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Los Mossos empiezan a usar las pistolas Taser con algunas lagunas

La instrucción interna de la policía catalana no establece como obligatorio la grabación de las actuaciones

Un intendente presenta la pistola modelo Taser X2 que usarán los Mossos
Un intendente presenta la pistola modelo Taser X2 que usarán los Mossos

Los Mossos d'Esquadra han empezado a utilizar hoy las pistolas Taser en Girona, Blanes, Figueres. Se trata de una prueba piloto que da respuesta finalmente a un reclamo histórico de los sindicatos. Está previsto que en septiembre el arma esté ya desplegada en toda Cataluña. Cada comisaría tendrá una pistola, que usará el jefe de turno. Los Mossos serán la primera policía autonómica en usarlas en sus unidades de seguridad ciudadana (la Ertzaintza la tiene en unidades especializadas), según explicó este lunes el director general de la policía catalana, Andreu Martínez. Pero el arma llega con algunas lagunas.

La más llamativa es la grabación de las actuaciones. En la presentación en el Parlament en 2016, la cúpula de Mossos aseguró que cada actuación quedaría registrada. La instrucción interna de la policía catalana, a la que ha tenido acceso EL PAÍS, rebaja esa posibilidad a “siempre que sea posible”, sin ser obligatoria. Inicialmente se planteó que los dispositivos llevasen incorporados una cámara, que grabaría cuando se desenfundase el arma. Pero la policía catalana admite que no ha encontrado pistolas que incluyan la cámara, por lo que esta irá incrustada en el chaleco de los agentes, y será el policía quien la active.

Esa es una de las críticas más importantes de Stop Taser, que ve delicado que sea el agente “quien decide en qué momento graba la actuación”, en lugar de que “grabe la pistola desde que se desenfunda”. Su portavoz, Andrés García Berrio, señala también la “inconcreción” a la que está sujeta la pistola eléctrica. La instrucción interna de Mossos prohíbe utilizar el arma en mujeres embarazas o niños y personas “de edad avanzada” o “débiles de salud”, siempre que sea “perceptibles para los agentes actuantes”, sin especificar más. Tampoco se podrá disparar en centros penitenciarios, salvo motines o toma de presos, ni en manifestaciones o concentraciones “como herramienta de control del orden público”. Antes de usarla, el policía deberá avisar “de manera clara” y garantizar posteriormente la asistencia médica, además de informar al juez.

El intendente de los Mossos Josep Saumell defendió que no hay ningún estudio que acredite que las Taser pueden provocar paradas cardiorrespiratorias, pero admitió que las enfermedades previas o el consumo de tóxicos pueden complicar las actuaciones policiales. Stop Taser señala esos elementos, imperceptibles en ocasiones a simple vista, para oponerse las Taser. Según un informe de Amnistía Internacional, 500 personas han fallecido desde 2001 en Estados Unidos tras recibir una descarga de una pistola eléctrica, aunque aclaran que no siempre es la descarga el motivo directo de la muerte.

La Taser (Dispositivo Conductor de Energía) ha vivido una larga travesía. La muerte de Juan Andrés Benítez en 2013 en el barrio del Raval, en una reducción por parte de la policía catalana, hizo que finalmente el Departamento de Interior, reticente hasta entonces, aceptase incorporar las pistolas eléctricas como un arma intermedia entre la porra y la pistola. El Parlamento les dio luz verde para usarlas hace dos años; los Mossos calculaban tenerla lista en enero, pero cuestiones técnicas y la aplicación del artículo 155 la retrasó medio año.

En total, los Mossos tienen 120 pistolas: 90 para las comisarías y el resto se repartirán en especialidades o grupos como las ARRO. Martínez admitió que las Taser son una respuesta a las peticiones de los sindicatos, pero parcial. Los representantes de los Mossos piden una Taser por patrulla, algo que no está en los planes del Departamento de Interior. El portavoz de los Mossos, el inspector Albert Oliva, defendió que la Taser, que se dispara a entre tres y cinco metros, no sustituye a ninguna arma. Está “a medio camino entre la defensa y la pistola” y es la alternativa menos lesiva y más efectiva para afrontar situaciones críticas de peligro y riesgo inminente, dijo. Todos los policías deben hacer un curso de formación antes de utilizarla, y llevar también un desfibrilador.

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