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Barcelona, polo de debate arquitectónico

Un estudio realizado en 2017 concluye que hace falta un acontecimiento para potenciar a la ciudad internacionalmente en el sector y un centro de difusión

Uno de los plafones de la plaza del Raspall de la Semana de la Arquitectura.rn
Uno de los plafones de la plaza del Raspall de la Semana de la Arquitectura. EL PAÍS

En Barcelona se realizaron el año pasado más de 400 actividades diferentes en torno a la arquitectura. Un estudio realizado por encargo del Ayuntamiento de Barcelona hace un vaciado de datos revelador de la fuerza del sector. Las cifras hablan por si solas: 12 festivales, ocho ferias y congresos, 24 tipos de guías o visitas guiadas diferentes y el mismo número de premios y concursos. Más números: se contabilizaron 14 archivos y fondos documentales en torno a la arquitectura, 30 entidades distintas programaron exposiciones y se hicieron 28 conferencias o simposiums. La ciudad cuenta en su haber con 53 laboratorios de investigación y 45 publicaciones sobre arquitectura, la oferta de másters y postgrados fue de 96 más otros 20 cursos y workshops.

El análisis fue realizado por Roger Subirá —fue el director del Congreso de Arquitectura de 2016—que se entrevistó con más de un centenar de entidades involucradas en ese aluvión de cifras. “Barcelona es una ciudad reconocida internacionalmente por el valor patrimonial de su arquitectura y tiene muchas condiciones y fortalezas para que sea también un centro de pensamiento del sector a nivel internacional aunque para ello habría que corregir algunos problemas y potenciar otros elementos”, explica. Entre las virtudes destaca el importante número de agentes y entidades que generan actividades, la oferta formativa, la de investigación, la concentración de premios de prestigio internacional, un patrimonio arquitectónico sobresaliente —obtiene un 9,2 de nota de los visitantes, la más alta— y un creciente interés del sector público y privado en acercar la arquitectura a la ciudadanía y que ésta se interese por ella, como algo que forma parte de su vida.

Exceso de oferta

También ve problemas, algunos derivados de esa ingente actividad, como un exceso de oferta de congresos y similares que requieren una reflexión sobre qué interesa y qué es lo que aporta poco. De la misma manera, ha detectado que el número de centros culturales que organizan exposiciones son muchos y que sería necesario una racionalización. El Colegio de Arquitectos de Catalunya (COAC) y otros dirigidos a los profesionales son los que promueven más, mientras que la labor más divulgativa y que debería focalizarse en la ciudadanía está más dispersa entre el CCCB, el Santa Mònica o el Muhba, por citar algunos. De ahí que el estudio, en sus conclusiones, apunte que Barcelona necesita un centro estable que sea referente.

Exposiciones de lo desaparecido

La Semana de la Arquitectura, que concluyó ayer, es la cita del año, junto con la 48 hores Openhouse, destinada a un público general que quiere mostrar el valor social de una actividad que durante décadas se asoció a la construcción. En esa línea, este año, además de las rutas arquitectónicas por diferentes barrios, se realizó la exposición Arquitecturas Desaparecidas que por medio de tótems explicaba la transformación de puntos determinados de la ciudad, como el espacio que ocupó la Fábrica Pegaso de Sant Andreu, la de la Coca Cola en la calle de Guipúscoa, la Diagonal en las Misas del Congreso Eucarístico en 1952 o la plaza del Raspall, en Gràcia.

Una cuestión que lleva años en el candelero, desde que en 2014 el Ayuntamiento, en época de Xavier Trias, propusiera conjuntamente con el COAC y otras entidades situar el Museo de la Arquitectura en los pabellones de la Fira de Montjuïc. El plan acabó en un cajón y un año más tarde insistió en la misma línea el entonces consejero de Cultura, Ferran Mascarell, que no contó con el imprescindible apoyo del gobierno municipal encabezado por Ada Colau. El mandato de Santi Vila en la consejería tampoco logró sacar adelante la idea mientras que el consistorio seguía mostrando sus reticencias a una gran intervención. La idea de ubicar ese centro en el Arts Santa Mónica parece haber decaído por completo. La sugerencia que hace ahora el estudio encargado por el propio ayuntamiento “se valorará”, según indicaron portavoces del consistorio. Más escueta fue la respuesta de la Generalitat que alega el descabezamiento del departamento para no decir nada.

La que sí está por la labor es la recién electa decana del COAC, Assumpció Puig: “Estamos completamente de acuerdo en la idea. De hecho, buena parte de la historia de Cataluña se podría explicar a través de la arquitectura y de los fondos que hay. El COAC tiene un importantísimo fondo desde el siglo XVIII que se podría poner a disposición, sin renunciar a la propiedad, de ese futuro centro”. Subirà, en el estudio, apunta la idoneidad de la Fábrica Oliva Artès —en el Poblenou y gestionada por el Muhba— que en 2006 fue la ubicación elegida por el Ayuntamiento y el COAC.

El estudio concluye que Barcelona tiene entidad para ser un centro internacional de pensamiento arquitectónico y que para ello haría falta crear un acontecimiento con entidad potente. No del estilo de las bienales tradicionales, como la de Venecia, sino más en la línea de propuestas más modernas como las de Oslo, Lisboa o Estambul.