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Torra mantiene su desafío e insiste en nombrar a presos y fugados

El presidente catalán visita a los exconsejeros que están en prisión preventiva por supuestos delitos de rebelión y malversación

El presidente de la Genaralitat, Quim Torra, llega a la prisión de Estremera.
El presidente de la Genaralitat, Quim Torra, llega a la prisión de Estremera.

El presidente catalán, Quim Torra, insiste en que los exconsejeros en prisión preventiva y los huidos de la justicia repitan en sus cargos pese a las advertencias del Gobierno. Torra hizo ayer su primera visita como líder ya investido a las cárceles madrileñas donde están los nueve dirigentes independentistas en prisión preventiva por supuestos delitos de rebelión, malversación y desobediencia. El president aseguró que Josep Rull y Jordi Turull le transmitieron “su voluntad de acceder al cargo”, un extremo que el PP, PSOE y Ciudadanos han pactado evitar. No trascendió el contenido de la reunión con Oriol Junqueras.

La visita escenifica la decisión de Torra de mantener el pulso con el Gobierno, después de que este pactara con PSOE y Ciudadanos no publicar en el Diario Oficial de la Generalitat (DOGC) los nombramientos de los presos y fugados y evitar así la toma de posesión de los mismos. Hasta que no juren el cargo todos los consejeros, el Ejecutivo de Mariano Rajoy no levantará la intervención a la Generalitat por el artículo 155 de la Constitución.

Desde el Govern insisten en que la toma de posesión será este miércoles y recuerdan que los derechos de los exconsejeros que están en prisión o huidos están “intactos”. De hecho, consideran que el Gobierno se extralimita al impedir la publicación del decreto de nombramiento en el DOGC, porque sostienen que es un acto debido, es decir, de puro trámite.

Atribuciones simbólicas, pero no de gobierno

PERE RÍOS

La ley de la presidencia de la Generalitat enumera en los artículos 10, 11 y 12 las atribuciones del president, en representación de la institución, del Estado y en el ejercicio de la acción del Gobierno. Quim Torra mantiene intactas los dos primeros paquetes de competencias, entre las que se encuentra la posibilidad de “convocar las elecciones al Parlamento y decretar la disolución anticipada”.

Sin embargo, el Diario Oficial de la Generalitat (DOGC) no ha publicado aún el nombramiento de los consejeros que Torra decidió el pasado día 19 en aplicación de la competencia que le atribuye esa misma ley (art. 17.1). Mientras no se desbloquee esa situación —porque el artículo 155 sigue en vigor—, el presidente catalán no podrá ejercer la atribución de mayor calado que tiene reconocida: “la dirección de la acción del Gobierno”. Por tanto, Torra no puede representar al Govern porque este no se ha constituido, ni puede presidir las reuniones semanales que se celebraban hasta que se declaró la independencia en octubre, ni tampoco puede “establecer y desarrollar las directrices generales de la acción de gobierno”.

La primera parada de Torra fue la cárcel de Estremera, donde se vio por separado primero con los exconsejeros Jordi Turull, Josep Rull y Joaquim Forn (todos de Junts per Catalunya) y después con los republicanos Oriol Junqueras y Raül Romeva. El president iba acompañado por el director de Comunicación de la Generalitat, Jaume Clotet, y por el que probablemente será su jefe de gabinete, Josep Rius.

Los equipos de Rull y Turull, que administran sus cuentas en Twitter, explicaron en varios mensajes que los exconsejeros recibieron a Torra “con la máxima dignidad, con vestido formal y el pin de consejero [en la solapa]”. El propio president llevaba en la suya un prominente lazo amarillo junto a la insignia que le distingue como jefe del Govern.

“Seguirán firmes”

Tras dos horas de reunión, Torra compareció ante los medios y destacó que Rull y Turull le habían agradecido el nombramiento como consejeros y le habían reiterado “su voluntad de acceder al cargo”, pidiéndole “que pida al juez su libertad para que puedan venir a la toma de posesión el miércoles”. Torra, que no admitió preguntas, destacó que el aspecto de los reclusos es “bueno”.

A media mañana, Torra se subió a su comitiva de dos vehículos e hizo 80 kilómetros hasta el centro de Alcalá Meco, donde están la expresidenta del Parlament Carme Forcadell y la exconsejera Dolors Bassa. De nuevo a la salida, el president pidió a todos los catalanes que no las olviden: “Aguantarán si el pueblo de Cataluña aguanta”, dijo. “Nos han dicho que seguirán firmes si seguimos firmes”. También en Twitter, los equipos de ambas aseguraron que habían transmitido a Torra su disconformidad con la ausencia de paridad en su Ejecutivo: solo hay tres consejeras de 13 cargos.

Tras su salida de Alcalá Meco, ya por la tarde, la comitiva de Torra fue hasta Soto del Real a ver a los expresidentes de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sànchez, y Òmnium Cultural, Jordi Cuixart. El mensaje del president desde allí fue muy parecido a los anteriores: “Me han pedido que nunca renunciemos al derecho de autodeterminación, que ellos están luchando por ello”.

Aun en el caso de que Torra finalmente decida sacar adelante un Govern sin consejeros presos o huidos, ayer advirtió de que el peregrinaje a las cárceles será constante: “Vendremos a ver a los presos todas las veces que sea necesario”, dijo. Los viajes del president a Madrid, Bruselas (donde hay otros tres exconsejeros fugados) y Berlín (donde está huido Carles Puigdemont) pueden acabar convirtiéndose en eje de su mandato.

El president omitió los detalles del encuentro con Junqueras. El exvicepresidente siempre ha insistido en sus cartas desde Estremera en que aboga por que se conforme en el menor tiempo posible un Govern efectivo, un camino completamente diferente al que ha tomado Torra. Fuentes del Govern aseguran que este tema no se trató. Desde ERC guardan silencio, una actitud habitual en la formación republicana.