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CaixaFòrum expone la lucha del creador con su entorno

'Bajo el brazo: entre la palma de la mano y la axila' plantea las limitaciones físicas que condicionan el trabajo de todo artista

Obra de Francesco Arena que puede contemplarse en la exposición.
Obra de Francesco Arena que puede contemplarse en la exposición.

El planteamiento creativo de la artista Irene Grau, cuyos Color Fields, grandes tableros monocromos pintados en plena naturaleza, responden a dos limitaciones: el largo de su furgoneta y el ancho que puede transportar bajo el brazo, entre la axila y la palma de su mano. La creación de la obra de arte se convierte en un recorrido que refleja la relación del artista con su entorno. Esa relación es la base de la muestra Bajo el brazo: entre la palma de la mano y la axila, segunda entrega de las tres de la tercera edición de Comisart. Nuevas miradas sobre la Colección La Caixa, programa de apoyo a comisarios emergentes de la institución.

La muestra, en CaixaFòrum hasta el 20 de mayo, ha sido comisariada por Ángel Calvo Ulloa (Pontevedra, 1984), que a partir del relato de Grau reflexiona sobre la relación del artista con su entorno y las limitaciones que condicionan su trabajo. Para hacerlo ha seleccionado cinco obras de la colección La Caixa y tres de la del Macba (reunidas en un único fondo desde 2010 para optimizar recursos), a las que se unen las piezas de seis artistas invitados.

Destaca la obra que Perejaume, el principal representante del nuevo land art español, creó en 1990 para su muestra en la antigua sede de la galería Joan Prats, diseñada por Josep Lluís Sert. “En la galería se expusieron sólo tres imágenes: la planta de la misma, su reproducción con harina en plena naturaleza y un primer plano de las manos del artista esparciendo la harina para trazar las líneas”, explica el comisario, que ha elegido obras directamente relacionadas con el cuerpo del artista y su acción en el entorno. Es el caso de una tela de Juan Uslé, pintada en plena noche al compás de su corazón o de la escultura de Christian García Bello, que reproduce la longitud de su zancada y de su pie. Fernando García expone dos grandes lonas que un verano paseó por las playas de Cataluña para que se mojaran en el mar, se secaran al sol y se impregnaran de jugos de frutas veraniegas. Más sombría es la serie fotográfica de Rodríguez Méndez, que recoge las manchas de comida caída en el traslado efectuado por su padre, anciano y enfermo, del plato a la boca.

Cada obra tiene una historia, explicada por grandes cartelas. Así el visitante sabrá que la puerta por la que pasa es una pieza de stanley brouwn, artista tan esquivo que, por contrato, obliga a las instituciones que exponen su obra a no reproducirla en foto, ni siquiera en el catálogo, y a escribir su nombre con minúsculas. La puerta que realizó para su retrospectiva de 2005 en el Macba, es un espacio imaginario medido en pies de Barcelona, una medida antigua que corresponde a 25,9 centímetros. Fina Miralles, Pere Lobera, Thomas Schütte, Jorge Barbi y Francesco Arena, completan la selección que incluye un vídeo de Pedro G. Romero, que grabó el bailaor Israel Galván marcando con su baile las estancias de la única casa privada en un polígono de viviendas de protección oficial.

Al salir el visitante se puede llevar un póster de la performance del coreógrafo y bailarín marroquí Radouan Mriziga, que explora la relación cuerpo-espacio, a partir de las medidas de su propio cuerpo.