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‘Els estranys’, premio Òmnium a la mejor novela en catalán de 2017

La obra de Raül Garrigasait se lleva los 20.000 euros de la primera convocatoria del premio, y Edicions de 1984, 5.000 para su promoción

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Raül Garrigasait y Marcel Mauri.

Els estranys, de Raül Garrigasait, lo tiene todo para ser la mejor novela en catalán de 2017: un personaje complejo (un joven oficial prusiano) y solitario que choca con la extrañeza y el sinsentido del mundo; una época histórica (1837, guerra carlista) descrita con gran eficacia; una estructura bien trabada, “de arquitectura perfecta”; un humor refinado no exento de fina sátira; un estilo depurado y elegante y una reflexión sobre la ficción, la autoficción y el sentido de la Historia... O así lo han visto los miembros del jurado del Premio Òmnium Cultural a la mejor novela en lengua catalana del año 2017, que por vez primera ha convocado la entidad cultural con voluntad de convertirse en el verdadero Goncourt francés o el Booker inglés de las letras catalanas. En cualquier caso, ya es el de mejor dotación para una obra publicada (es decir, ya en la calle) en esa lengua: 20.000 euros para su autor (mucho más que galardones a obra inédita, como el Josep Pla, que otorga 6.000 euros) y 5.000 para su promoción por parte de la editorial, en este caso Edicions de 1984.

La novela de Garrigasait (Solsona, 1979) se impuso finalmente a dos obras también muy elogiadas: Robinson, de Vicenç Pagès (Empúries), i Els fills de Llacuna Park, de Maria Guasch (L’altra Editorial). Pero quizá partía con ventaja en las apuestas, como indicaba que hubiera sido reconocida ya el pasado junio con el premio Llibreter que conceden los libreros. Amén de la crítica, el mercado, ni que sea en las cifras modestas del catalán, también daba avisos de su excelencia: modesta pero inexorablemente, se llevan tres ediciones de la novela, unos 5.000 ejemplares vendidos, mientras se prepara una cuarta para afrontar la campaña de Sant Jordi. Su traducción al castellano se mueve, apenas, por una décima parte.

“Es una historia de amistad en tiempos convulsos, de la perplejidad de la mirada de un extranjero y el vivir entre la ideología y la sensualidad, hablando así de algún modo de nuestros problemas de hoy”, asegura el ganador, desde 2007 director de la colección de clásicos griegos y latinos de la Fundación Bernat Metge, sobre su novela, en la que un aristócrata oficial extranjero se encuentra atrapado en plena guerra carlista en tierras de Solsona.

Un jurado formado mayormente por profesores universitarios (Maria Dasca, Rosa Cabré, Carme Gregori, Xavier Pla y Oriol Izquierdo), ajeno a inercias e influjos editoriales y a quienes un comité de selección (el editor de la revista digital Núvol, Bernat Puigtobella, las librerías de La Impossible, Olga Federico y Mireia Perelló, y la exresponsable del Servicio de Bibliotecas de a Generalitat, Carme Fenoll) dejó la decisión final a partir de tres títulos, es una de las grandes bazas para asentar un galardón que tiene “voluntad de canon, marcar las obras de referencia de la literatura catalana contemporánea”, afirma Roser Sebastià, miembro de la comisión de Cultura de Òmnium. “Queremos prestigiar la literatura catalana y ampliar su base de lectores: con nuestros casi 100.000 socios tenemos capacidad para hacer leer más libros en catalán”, opina Sebastià.

El galardón, amén de reforzar públicamente la imagen de la entidad como ente cultural, compensando así el protagonismo político adquirido en los últimos tiempos ante el procés y que ha comportado la prisión preventiva de su presidente Jordi Cuixart, viene a cubrir un hueco en el panorama de los galardones literarios en catalán que en el ámbito de reconocimientos a obras ya publicadas hasta ahora solo ocupaba, amén del Llibreter, el Joan Crexells de novela que convoca el Ateneu Barcelonès, si bien con una dotación más modesta (6.000 euros). El hecho que un reciente cambio de bases de este refuerza el método de la selección previa para la deliberación final del jurado a partir de las votaciones de sus socios y de los usuarios de bibliotecas públicas podría dejar al premio Òmnium en mejor situación para destacar la excelencia con mayor rigor.