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El ‘estafador de mujeres’ se libra de dos juicios por una protesta laboral

Un parón de los jueces obliga a suspender las vistas por estafa contra Albert Cavallé, que afronta una petición de cuatro años y medio de cárcel

Albert Cavallé, sonriente en los juzgados de L'Hospitalet.
Albert Cavallé, sonriente en los juzgados de L'Hospitalet.

La suerte parece acompañar a Albert Cavallé, el hombre acusado de seducir a mujeres para estafarlas. Tras ser detenido hasta tres veces en menos de dos meses, Cavallé, de 36 años, debía sentarse este jueves en el banquillo de los acusados por partida doble. El juzgado de lo penal número 1 de Barcelona tenía previsto juzgarle por dos casos de estafa en los que afrontaba una pena de dos años y dos años y medio de cárcel. Pero no será posible. Una protesta laboral ha librado a Cavallé, temporalmente, de responder ante la justicia.

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha informado de que la magistrada "se adhiere" a las paradas parciales que jueces y magistrados celebran cada día de 12 a 13 horas en protesta por sus condiciones laborales. Reclaman un incremento de plantilla, más y mejores medios materiales y mayor autonomía en su trabajo. Esa protesta -que les lleva a concentrarse unos minutos frente a la Ciudad de la Justicia- provoca que todas aquellas vistas y declaraciones comprendidas en esa franja horaria quedan "suspendidas". Los dos juicios de Cavallé, por tanto, han quedado suspendidos a la espera de nuevo señalamiento, según el TSJC.

El estafador de mujeres iba a ser juzgado primero a las 12 y, después, a las 12.15 horas. En el primer caso, el fiscal pide para él dos años y seis meses de cárcel por un delito continuado de estafa. Cavallé conoció a una mujer a través del chat de Badoo. La sedujo y, en otoño de 2015, logró que ella le entregara distintas cantidades de dinero hasta alcanzar los 2.280 euros. Cavallé le dijo que se lo iba a devolver, pero iba poniéndole excusas para no hacerlo. Primero, que le habían robado la cartera. Después, que había sufrido un accidente y necesitaba una prótesis que no podía pagar. Y finalmente, que tenía que ser sometido a una intervención quirúrgica, pero que su padre haría una transferencia desde Andorra. Todas esas excusas, resalta el fiscal, resultaron ser falsas y Cavallé se apropió del dinero.

En el segundo juicio, la pena solicitada por el fiscal es de dos años de cárcel. El hombre aparentó "una solvencia y seriedad de la que carecía" y convenció a una mujer, a la que también había seducido, para invertir en bolsa y obtener beneficios. La mujer le entregó 2.500 euros. Él jamás se los devolvió.

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