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El Espai 13, convertido en una sala ‘mística para escuchar’

Arte emergente en el 40º aniversario de la Fundación Miró

Un sala parece engullir al visitante en el Espai 13.
Un sala parece engullir al visitante en el Espai 13.

Escuchar lo que nos rodea a veces significa escucharnos a nosotros mismos. Es lo que pasa en el “dispositivo espacial para la escucha” que Fito Conesa ha instalado en el Espai 13 de la Fundación Miró. En la estructura, que recuerda a escala una pirámide maya en horizontal, resuena una pieza para dos contrabajos, compuesta por el propio Conesa, inspirada en el compositor minimalista estonio Arvo Pärt. A partir de la torturada figura de Pärt, Conesa explora el concepto de crisis profesional y personal para convertirlo en una herramienta de creación y conocimiento. “Es un espacio que invita a entrar en una escucha casi mística, a abrir una puerta hacia otros niveles de conciencia”, explica Conesa, quien ha contado con la interpretación del músico portugués Miguel Leiria y la colaboración de El Cor Jove del Orfeo Català bajo la dirección de Esteve Narbona. “El coro ha añadido una capa de voz con un ejercicio de creación colectiva poco habitual en la tradición musical occidental”, añade el artista.

El proyecto, titulado Nuestro camino permanece, se completa con la partitura de la composición musical que el Espai Tactel expuso en la feria Swab. El gran paralelepipedo negro que parece engullir el visitante en el aislamiento acústico de sus entrañas aterciopeladas, no podía ser más adecuado para dar inicio al nuevo ciclo del Espai 13, Un monstruo que dice la verdad. “El arte contemporáneo es el monstruo o por lo menos tiene la capacidad de señalar los monstruos”, asegura su comisaria Pilar Cruz. El ciclo se propone analizar la relación entre conocimiento y poder a partir de lo que ocurre en los márgenes y las intersecciones de las disciplinas. De ahí que se inaugure con un proyecto sonoro de un artista visual que surge precisamente del poder regenerador de la crisis.

“Frente a la producción indiscriminada, Conesa reivindica la pausa como acto de resistencia y vía para reinventarse”, apunta Cruz. La comisaria ha seleccionado cinco propuestas, todas ellas inéditas, para celebrar los 40 años de este espacio dedicado a las prácticas artísticas y curatoriales emergentes. “Tras la clausura de Conesa, el 16 de noviembre Lara Fluxá inaugurará una instalación que combina el vidrio y el aceite de motor usado para reflexionar sobre el valor del objeto artístico y la ingeniería creativa para tratar los residuos de la sociedad de consumo”, indica Cruz. El ciclo, que continúa con Vanesa Varela y el colectivo Für alle Fälle, concluirá entre julio y septiembre 2019 con el sevillano Paco Chanivet que reivindica la hibridación y el mestizaje frente a la rigidez de las disciplinas.

 

 

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