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El comercio justo crece un 15% y se abre paso en Navidad

La Feria de Consumo Responsable se instala en la plaza de Catalunya por tercer año

La Feria de Consumo Responsable de la plaza de Catalunya, ayer a mediodía.
La Feria de Consumo Responsable de la plaza de Catalunya, ayer a mediodía.

Es como la aldea gala de Asterix pero desde el punto de vista del consumo. La Feria de Consumo Responsable, impulsada por el Ayuntamiento de Barcelona, ocupa por tercer año la plaza de Catalunya. “Está bien estar en una caseta de madera delante de El Corte Inglés y rodeados de grandes cadenas, y ofrecer productos que no se compran por comprar, que significan algo”, explica Mariana desde la caseta que comparten la revista Alternativas Económicas y la editorial y librería Espai Contrabandos. “Menos face y más book”, es el lema de las camisetas que venden y que con fina ironía critican las redes sociales.

La oferta de la feria es variopinta: libros, productos agroecológicos, ropa de segunda mano customizada, cerveza artesana, artículos hechos a mano por entidades de personas con discapacidad, o por los manteros que han constituido una cooperativa... Incluso hay una caseta de +opcions, una plataforma de empresas de economía social que, explica Raquel, “facilita el cambio para que poco a poco podamos cambiar de hábitos de consumo”. La librería Buc de Llibres, de Mataró, repite en la feria: “Está muy bien el interés que despierta, es importante que comprar no tenga solo un fin comercial, sino de dar valor a los productos o servicios”, explica el librero.

También hay veteranos del sector en la capital catalana, como La ciutat invisible, de Sants; o El Lokal, del Raval. Con literatura crítica y camisetas reivindicativas —no deja de ser paradójico comprar en el meollo del consumo una camiseta que proclama “Barcelona no está en venta”— su presencia ha sido criticada por el grupo municipal del PP. Su jefe de filas, Alberto Fernández Díaz, calificó el sábado la feria de “mercadillo navideño antisistema, la feria de los amigos de [la alcaldesa Ada] Colau: okupas, anarquistas y zapatistas”.

En el marco de la feria se ha presentado el Informe Anual del Comercio Justo 2016, que revela que las ventas alcanzaron los 40 millones de euros, un crecimiento del 14,8% respecto a 2015; una subida que duplica de los años anteriores, explicó el portavoz de la campaña SomComerçJust i Banca Ètica, Eduard Sagrera. El estudio recuerda que 25 millones de personas en todo el mundo son sometidas a “trabajo forzoso en fábricas clandestinas, explotaciones agrícolas y otros sectores”. De ahí el valor que los defensores del comercio justo y la economía social dan a comprar productos que suelen tener una historia humana o colectiva detrás y que en muchos casos son piezas únicas.

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