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Los Mossos dejarán que los exconsejeros destituidos accedan a sus despachos

La policía catalana ordena retirar las fotografías de los exmiembros del Govern de sus dependencias

Comisaría central de los Mossos d'Esquadra en Lleida.

Los Mossos d’Esquadra permitirán que los exconsejeros que acudan este lunes a los departamentos puedan acceder a sus despachos y recoger sus pertenencias. La medida no contraviene ninguna norma según fuentes policiales. En el caso de que realicen otro tipo de actividades relacionadas con las carteras que dirigían, los agentes esperarán órdenes judiciales de cómo actuar. La cúpula de la policía autonómica ordenó este domingo la retirada de las fotografías de los exmiembros del Govern de las dependencias y edificios oficiales de la institución.

La orden de retirar las fotos se trasladó a la una de la tarde de en un correo de tres líneas remitido a todas las comisarías de Cataluña. En algunos de esos edificios es habitual que esté colgada la imagen del president y del conseller de Interior.

Se trata de la segunda medida que supone la aceptación por la policía catalana de la intervención y la asunción de que el Govern está disuelto. El viernes, cuando el Gobierno materializó la aplicación del artículo 155, los Mossos ya procedieron a retirar los servicios de protección a los consejeros destituidos. El expresidente Carles Puigdemont mantiene a sus escoltas por cuestiones de seguridad, igual que los mantiene su predecesor, Artur Mas.

Ambas decisiones han sido tomadas por los Mossos d’Esquadra, según fuentes policiales, y no son fruto de una directriz del Ministerio del Interior. La cúpula de la policía catalana entiende que se están llevando a cabo las actuaciones normales cuando un Gobierno cesa. Además, este domingo se comunicó también a los agentes en Barcelona que se retira la protección durante 24 horas de los edificios oficiales de los partidos de ERC, el PSC, PDeCAT, Ciudadanos y el PP, según otras fuentes policiales. A partir de este lunes, se realizarán diversas vigilancias durante el día en los edificios, dentro del dispositivo especial que tienen los Mossos activado desde mediados de septiembre.

Los Mossos eran un elemento clave en la estabilidad de una Cataluña dividida, con la república declarada de manera ilegal y su jefe, el mayor, Josep Lluís Trapero, imputado por sedición. La cúpula del cuerpo policial autonómico ha materializado un acatamiento sin fisuras de la decisión del Gobierno central de disolver el Ejecutivo de la Generalitat.

El primero en asumir sin ningún tipo de resistencia la nueva situación fue el director de los Mossos, Pere Soler. A escasas horas del anuncio de su destitución por parte de Mariano Rajoy, remitió una carta interna a los 17.000 agentes de la policía autonómica, que es una manera de hacerlo público a toda la sociedad. En ella pedía perdón a la policía catalana por haberles expuesto en el proceso independentista, y se despedía, lo que implicaba de facto que acataba la decisión del Gobierno central.

Le siguió el mayor Trapero, que mantuvo la misma actitud de asumir la decisión del Gobierno. En otra carta interna, también les dio las gracias a sus agentes, y les pidió que fuesen “leales” a los nuevos mandos. Paralelamente, el Ministerio del Interior nombró al comisario Ferran López, hasta ese momento número dos de Trapero, como su sustituto. También él se dirigió a los agentes, en un mensaje de calma, anunciando que asumía el cargo, pidiéndoles lealtad y explicando que se mantenía “intacta” la estructura de mandos y normal funcionamiento del cuerpo.

En su nuevo cargo, López ha mostrado en todo momento obediencia al Ministerio del Interior. Eso descarga a la policía catalana de cualquier sombra de duda. En el cuerpo, las decisiones de la nueva cúpula son acogidas como un retorno a la calma después de mucha inquietud, aunque hay también quien interpreta que se actúa con un exceso de celo, y ponen como ejemplo el caso de las fotografías en las comisarías, según fuentes policiales.

Hasta ahora, el conflicto ha sido únicamente a nivel institucional. La incertidumbre gira en torno a la reacción de la sociedad civil en función de las medidas judiciales que se puedan tomar los próximos días, y la actitud de los Mossos ante casos de resistencia pasiva que se puedan producir. ¿Si en algunos edificios hubiera aglomeraciones para impedir la actuación de la policía, cargarán los Mossos? El Ministerio del Interior, que ha llevado a cabo una intervención blanda de la policía catalana, respetando la línea de mando existente, ya ha advertido que de ser necesario, sustituirán a los agentes del cuerpo policial autonómico si estos se niegan a obedecer las órdenes de Interior. En este momento, la policía catalana depende directamente del secretario técnico del Ministerio del Interior, Juan Antonio Puigserver.

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Los cesados se quedan sin coche oficial

La decisión de los Mossos d’Esquadra de retirar los servicios de escolta a los exconsejeros catalanes, destituidos por la aplicación del artículo 155 de la Constitución, implica también la pérdida del coche oficial. La medida se tomó el viernes pasado, después de que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, anunciase el cese del presidente de la Generalitat y de todo su Govern tras declarar la independencia.

Los escoltas viajan en los coches oficiales de la Generalitat junto al cargo público que tienen asignado. Si se suprime la protección policial, dejan de tener el vehículo a su disposición, explican fuentes policiales. Carles Puigdemont mantiene la escolta de Mossos, como es habitual en el caso de los expresidentes, aunque ha disminuido el número de agentes.

También Artur Mas o Jordi Pujol siguen contando con mossos que velan por su seguridad. La policía catalana está analizando si alguno de los exconsejeros podría requerir seguridad y realizando algunas contravigilancias para garantizar que no existe ningún riesgo para los políticos catalanes

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