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Cataluña quiere prohibir que se fume en los coches

La Generalitat aduce que así protege a los fumadores pasivos y se evitan accidentes

Un conductor fumando en su vehículo.
Un conductor fumando en su vehículo.

Cataluña quiere poner coto al tabaco en el coche. El secretario de Salud Pública de la Generalitat, Joan Guix, ha asegurado este lunes que el Govern ya se ha puesto manos a la obra para prohibir el consumo de tabaco en los vehículos y otros espacios públicos, como los alrededores de instalaciones deportivas al aire libre.

La medida va más allá de la ley española de 2011, que no prohíbe fumar en los coches. La normativa de seguridad vial tampoco lo penaliza explícitamente, aunque la Dirección General de Tráfico (DGT) advierte de que puede ser una distracción al volante potencialmente sancionable (si el agente considera que ha causado una conducción distraída o negligente). “Queremos actuar sobre espacios cerrados como el coche, sobre todo cuando van embarazadas o niños. Nos preocupan los fumadores pasivos, pero también el riesgo de accidente o que cada vez hay más coches sin ceniceros y lanzar las colillas por la ventanilla es un riesgo ecológico y ambiental”, ha apuntado Guix. 

La propuesta va incluso más lejos que las últimas recomendaciones del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), que pedían que no se fumara en coches en los que viajaran menores. Países como Francia, Reino Unido, Italia y Austria ya lo han regulado en este sentido.

Los expertos señalan que la concienciación social cuando hay menores está más asimilada, pero falta el salto final. “El riesgo de la exposición ambiental está claro. A nadie se le ocurre fumar en un coche con niños porque pueden desarrollar problemas de salud, como asma, otitis... Esta medida que propone la Generalitat no es la principal medida para combatir el tabaco, pero sí es importante. Tiene una función de concienciación social y servirá para que haya más sensibilización”, apunta Francisco Camarelles, miembro de la CNPT.

En España el tabaquismo mantiene una tendencia a la baja desde hace años, y en 2017 se situó en el 22% de la población, la cifra más baja en tres décadas, según el Ministerio de Sanidad. Pero la Generalitat insiste en la necesidad de reducirlo más.

La propuesta sigue las directrices y recomendaciones de los expertos sanitarios en la materia, como la Organización Médica Colegial, que el año pasado tildó de “agravio y una forma de maltrato” el consumo de tabaco en un vehículo con menores a bordo. Tres sociedades científicas (la de Neumología y Cirugía Torácica, la de Atención Primaria, y la de Medicina de Tráfico) fueron más allá y, en una carta a la DGT, reclamaron que “no se permita el consumo de tabaco durante la conducción”. “Es imprescindible evitar fumar dentro del vehículo, independientemente de quién viaje en él, porque afecta a la capacidad refleja, motora y cognitiva del conductor y puede ocasionar accidentes”, advirtieron.

Competencias estatales


Para sortear las competencias estatales en seguridad vial y en la ley antitabaco, la reforma catalana se aplicará sobre la ley de sustancias que pueden generar dependencia, una norma de 1985. Guix apuntó, no obstante, que “este mes” empezará conversaciones con todas las Administraciones y autoridades competentes para ampliar el consenso. “Empezaremos a negociar a otros niveles, como con Tráfico. Queremos ver qué margen de maniobra tenemos para modificar o inducir cambios en el código de circulación”, indicó.

Un portavoz de la DGT señaló ayer, sin embargo, que la prohibición del tabaco en el coche “es un tema de salud, no de seguridad vial”. “Aunque el director general ha hablado de cambiar la Ley de Seguridad Vial para modificar algunos puntos, este no estaba entre ellos. Esto ya está penado: en la conducción, se puede sancionar”, agregó.

Guix anunció que su intención es “tocar todas las teclas posibles”. Ya puestos a modificar una ley, la Generalitat no solo se quedará en la reforma dentro de los coches. “Queremos limitar el consumo en las zonas en torno a espacios deportivos al aire libre y avanzar en el tema del etiquetado, aunque esto es una competencia estatal y hay que ver cómo”, puntualizó. El secretario de Salud Pública del Govern estimó ayer que, “si hay un horizonte parlamentario tranquilo”, en poco más de un año pondría empezar a aplicar estas nuevas restricciones al tabaco.

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