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‘Kàtia Kabànova’ o la lucha por la liberación de la mujer en ópera

La soprano norteamericana Patricia Racette critica el retroceso feminista con Trump

La soprano Patricia Racette en la ópera 'Kàtia Kabànova'.
La soprano Patricia Racette en la ópera 'Kàtia Kabànova'.

Hay artistas que evitan entrar en arena política y otros, en cambio, que no desaprovechan la proyección pública para posicionarse con claridad. Este es el caso de Patricia Racette, reconocida soprano norteamericana que será voz protagonista en la ópera Kàtia Kabànova, del compositor checo Leoš Janáček, en el Liceo en seis funciones de noviembre: “La historia de Kàtia, por desgracia, se sigue repitiendo hoy en día. Una mujer que lucha por liberarse frente a la autoridad del hombre. Han pasado ya cien años desde que Janáček escribió la ópera –referente de la liberación de la mujer- y por desgracia queda mucho por hacer. Es más, a veces, en este terreno estamos dando pasos hacia atrás, como está sucediendo en Estados Unidos con la administración de Trump”. En febrero pasado, cuando cantó en el teatro Real, en Madrid, tampoco desaprovechó para criticar los efectos de la política del presidente de los Estados Unidos, alegando su parecido con un personaje malo y perverso de Street Scene, de Kurt Weill, en la que ella tenía el papel principal.

Por si no quedaba la cuestión clara, ayer, Racette insistió: “Yo ya he votado por correo antes de venir a España para las elecciones legislativas de mi país y animo a todos a que lo hagan. Es muy importante”. La soprano, una artista muy popular en su país en el que alterna la ópera con el género musical y el cabaret y que debutó en el Liceo en 2012 con Madama Butterfly, ha interpretado en cinco ocasiones el papel de Kàtia Kabànova, una ópera que definió como emocional: “es muy diferente a otras óperas porque es todo un thriller psicológico. No es el típico papel de la mujer enamorada de un hombre y ya está. Es diferente porque es mucho más complejo, hace un viaje interior hacia la libertad”.

Una ópera corta, una hora y 45 minutos, inspirada en La Tempestad del dramaturgo ruso Aleksandr Ostrovski, y que Janáček escribió pensando en su musa, Kamila Stösslova, de la que estaba enamorado. La protagonista, Kàtia, sufre la crueldad de su suegra, Marfa Kabànova –que interpretará la mezzosoprano inglesa, Rosie Aldridg- y acaba ejerciendo su libertad siendo infiel a su marido en brazos de un amante, papel que interpreta el tenor austríaco Nikolai Schukoff. Su moral le impide mantenerlo en secreto, lo confiesa y se suicida arrojándose al río Volga.

La ópera se estrenó en 1921 en el Teatro Nacional de Brno, de la República Checa, y tuvo mucho éxito en diferentes teatros europeos. Al Liceo llegó en 1973 en las primeras funciones que se hicieron de Kàtia Kabànova en España y volvió con otro montaje en la temporada 2000/2001. Las funciones que se verán este mes de noviembre en el Liceo son las de la producción de la English National Ópera (ENO) que se estrenó en 2010. Llega con la dirección de escena del norteamericano David Alden. “Las óperas del siglo XX dieron mucha importancia al papel de la mujer frente a los hombres que no querían renunciar a su posición de dominio. El propio Janáček dio una especial consideración a la mujer con las que tenía afinidad para abordar personajes. Katia es un ejemplo de mujer que lucha por su libertad”, apuntaba Alden.

El que se verá en el Liceo es un montaje sobrio en el que manda la luz, el movimiento y el color: “he querido eliminar distracciones visuales y propiciar una atmósfera de ensueño en la que entre el público”. La definió como una ópera apasionante y romántica y emocionalmente impactante: “La música es tan bella como puede ser la de Puccini y tan dura e intensa como la de Beethoven, una combinación de corazón y rabia que interpretan sus personajes”. Una ópera exigente en la interpretación: “es tan importante la actuación como la voz”. Esa idea de intensidad interpretativa fue subrayada por el tenor austríaco Schukoff: “es como si la cámara se moviera por el escenario, el ritmo es trepidante y no hay arias largas”.

Josep Pons será el director musical de Kàtia Kabànova, una ópera que rompe con los esquemas tradicionales: “es una música rapsódica que da la impresión que la voz va por un lado y la música rellenando huecos, nos metemos por el medio. Janáček creaba un universo musical propio, era capaz de introducir un vals pero lo hacía con otro ritmo, con otra melodía. Probablemente porque el compositor miraba hacia Rusia con quien se sintió identificado tras la revolución de 1918 y renegó abiertamente del imperio austrohúngaro del que introduce elementos del folclore musical pero, otra vez, a su peculiar manera”.

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