El Tramvia Blau se despide con su futuro en el aire

El tranvía estará como mínimo dos años sin circular por obras en la infraestructura

El Tramvia Blau recorre un trayecto de 1.200 metros
El Tramvia Blau recorre un trayecto de 1.200 metros Massimiliano Minocri

El Tramvia Blau de Barcelona realizará hoy sus últimos viajes por la avenida Tibidabo de Barcelona. Transports Metropolitans de Barcelona anunció que el histórico tranvía, el último que queda de la red original de Barcelona, dejará de circular con motivo de las obras que se llevarán a cabo para cambiar la estructura de las vías. La incertidumbre sobre el futuro de este transporte aumenta porque no se sabe cuánto tiempo estará parado.

“Es un día de luto”, dice Lauren Quer, que lleva 22 años conduciendo el Tramvia Blau. “El tranvía es más de media vida para mí. Aquí conocí a mi mujer y he hecho a mis mejores amigos”, sostiene emocionado. Cuando se celebró el centenario, en 2001, Quer ya pensaba en la fiesta del 125 aniversario. “Ahora sé que no lo podré celebrar”. El Ayuntamiento no ha dado una fecha de finalización, pero la concejal de Movilidad, Mercedes Vidal, apuntó en su cuenta de Twitter que estará parado como mínimo dos años.

El de ayer fue un día duro para Quer y para tantos otros, “la pequeña comunidad” forjada en torno al tranvía y que está compuesta por trabajadores, aficionados y vecinos de la zona. La noticia del cierre pilló por sorpresa a muchos, entre ellos los trabajadores, que afirman haberse enterado por la prensa y no por la empresa.

El mayor temor entre los empleados es que pase a manos privadas cuando finalice la reforma. “El tranvía es patrimonio de la ciudad como tal debería seguir siendo público”, opina Quer. Otro de los trabajadores, que prefiere mantenerse en el anonimato, no entiende la situación y se muestra sorprendido de que se haya cerrado “de un día para otro”, y más todavía teniendo en cuenta que en los últimos meses habían reformado una subestación eléctrica que le da servicio por casi 300.000 euros.

La afluencia de pasajeros fue una constante ayer. Había más vecinos que turistas. La mayoría coincidían en que se habían acercado para despedirse. Otros lamentaban el precio del viaje, 5,50 euros por persona por el trayecto de ascenso y otros 4,50 por la bajada.

Los trabajadores consultados por este periódico no consideran que detrás del cierre haya un motivo económico porque afirman que el transporte es rentable por la cantidad de personas que lo usan, en su mayoría turistas. Sí que admiten un ligero descenso después del atentado de La Rambla. El tranvía sólo circula cada día en verano: el resto del año lo hace los sábados, los domingos y los festivos.

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A lo largo de la avenida Tibidabo se agolparon decenas de aficionados al ferrocarril que, cámara en mano, inmortalizaban cada instante. No saben cuándo se va a volver a repetir. Uno de ellos, Juan Carlos Sánchez, lamenta que el transporte no se haya promocionado más y que no funcione en sincronía con el Funicular que lleva al parque del Tibidabo.

A pesar de que el Ayuntamiento niegue que se trate de un cierre definitivo, algunos partidos políticos, como ERC, han salido al paso de la decisión del consistorio y han lanzado plataformas de apoyo al transporte. Hoy, coincidiendo con el último día que circulará, se ha convocado una manifestación de apoyo al inicio del recorrido, en la plaza Kennedy. Algunos viajeros se preguntaban con ironía si asistirá la alcaldesa o algún miembro del Gobierno municipal.

Ayer, Lauren Quer avisaba a todos los que querían coger el tranvía que el Funicular no funcionaba y que el parque estaba cerrado. Pero daba igual: lo importante era subirse y hacer el trayecto.

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