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Puigdemont ve un “fraude democrático” que no se le invista como ‘president’

El expresidente interviene por videoconferencia en el Consejo Nacional del PDeCAT

Artur Mas (derecha) aplaude antes de la intervención de Carles Puigdemont en la reunión del PDeCAT.
Artur Mas (derecha) aplaude antes de la intervención de Carles Puigdemont en la reunión del PDeCAT.

Para Carles Puigdemont es "un fraude democrático" que el Estado quiera impedir que el Parlament le invista como president de la Generalitat aunque no esté presente en el debate. Así lo ha expresado en una intervención vía teleconferencia en el Consejo Nacional del Partido Demócrata Catalán (PDeCAT), que se ha celebrado este sábado en Barcelona. La formación ha aprovechado la reunión para hacer un homenaje al también expresidente Artur Mas, que el martes pasado anunció que deja la presidencia de la formación. Mas ha abogado por una "fusión" entre el PDeCAT y Junts per Catalunya.

"Los que gobiernan Cataluña desde Madrid, sin vergüenza, con el 4% de los votos [en referencia al PP] dicen que no se puede gobernar desde el exilio o desde la prisión con el 47% de los votos de los catalanes", ha defendido Puigdemont. Desde Bruselas, el diputado electo ha asegurado que el Ejecutivo central se rehúsa a aceptar los resultados de las elecciones del 21-D, en las cuales el independentismo sacó la mayoría de escaños más no de votos. "El Gobierno habla y actúa igual que antes de las elecciones", ha criticado. Puigdemont ha asegurado que los votantes han optado mayoritariamente, sumando todos los votos independentistas, por "la restitución de lo injustamente, abusivamente y creo que ilegalmente suspendido".

Para Puigdemont la oposición busca de refugiarse en "los reglamentos" para evitar que sea reelegido en el cargo, del que fue cesado por la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Ante la amenaza de un "fraude democrático" ha explicado que para él la constitución de la Cámara y la investidura son un paquete "indivisible", un paso indispensable que se deriva del "mandato" surgido de las urnas y que ha asegurado que el Gobierno quiere cambiar desde "los despachos". "Los diputados tenemos derechos que se deben respetar, pero sobretodo quien tiene derechos son los ciudadanos. A nosotros nos toca proteger y reivindicar por encima de todo", ha recordado el expresidente de la Generalitat.

Mas, por su parte, se ha despedido haciendo un pequeño balance sobre su vida en la primera línea política. Le ha dejado un consejo a sus copartidarios: "La clave del éxito es cerrar filas y no pelearse más de la cuenta", ha dicho. También ha abogado por una "fusión" del PDeCAT con Junts per Catalunya, lo que considera vital para futuros éxitos electorales. Una de sus mayores alegrías, ha asegurado, es haber conseguido que "la mitad de la población quiere que este sea un país libre".

Una vez más el expresidente del PDeCAT ha enviado mensajes que se pueden entender como dardos contra Puigdemont, si bien siempre niega estar refiriéndose a él. Como en su despedida, el pasado martes, el sucesor de Jordi Pujol ha hecho referencia en la importancia de poner el país sobre los intereses de partido o personaes. En la reunión del PDeCAT, también ha reflexionado sobre la necesidad de tener una ideología pero de los peligros cuando hay "un exceso ideología. Esto, ha asegurado, provoca una "confusión de la realidad". Puigdemont, a su vez, ha respondido, también de manera indirecta, que sus diputados no sufren ningún "transtorno ideológico".