampliar los días de reserva de hotel”, señala el auto judicial que puso fin a la instrucción. Durante su estancia, realizó “tres viajes en avión injustificados a zonas turísticas el país”. Uno de ellos, para ver fauna salvaje en la fabulosa reserva keniata del Masai Mara. Los gastos injustificados ascienden, solo en ese viaje, a más de 7.600 euros.

En Perú, aprovechando su asistencia a un seminario internacional, decidió quedarse unos días más para visitar la histórica Cuzco. Romero, que como presidente del Fondo no percibía ningún salario, pasó a la entidad gastos de comidas que, en realidad, habían pagado ya los organizadores del evento, de modo que obtuvo así un pequeño sueldo irregular. Los gastos son de todo tipo e incluyen consumiciones en locales de ocio nocturno, consultas en páginas web de adultos e incluso “compra de souvenirs”, detalla el informe.

Los grandes reclamos turísticos son una constante en la vuelta al mundo de Romero. En Israel gastó más de 4.000 euros de forma injustificada visitando Belén, Natzaret y el Mar Rojo y escapándose velozmente a Jordania para visitar la monumental Petra. En Japón, durante una conferencia de alcaldes por la paz en Nagasaki, viajó acompañado de un amigo y también extendió la travesía para acercarse a Kyoto y Tokio. En la capital, gastó 898 euros en una discoteca llamada Ultra Lounge y otras cantidades en locales de ocio nocturno cuyo concepto “no se ha podido descifrar”.

Sudamérica es otra de las regiones del planeta donde el Fondo, y Romero con él, estuvo más presente. En Ecuador, durante una visita para comprobar los proyectos de desarrollo impulsados por el Fondo, Romero “varió el programa” que le habían preparado y “nada más aterrizar” en el país se fue a las Islas Galápagos. Allí, subraya el juez, “no había ningún proyecto” del fondo. El pretexto era una reunión con el alcalde de San Cristóbal. Pero resulta “difícil de justificar” que pasara tres noches en las Galápagos para una sola visita, ironiza el escrito de acusación de la abogada del ente, Judit Gené.

La acusación particular concluye que Romero “disfrutó de numerosas comidas, estancias en hotel y desplazamientos que tendría que haber pagado de su bolsillo”. En 2010, un informe de auditoría reveló las anomalías. El alcalde revisó sus documentos, dijo que en algunos países del tercer mundo no elaboran facturas —aunque la asociación recuerda que también viajó por Europa y Japón— y acabó devolviendo casi 14.000 euros, una cifra “insuficiente”, según la entidad. Las irregularidades fueron especialmente flagrantes en viajes como el de Belo Horizonte. Allí se celebraba un seminario de innovación que directamente, según el juez, “no estaba justificado en las finalidades” de la entidad. Pero Romero también le sacó partido: visitó Rio de Janeiro y la zona turística de Ouro Preto. Los gastos que generó allí (otros 4.131 euros) también los cargó a la asociación.

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