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La picaresca de los ‘taxistas a pedales’

De 500 bicitaxis que circulan en Barcelona sólo constan 224

Un ‘bicitaxista‘ con una pareja de turistas en el paseo Colón de Barcelona
Un ‘bicitaxista‘ con una pareja de turistas en el paseo Colón de Barcelona

El pasado 3 de mayo entró en vigor un decreto del gobierno de Ada Colau que prohíbe la circulación de bicitaxis —bicicletas de más de dos ruedas que tienen como objetivo económico el transporte de pasajeros — por el distrito de Ciutat Vella. La norma mantiene la prohibición hasta el próximo 31 de octubre y sólo permite la circulación de estos artilugios por una serie de circuitos que no incluyen las calles interiores del centro de la capital catalana y, mucho menos, el turístico barrio de la Barceloneta. Pese al decreto, decenas de bicitaxistas han optado por vulnerar la prohibición en un sector en el que proliferan las malas praxis y la picaresca.

En estas últimas semanas, la Guardia Urbana de Barcelona ha llegado a inmovilizar hasta 40 bicitaxis por incumplir la ordenanza de circulación de peatones y vehículos. La normativa municipal destaca que este tipo de vehículos deben, obligatoriamente, ser conducidos a pedales y ayudados por un motor eléctrico. Es lo que en el argot ciclista denominan “pedaleo asistido”. Los bicitaxis inmovilizados por los agentes estaban “trucados”. Eran verdaderas motos eléctricas con acelaredor que según fuentes policíales deberían ir matriculadas. Las mismas fuentes remarcan que estos vehículos ponían en peligro a los usuarios, a los peatones y al conductor.

La asociación Movilidad y Turismo Sostenible (MITS) —integrada por las principales empresas: Trixi, Funky Cycle, Pura Vida y Barnacleta— denuncia la situación en la que se encuentran. El vicepresidente de MITS, Roberto Pertíñez, califica el decreto de alcaldía como un verdadero despropósito: “En invierno el sector se enfrenta a las adversidades climáticas, hay empresas que incluso dejan respirar a la ciudad y hacen un parón de meses. Ahora, entre los furtivos —y la ordenanza que no nos deja trabajar— es mejor que cerremos”.

La normativa obliga a los bicitaxis a registrarse en la empresa municipal Barcelona de Serveis Municipales (B:SM). Allí, los ciclotaxistas deben registrar sus vehículos presentando la ficha técnica del mismo, el recibo del seguro obligatorio y otra documentación. Si todo está en regla B:SM entrega una pegatina al propietario (similar al adhesivo de la ITV en los coches) con un código QR que debe colocar en el bicitaxi.

B:SM asegura que sólo tiene registrados 224 bicitaxis aunque MITS —que ejerce como patronal oficiosa— asegura que desde el pasado verano hay en Barcelona cerca de medio millar de vehículos, de los que sólo 60 pertenecen a empresas de la asociación. Insisten en que se trata de un sector “muy saturado”.

El vicepresidente de MITS sostiene que hay una serie de “furtivos” que compran el bicitaxi en Ebay. “El fabricante construye un tipo de vehículo con un motor que supera los 250 vatios máximos permitidos y después confecciona la documentación a la carta para cumplir con los requisitos del Consistorio”, denuncia. Pertíñez asegura que con esa documentación obtienen la pegatina de B:SM y salen a la calle con un vehículo “peligroso”. Denuncia que la ordenanza está cargando contra los que trabajan correctamente y no contra los que utilizan documentación falsificada o “se dan de alta de autónomos y pagan seguros y una vez tienen la documentación se dan de baja”.

Desde MITS también acusan a una serie de bicitaxis de guardarlos en parkings donde los vehículos no se someten a ningún tipo de revisión o puesta a punto. Además, fuentes policiales investigan hasta tres grupos de diferentes nacionalidades que no dudan en mostrar actitudes violentas con el resto de bicitaxis para controlar así las zonas con más turistas.

Fuentes del sector también explican que estos grupos también alquilan a conductores inexpertos los vehículos por cien euros la semana. El negocio es redondo para ambos ya que la tarifa estándar del servicio no está fijada por ningún organismo. La más común es 7,5 euros por persona cada 15 minutos. Pertínez asegura que los “furtivos” varían el precio que cobrán al turista según el usuario. Los conductores en un único día pueden llegar a superar los 150 euros de ganancias.

Los circuitos por donde permite circular el decreto de alcaldía en Ciutat Vella comienzan en la estatua de Colón y recorre el paseo Colón, el de Isabel II, Marqués d'Argentera, Picasso y Lluís Companys hasta Arc del Triomf. También les permiten ir por el paseo Pujades hasta la avenida Meridiana y por el paseo de la Circunvalación. El resto de calles están prohibidas. Ordenanzas ante los que se exponen unos bicitaxistas que también denuncian que el gobierno de Colau está impidiendo que “se ganen la vida”.