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El Supremo condena a 20 años a un inmigrante que tiró a un policía a las vías del metro

El tribunal considera probada su intención de matar al tirarse junto con la víctima a las vías cuando pasaba el convoy

Facultativos del Samur trasladan al supuesto asesino el 2 de enero de 2015. Ampliar foto
Facultativos del Samur trasladan al supuesto asesino el 2 de enero de 2015.

El Tribunal Supremo confirma la pena de 20 años para Ali R. Y., de nacionalidad costa marfileña, por haber arrojado a un policía nacional de servicio al tren en enero de 2015. Confirma la pena por delito de asesinato en concurso ideal con otro de atentado con medio peligroso, con la agravante de reincidencia, al considerar probada su intención de matar al tirar a la vía del metro al policía cuando el convoy entraba en la estación de Embajadores (Madrid) el 2 de enero de 2015.

El condenado tendrá que pagar una indemnización de 30.000 euros al abuelo de la víctima, que tenía 29 años cuando ocurrieron los hechos. El tribunal ha desestimado el recurso de casación interpuesto por el recurrente contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que, a su vez, confirmó la condena que le impuso un tribunal del jurado de la Audiencia Provincial de Madrid.

La Sala remarca la “crueldad y peligrosidad” del condenado que quería asegurarse la muerte del agente al tirarse con él a las vías, y rechaza que este cayera después de un forcejeo, como sostiene la defensa en su recurso de casación. “En ningún caso se trató de un tropiezo, o un acto fortuito por un forcejeo, sino de un acto consciente, voluntario y deliberado de arrastrar consigo al agente y planteándose como posible que ello conllevara el resultado que finalmente provocó, como es la muerte del agente”, subraya la sentencia.

Según el relato del fiscal, Ali R. Y. se encontraba a las 11.30 del 2 de enero de 2015 en la estación de Embajadores, donde dos policías nacionales de uniforme estaban patrullando. Sin motivo aparente, el acusado comenzó a increpar a los agentes con una actitud agresiva y amenazante. Los agentes le pidieron su documentación y que depusiera su violencia. El procesado no les hizo caso y se bajó por las escaleras hasta el andén de la línea C-5 (Humanes-Móstoles). También desobedeció a los agentes cuando le dijeron que se apartara del borde del andén para acudir a un lugar más seguro.

En el momento que entraba el tren y de manera “inesperada y sorprendente”, agarró a un policía, de 29 años, y le arrojó a las vías “con el ánimo de acabar con su vida”, según el escrito del fiscal. Al final cayeron ambos, siendo arrollados por el convoy. El funcionario murió de manera instantánea tras golpearse la cabeza con el tren.

El acusado, Ali R. Y. contaba con antecedentes penales. Ya había sido condenado un año antes a seis meses de cárcel por un delito de resistencia a la autoridad y lesiones, e incluso se había acordado su expulsión de España por cinco años.

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