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La Lega: apoyo fiel al independentismo

El partido xenófobo y euroescéptico vuelve al gobierno de Italia alentando el separatismo catalán

Matteo Salvini, líder  de la Liga, este miércoles a Carrara.
Matteo Salvini, líder de la Liga, este miércoles a Carrara. AP

Las caras eran un poema en la sede electoral de CiU, la noche del 25 noviembre de 2012. La coalición volvía a ganar las elecciones pero perdiendo 12 diputados en el parlamento catalán. El procés justo estaba empezando y la jugada de Artur Mas, adelantar unos comicios que le dieran una mayoría absoluta para controlar la carrera independentista, resultó un fracaso. Una decena de hombres intentaban mantener los ánimos altos en la sede del hotel Majestic de Barcelona, ondeando banderas y celebrando la primera posición: era la delegación de la Liga Norte, encabezada por el diputado Fabrizio Cecchetti. Cecchetti es, según dijo en 2014 el líder de la Liga, Matteo Salvini, la persona encargada de hacer de bisagra entre su partido y el nacionalismo catalán.

La relación entre la Liga Norte y el nacionalismo catalán ha sido desigual. El partido italiano, xenófobo y euroescéptico, siempre ha buscado el romance, pero la mayoría del separatismo catalán ha intentado mantenerlo a distancia. Jordi Pujol participó como president en varios actos institucionales con el viejo líder de la Liga Norte Umberto Bossi, pero en cambio rechazó de forma reiterada recibirlo en la Generalitat. Quien sí mantuvo relaciones fluidas con Bossi fue Àngel Colom, exlíder de ERC y hoy en la órbita de la coalición Junts per Catalunya. Colom fue invitado en 1996 por Bossi a la celebración simbólica de la proclamación de independencia de la Padania,. Un año más tarde, Bossi acudió al congreso fundacional del Partit per la Independència (PI), la formación que crearon Colom y Pilar Rahola tras abandonar ERC. Un portavoz del PDeCAT, la formación heredera de CDC, descarta que el partido mantenga actualmente relación alguna con la Liga.

Mas sí recibió como presidente de la Generalitat, en enero de 2014, a uno de los pesos pesados de la Liga Norte, Roberto Maroni, en calidad de presidente de Lombardía. Mas fue duramente criticado por la izquierda catalana y pocos días después publicó en el diario La Repubblica un artículo desmarcándose de la Lega. “En ningún caso el movimiento para la soberanía catalana es la expresión de un nacionalismo étnico, victimista y antisespañol”, escribió Mas.

Las expresiones de apoyo al independentismo por parte de la Liga han sido constantes hasta hoy, y Salvini, que será el nuevo ministro de Interior italiano, ha sido uno de los miembros más activos. Salvini aseguró el pasado marzo que la detención de Carles Puigdemont en Alemania era la prueba del fracaso de la Unión Europea: “Arrestar a un representante del pueblo, como ha sucedido con el expresidente catalán, es inaceptable. Los problemas se solucionan con diálogo y el respeto a la voluntad de los ciudadanos, no con las esposas”.

“Mediación de Putin”

Salvini es un declarado admirador del presidente ruso, Vladimir Putin. En una entrevista con el diario La Stampa de octubre de 2017, pocos días tras la consulta ilegal del 1-O, Salvini incidió en sus críticas a la UE, destacando que no esperaba que Bruselas asumiera un papel de interlocutor entre el Gobierno central y la Generalitat. En otra entrevista, para Espansione TV, Salvini dijo que las cargas policiales del 1-O “son la vergüenza de Europa. Aplican sanciones contra Putin pero dejan apalear a gente en las calles”. El líder de la Liga propuso una alternativa en La Satmpa: “Podría darse una mediación de Putin”. Salvini subrayó que su partido ya no prioriza la independencia de las regiones del norte de Italia pero sí de un mejor modelo federal pese a que, añadió, el déficit fiscal de Lombardía y el Véneto sumaba 70.000 millones de euros, frente a los 8.000 millones de Cataluña, según las cifras esgrimidas por Salvini.

Las muestras de apoyo de Salvini al independentismo se han repetido desde el inicio del procés en 2012. Salvini grabó en noviembre de aquel año un “homenaje a Cataluña”, parafraseando al escritor antifascista George Orwell. Salvini, por entonces eurodiputado, criticó a los medios italianos por “camuflar” la mayoría en el parlamento catalán a favor de la independencia. En 2013, con motivo de la manifestación masiva del 11 de septiembre, Salvini escribió en Facebook que se consideraba “un ciudadano de Cataluña”. Salvini concluía que la independencia de Cataluña “está próxima” porque, aseguró, la mayoría “antes que sentirse de derechas o de izquierdas, se siente catalana. Estoy seguro de que el viento de la libertad no se detendrá”. Aquel día, en el parlamento italiano, el grupo de la Liga Norte vistió con camisetas con la bandera independentista catalana.

El nacionalismo catalán ha marcado cada vez más distancia con la Liga Norte. La Generalitat rechazó las peticiones de representantes de este partido para actuar como “observadores internacionales” durante el 1-O. Xavier Casals, historiador y experto en movimientos de extrema derecha, escribió aquel octubre en su blog que los cantos de sirena de la Liga eran sobre todo una estrategia para debilitar el sistema europeo: “Los apoyos de extrema derecha al independentismo confluyen en un tacticismo para cuestionar a la UE, pero también en una concepción ultraderechista de Europa que cuestiona los Estados nación”.