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La reforma de plaza de España incluirá un paso de peatones transversal

Las obras del proyecto arrancarán después de Navidad y el cruce peatonal, similar al de Shibuya (Tokio), tendrá bolardos con luces que controlarán el tráfico



Cada vez que los semáforos de Shibuya (Tokio) se ponen en verde para los peatones, miles de personas atraviesan ese cruce, uno de los más icónicos del mundo. Algo parecido podrá verse en la intersección entre Gran Vía y plaza de España desde marzo, cuando el Ayuntamiento cree un paso de peatones transversal que permitirá cruzar la calzada en todas direcciones, incluso en diagonal. La novedad se incluye en la reforma de plaza de España, cuyas obras empezarán después de Navidad.

El nuevo paso de peatones que adelanta EL PAÍS no tendrá semáforos para los viandantes, sino bolardos semafóricos, un tipo de bolardos de algo más de un metro de alto coronados por una luz que cambia del rojo al ámbar y de ahí al verde. Cuando los 16 bolardos se pongan en verde, los caminantes podrán cruzar en todas las direcciones. Hasta ahora, había que esperar al menos dos semáforos para llegar a la esquina contraria. Además, la programación de los semáforos permitirá que haya tiempo suficiente para atravesar la calle.

Otra de las novedades de este paso es que estará a la altura de la acera, es decir, elevado sobre el nivel del asfalto, por lo que serán los vehículos los que tengan que subir un pequeño escalón para atravesarlo y facilitará la movilidad a las personas de movilidad reducida e invidentes. “Se ha decidido hacerlo así porque es muy simbólico y muestra que el peatón se apropia del espacio”, explica Fernando Porras-Isla, de Porras La Casta Arquitectos, coautor del proyecto de plaza de España junto al Estudio Guadiana.

“El paso de peatones cumple toda la normativa, y además incorpora la posibilidad de cruces en diagonal, de manera que los coches tienen que detenerse en todas las direcciones para permitir un flujo de peatones mucho más libre”, añade. “El nivel del suelo en ese punto no será el de los coches, sino el de las aceras, así el conductor sabrá que se encuentra en territorio del peatón. Va a ser una gran plataforma peatonal”, continúa el arquitecto.

El paso de peatones en la intersección entre plaza de España y Gran Vía (a la izquierda).
El paso de peatones en la intersección entre plaza de España y Gran Vía (a la izquierda).

Porras-Isla admite que tenía presente el paso de Shibuya: “Ese cruce japonés es muy icónico, todo el mundo ha visto imágenes en las redes sociales, pero la nuestra es una variante más sofisticada, porque no todos los flujos son iguales, así que hemos tenido que adaptar el paso a las intensidades variables”. En su opinión, “es una apuesta que tiene que ver con la conectividad verde”.

98 millones

Esta iniciativa se incluye en la reforma de plaza de España, elaborada por ambos estudios tras un concurso público y un proceso de participación ciudadana. El presupuesto del proyecto votado por los ciudadanos en febrero de 2017 se estableció en 46 millones de euros, pero durante el desarrollo del mismo se han ido incorporando nuevas partidas. Por ahora, el Ayuntamiento ha reservado 98 millones de euros para estas obras, pero la cantidad final puede ser algo menor. El 1 de octubre finaliza el plazo de presentación de ofertas y la mesa de contratación se reunirá sobre el 20 de octubre. En ese momento se conocerá el precio definitivo de la reforma, cuyas obras empezarán después de Navidad.

Vista aérea del paso de peatones de Shibuya, en Tokio.
Vista aérea del paso de peatones de Shibuya, en Tokio.

La nueva plaza de España, que incluye alargar el túnel de Bailén hasta Ferraz, ampliar las aceras de la cuesta de San Vicente y peatonalizar el tramo de Bailén que une plaza de España y los jardines de Sabatini, finalizará en 2020. Sin embargo, en marzo esperan que ya esté concluido este nuevo paso de peatones, además de la peatonalización del lateral de la plaza junto a la torre Madrid (actualmente, con tres carriles para coches) y la ampliación de aceras en la continuación de Gran Vía, donde también se perderán carriles para el tráfico privado y se ganará espacio para el peatón. La reforma de Gran Vía se espera que termine antes de Navidad. Cuando ambos proyectos estén acabados, se multiplicará por tres la superficie de la plaza de España y conectará Gran Vía con el Palacio Real y los jardines de Sabatini.

“Esta reforma tiene mucho que ver con la mitigación tan grande del tráfico que va a haber en la zona”, señala Porras-Isla. Así, con la entrada en vigor de Madrid Central (en noviembre) y la ampliación de las aceras, se reducirá mucho el paso de vehículos por esta área. Además, la reforma prevé prohibir el giro para los vehículos desde Gran Vía a la cuesta de San Vicente, mientras que los vehículos de no residentes que bajen por Princesa deberán girar en Quintana en lugar de hacerlo por la cuesta de San Vicente y no llegarán hasta la plaza.

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