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“¿Te vas a llevar la Sagrada Familia a otro sitio?”

El sector turístico catalán admite un descenso de los viajeros en Barcelona tras el referéndum, pero se muestra optimista en Fitur y habla ya de recuperación

El expositor de Cataluña en Fitur.
El expositor de Cataluña en Fitur.

“¿Te vas a llevar la Sagrada Familia a otro sitio? ¿O Baqueira? Pues entonces, seguiremos enviando gente”. Con esta anécdota surgida en una conversación, Anna M. Sánchez, jefa de la oficina de promoción turística de la Diputación de Barcelona, ilustraba ayer el ambiente que, según ella, reina en las reuniones que se están produciendo en el expositor de Cataluña en la feria Fitur que se celebra esta semana en Madrid. El procés, por el momento, se ha quedado en Cataluña y no se deja notar en esta embajada turística enviada a Madrid, como aseguraron varias personas consultadas en el recinto, y los destinos que se promocionan en ella no notan diferencia de afluencia con otras ediciones de la feria, al menos en las jornadas reservadas a profesionales, antes del fin de semana, cuando la feria abre al público.

El stand de Cataluña en la feria es, a diferencia de otros, como el de Valencia, Extremadura o Madrid, de apariencia más modesta. Sus 900 metros cuadrados de espacios en tonos madera están divididos en dos partes y en él se promociona la comunidad dividida en nueve marcas: Costa Brava, Costa Daurada, Terres de Lleida, Costa de Barcelona, Paisatges de Barcelona, Pirineus, Val d’Aran, Terres de L’Ebre y Barcelona. Más de 70 empresas participan.

Si bien es cierto que el recinto de la Comunitat Valenciana, justo al lado, o el de Castilla-La Mancha, enfrente, hacían bastante más ruido, a mediodía de ayer, las alrededor de 25 mesas de trabajo del stand estaban llenas. Profesionales intercambiando opiniones, cerrando tratos, haciendo relaciones… “El profesional conoce la realidad y sabe que el destino no está afectado” por la inestabilidad política que se ha vivido en los últimos meses, aseguraba una fuente de la Agencia Catalana de Turismo (ACT). Aunque han pasado apenas unas semanas del máximo nivel de tensión por el desafío soberanista, esta fuente aseguraba que “eso en las conversaciones de profesionales no sale”.

Sandra, que atendía a los visitantes en uno de los ministands, el de Terres de l’Ebre, aseguraba que no notaba cambios en cuanto a otros años, y son siete los que ha acudido a la feria. “Si acaso hay aún más afluencia, porque la feria es más grande”, afirmaba, “pero nadie pregunta por el tema”. Corroboraba esta visión una fuente del espacio de Terres de Lleida. “Está siendo de los mejores años en ambiente, ningún comentario ni incidencia, hay ganas de trabajar. Ayer las mesas estaban a tope, tuvimos que atender a gente fuera de los mostradores”, explicaba. “El cambio, quizá pueda venir el fin de semana”, cuando se abran las puertas a público en general, advertía, como el resto del personal consultado en el stand. Casi tenían asumido que tendrán que escuchar algún comentario sobre la tensión política.

En cuanto al futuro inmediato, reinaba el optimismo. El representante de la ACT admitía el descenso en algunos destinos —sobre todo en Barcelona— durante octubre y noviembre, pero afirmó que se ha recuperado en diciembre. “A un destino le afecta problemas de infraestructuras, aviones, carreteras, trenes, calles cortadas… Los empresarios no envían a la gente a destinos que no funcionan y ese no es el caso de Cataluña, ni ahora ni con el [referéndum del 1-O]”, abundaba. El representante de Lleida corroboraba también que 2017 ha sido el mejor año turístico para esa provincia. Y lo cerraba Anna Sánchez: “La experiencia turística está más allá de la política”.

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