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Amigas con 68 años de diferencia

Un programa contra la soledad une a jóvenes con mayores

Asunción, de 93 años, en su casa con Blanca, voluntaria que le hace compañía.
Asunción, de 93 años, en su casa con Blanca, voluntaria que le hace compañía.

Unas rosquillas con chupitos de anís son el plan de esta tarde de miércoles: Asunción Gómez, de 93 años, y de Blanca Ramón, de 25, van a pasar un rato juntas. Ambas se conocieron hace cuatro años y desde entonces quedan una vez a la semana. Luchan juntas contra la soledad, que en Madrid tiene nombre de mujer: de las 261.800 personas de 65 o más años que viven solas en la región, 192.000 son mujeres; es decir, un 73,3%, según el Instituto Nacional de Estadística. Por esa razón, un grupo de millennials, en colaboración con la ONG Fundación Amigos de Los Mayores, lleva tiempo peleando contra este acuciante problema del siglo XXI, especialmente dramático en el caso de las personas mayores.

"Mi madre me animó a presentarme como voluntaria", dice Blanca Ramón, estudiante de filología inglesa. "Aunque yo ya tenía la idea en la cabeza: lo quería hacer porque me sentía sola”, continúa. Así llegó a Amigos de los Mayores, que atiende en Madrid a 729 personas en la Comunidad de Madrid, la mayoría, mujeres de más de ochenta años, con movilidad reducida y pensiones bajas. La soledad no deseada tiene también otro tipo de consecuencias como depresión, fomento del deterioro cognitivo o merma del sistema inmunológico, según La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. "Son situaciones que, tal vez, se podrían evitar con una atención adecuada”, dice José Ángel Palacios, responsable de comunicación de la ONG Fundación Amigos de los Mayores.

A Blanca Ramón le tocó compartir tiempo con Asunción Gómez, Asun para las amigas. Gómez es viuda, una de las principales causas de estar sola en la vejez. Y aunque tiene cuatro hijos, sus vidas personales y sus trabajos no les dejan demasiado tiempo libre: "Me sentía sola por lo que fui al Ayuntamiento a hablar con la trabajadora social. Le pedí que si podía venir alguien a mi casa a acompañarme y me recomendaron ir a Amigos de los Mayores", dice Gómez, que fue modista en la casa de moda Asunción Batista; aún conserva -y muestra con orgullo- algunos de los trajes que confeccionó.

"Al principio, me hicieron una entrevista para saber cuáles eran mis intereses y que fueran compatibles con los de la persona a la que iba a acompañar", explica Ramón, una de los 641 voluntarios que este año han colaborado con la ONG. "Aparte de los perfiles, priorizamos la proximidad, que la persona mayor y el voluntario vivan cerca, pues así se facilita la continuidad del voluntariado y ayuda a integrar a la persona mayor en la vida del barrio", dice Palacios. Además de ese apoyo presencial, Amigos de los Mayores acaba de lanzar una campaña de sensibilización con la que quieren llamar la atención del público más joven: "Una vida sin postureos te espera", clama un cartel en el que aparece una señora mayor posando como si fuese a salir en Instagram.

Asun mostrandole el vestido de sevillanas que confecciono a Blanca.
Asun mostrandole el vestido de sevillanas que confecciono a Blanca.

En los cuatro años que llevan viéndose, Asun y Blanca se han convertido en amigas. Con una copita de anís mediante, hablan de sus parejas, de sus inquietudes o de la muerte. "Con Asun puedo tratar cualquier tema porque no tiene prejuicios", dice Ramón. También se van de fiesta: "Lo mejor de las citas que organiza la fundación con los otros mayores es la merienda", dice Asun. "Y las amistades”, agrega rápidamente.En esas merendolas, "nosotras somos siempre las primeras en salir a bailar pasodoble con nuestro traje de chulapas", dice Ramón. "Estar con Asun me ha hecho sentir menos sola", reconoce la joven. Por su parte, Asun también está contenta no solo por compartir tiempo con Blanca sino por haber forjado una bonita amistad: "La gente cambia con solo oler el cariño”, dice.

60 artistas reflexionan sobre el desamparo

La exposición La No Comunidad — en CentroCentro (Plaza Cibeles, 1A; hasta el 27 de enero de 2019; gratis)— reflexiona sobre la idea de comunidad, concretamente de la inexistencia de ella y su implicación en la ruptura de los vínculos sociales entre las personas. La muestra, comisariada por Blanca de la Torre y Ricardo Ramón, se enmarca dentro del plan pionero del Ayuntamiento de Madrid para combatir la soledad no deseada, pero no solo desde la creación de políticas sociales sino también desde ámbitos como la cultura, la formación o la salud.

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