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Los atascos crecieron en Madrid en 2017 hasta las 42 horas por conductor al año

La capital repunta en la lista mundial de las ciudades más colapsadas, pasando de la posición 44 a la 41, según la consultora Inrix

Atasco en la desembocadura de José Abascal con el Paseo de la Castellana.
Atasco en la desembocadura de José Abascal con el Paseo de la Castellana.

Madrid lidera la lista de ciudades españolas con más atascos, y sus niveles de tráfico van a peor. El año pasado, los madrileños perdieron de media 42 horas al año por los colapsos de circulación: dos horas más que el año anterior. La capital repunta así en la lista mundial de las ciudades más colapsadas, pasando de la posición 44 a la 41, según la consultora Inrix, medidor líder del sector. De esta manera, Madrid supera ampliamente a otras urbes, como Barcelona, Sevilla y Valencia, con menos de 29 horas perdidas al año. La M-30, M-40 y la A-2 son los puntos más problemáticos de la ciudad.

Los datos publicados en el último informe Inrix Global Traffic Scorecar, adelantados hoy por EL PAÍS, afianzan a Madrid como la capital española del tráfico, y una de las urbes de Europa en las que más repuntan los atascos. Según el medidor internacional, uno de los más importantes del sector, Madrid se encuentra en la posición número 41 de 700 ciudades del continente. Esto significa que los madrileños sufren menos atascos que los de Moscú (con 91 horas perdidas al año), Londres (74), París (69), pero más que los de Viena (40), Roma (39) o Bruselas (39).

La capital supera a Barcelona y Valencia

Más congestiones. La capital destaca en el ranking del medidor internacional Inrix como la ciudad española en la que los conductores pierden más horas por las colas y los atascos: hasta 42 horas anuales, con un repunte de dos horas durante el año 2017.

14 horas más que Barcelona. Los ciudadanos de la ciudad condal sufren una pérdida anual media de 28 horas en congestiones del tráfico. Esto significa que los madrileños pierden cada año 14 horas más que los barceloneses.

Más del doble que Bilbao. Los conductores de Bilbao perdieron 15 horas por las colas y los atascos el año pasado, mientras que los atascos afectaron a los valencianos por un total de 26 horas al año. En Zaragoza y Pamplona, el tráfico obligó a sus ciudadanos a renunciar a 13 y 11 horas, respectivamente.

La tendencia, por otro lado, va al alza. Si bien comparar los datos resulta complejo, puesto que hace dos años Inrix modificó su sistema de cálculo e incluyó a más municipios cercanos a la capital, el dato global señala que entre 2014 y 2017 los atascos se duplicaron en la capital: de 22 a 42 horas perdidas. Otro medidor internacional, TomTom Traffic Index, calcula que los madrileños pierden 27 minutos de media al día por el tráfico y que desde 2010 los problemas han crecido en casi un 10%. Este incremento se debe, al menos en parte, a la recuperación económica, revelan los estudios.

De hecho, todas las ciudades han visto crecer el número de horas de atascos, pero no todas crecen al mismo ritmo. Barcelona, por ejemplo, alcanzó las 28 horas de media perdidas en 2015 y este año confirmó esa misma cifra. Valencia también se ha mantenido en las 26 horas al año, mientras que Madrid pasó de 40 a 42.

¿A qué se debe ese empeoramiento del tráfico? Graham Cookson, jefe de Investigación de Inrix, apunta a una "combinación de factores": "Por un lado, como en otras ciudades, han aumentado el número de coches por habitante. Por otro lado, los movimientos para entrar y salir de la ciudad también han repuntado y los estacionamientos resultan insuficientes", señala el experto.

El Ayuntamiento de Madrid, liderado por Manuela Carmena, cree que la ciudad se posiciona por debajo de otras grandes urbes, aunque reconoce que el año pasado se registró una "ligera subida del tráfico". Asimismo, añade que índices como el de TomTom —todavía no ha salido el de este año— "sitúan a Madrid detrás de varias ciudades españolas de menor tamaño".

El gobierno de Ahora Madrid lanzó en 2017 un plan de calidad del aire que prevé reducir el tráfico privado y, a la vez, bajar la contaminación. Madrid padece una mala calidad atmosférica y el gobierno vincula ese problema al uso excesivo del coche. Una de las medidas previstas tenía que ver con la ampliación de 12 aparcamientos disuasorios en la M-40. Este proyecto se ha quedado sin ejecutar con la excepción del aparcamiento del estadio Metropolitano.

Para este año, el gobierno prevé cerrar a partir de julio el tráfico privado en todo el centro y reducir la velocidad en la M-30 a 70 kilómetros por hora. Además, quiere rebajar los carriles en los grandes ejes viarios, convencido de que así bajará el tráfico. En Gran Vía, calle de Alcalá y Santa Engracia, por ejemplo, se ha reducido el espacio para los vehículos privados. El Ayuntamiento también ha ampliado la red de carriles bicis, aunque su puesta en marcha ha alimentado críticas de algunas asociaciones vecinales, que acusan al Consistorio de estar ralentizando el tráfico.

"Sin alternativas"

El concejal de Ciudadanos Sergio Brabezo sostiene que "se han acabado las excusas" para el Ayuntamiento. "La gestión del tráfico es competencia local y Carmena no encuentra el rumbo correcto en la movilidad", incide el edil. Brabezo detecta una falta de estrategia municipal y asegura que la velocidad media de las líneas de autobuses está bajando.

El PP, por su parte, cree que el enfoque de Carmena es "ideológico". "No buscan resolver ni dar alternativas a los madrileños; están convirtiendo Madrid en una ratonera", asevera el portavoz, José Luis Martínez-Almeida. Las decisiones municipales generan "más atascos y más contaminación", lamenta el edil, que cree que con el cierre del centro la situación empeorará.

Los socialistas, en cambio, piensan que estos datos reflejan por un lado que el protocolo anticontaminación municipal no ha surtido los efectos esperados y, por otro, que es necesario avanzar en la "racionalización" del coche. Así lo explica el edil del PSOE Chema Dávila, que recuerda la correlación que existe entre la reactivación económica y el tráfico.

El efecto del cierre al tráfico privado en Gran Vía

Una de las medidas estrella previstas para este año atañe al cierre al tráfico de los no residentes del centro, incluida la Gran Vía. El Ayuntamiento de la capital, gobernado por Manuela Carmena, cree que este puede ser uno de sus principales legados ante las elecciones municipales de 2019, y espera que todo esté listo para julio.

Eso supondrá que los 50.000 vehículos privados que ahora atraviesan diariamente la Gran Vía se reduzcan hasta unos 12.000 diarios. La mayoría del tráfico deberá dirigirse a la M-30, a la ronda de Valencia o hacia los bulevares, donde el Consistorio ha reducido los carriles, creando un nuevo eje ciclista. Los efectos de esas medidas representan una gran apuesta para el equipo de Carmena: sus críticos vaticinan más atascos, pero Ahora Madrid asegura que estas decisiones favorecerán el uso del transporte público y reducirán la contaminación.