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Éxito en el Mercat de la Producción Nacional de Danza

Roser López Espinosa y Thomas Noone firman el doble programa

Una imagen de 'L'estol', de Roser López Espinosa.
Una imagen de 'L'estol', de Roser López Espinosa.

La Producción Nacional de Danza (PND), la iniciativa del Departamento de Cultura de la Generalitat para impulsa la danza, ha sido un éxito en la presentación de su espectáculo formado por dos coreografías de dos distintos artistas, L'estol, de Roser López Espinosa, y Many, de Thomas Noone. La primera es una creadora joven, su trabajo es vital y destila el entusiasmo de la juventud. Noone es un coreógrafo con una larga experiencia y con un lenguaje gestual más depurado. Frescura y madurez se han aliado a la perfección en esta primera PND.

Ambas coreografías están interpretadas por ocho convincentes bailarines: Iris Borrás Anglada, Nora Baylach Delgado, Samuel Minguillón, María Hernando Blasco, Enrique López Flores, Roberto Proenzano, Daniel Rosado Ávila y Andrea Vallescar García O'Meany, todos ellos se convierten en moldeable barro en manos de ambos coreógrafos. Destacando la entrega con que bailan todos los intérpretes.

La primera coreografía del programa es L'estol, cuya fuente de inspiración es el viaje migratorio de las aves y la fuerza que tienen como bandada. Es un trabajo dinámico marcado por el movimiento compulsivo de los brazos. El trabajo coral tiene fuerza, los bailarines no cesan de correr en pos de la libertad, cuando un miembro del grupo se pierde muere si no es socorrido por el grupo. En esta coreografía destacó el solo interpretado por la bailarina Andrea Vallescar García O'Meany, una joven con un excelente técnica y una fuerte personalidad escénica. Muy acertada la música que ilustra L'estol del compositor Ilia Mayer, quien utiliza las estructuras minimalistas para captar los sonidos ambientales.

Por su parte, la coreografía de Thomas Noone, Many, es una pieza que este artista creó para el Ballet de l'Ópera National du Rhin, pero que ahora ha reinventado para esta producción, conservando la seductora música original de Philip Sheppard. En esta coreografía los bailarines con vestido en tonos siena celebran una fiesta, las fluidas frases coreográficas se suceden a gran velocidad haciendo gala de una matemática musicalidad. Los pasos a dos son intensos y destilan complicidad entre los intérpretes, mientras que el trabajo de grupo se muestra cohesionado.