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La sombra del 1-O se cuela en el inicio de temporada de la OBC

Kazushi Ono incluye la obertura ‘Egmont’, de Beethoven, un canto a la independencia

Kazushi Ono, director de la OBC, en un ensayo.
Kazushi Ono, director de la OBC, en un ensayo.

Kazushi Ono, director de la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC), decidió la semana pasada incluir en los conciertos inaugurales de la temporada de la OBC en el Auditori la obertura Egmont, de Beethoven. Una composición que se basa en la tragedia del mismo nombre que escribió Goethe en 1788 sobre la muerte del Conde de Egmont, héroe nacional flamenco que murió por defender la independencia frente a la opresión de la monarquía española hacia su país. La música fue compuesta por Beethoven en 1809 y se trata de una obra que quiere representar el sufrimiento de un pueblo oprimido. “No se trata de independencia si o independencia no. Tiene otro sentido aquí, el de evitar situaciones difíciles, de destrucción. De ahí la oportunidad de programar Egmont en estos momentos en el Auditori”, explicaba Ono al ser preguntado sobre el por qué de su decisión. La obertura de Beethoven se añadirá al programa ya previsto para los conciertos de hoy, mañana y pasado con la Sinfonía Heroica, también de Beethoven, y el Concierto para violín y orquesta en Re mayor de Tchaikovsky.

Ono comentó, además, que estaba en Barcelona el 17 de agosto pasado y que al día siguiente fue a La Rambla para rendir homenaje a las víctimas del atentado terrorista: “Tuve una sensación extraña, parecida a la que tuve en Croacia durante la guerra con Serbia, unos años en los que estuve allí y noté como las salas de conciertos se llenaban porque la gente buscaba en la música un bálsamo de tranquilidad, unas horas para disfrutar. Barcelona está viviendo momentos difíciles y defiendo el poder de la música en estas situaciones”, comentó en la presentación del arranque de la temporada. La OBC contará en esta ocasión con una figura internacional del violín, Julian Rachlin, que también se refirió al “complejo momento que vive Barcelona. La música no salva vidas, pero ayuda al alma”, afirmó.

Un inicio de temporada en el que se presentó el nacimiento del proyecto Amics de l’OBC. Una iniciativa nacida entre público fiel de la orquesta que quiere tener una relación especial con los músicos de la OBC. “Muchas orquestas europeas tienen fórmulas parecidas y también otros centros culturales de Barcelona. Lo raro es que la OBC no lo tuviera todavía”, explicaba Sigfrid Quer, uno de los impulsores de la iniciativa. Se trata de un colectivo de habituales de los conciertos de la formación musical que quieren vivir de más cerca el día a día de la orquesta. Podrán formar parte de los Amics de l’OBC los que abonen 35 euros por temporada y tendrán la oportunidad de asistir a encuentros con los músicos después de los conciertos en una suerte del “tercer tiempo” que sigue a los partidos de rugby y que, como en esos, se podrá compartir una copa en el bar del Auditori. Los futuros “amigos” de la OBC también podrán participar en actividades exclusivas como ensayos privados, presentaciones y debates, además de tener descuentos en algunos conciertos y otras actividades de la OBC.

Como cada año, la orquesta renueva su compromiso social y dedicará algunos de sus programas —en seis conciertos— a colectivos en situación vulnerable. Para esta temporada, la OBC colaborará en seis ámbitos de trabajo: la inclusión de minorías étnicas, el acogimiento familiar, infancia en riesgo, la integración social a través de la música, la igualdad de género y la salud mental.