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El humor radiofónico de Alejandro Dolina aterriza en la Galileo Galilei

El locutor argentino regresa a Madrid con su programa "La venganza será terrible"

El locutor de radio, Alejandro Dolina.
El locutor de radio, Alejandro Dolina.

Con aspecto dylaniano y con una memoria cargada de libros, Alejandro Dolina (Argentina, 1944) vuelve a Madrid esta semana con su programa radiofónico, La venganza será terrible, que lleva 30 años inundando las salas de humor, teatro y música. Dolina es un artista multidisciplinar: es escritor, presentador de televisión, locutor de radio, cantante y actor. Aunque él, declara, solo se considera narrador y músico. “A veces se tiene la impresión de que hago demasiadas cosas, pero no son tantas. La radio, al ser tan hospitalaria, me permite desarrollar pequeñas habilidades que, bien mezcladas, parece que tuviera más gracias de las que tengo”, cuenta.

En palabras del artista, el espectáculo —que ofreció ayer y volverá a repetir esta noche en la sala Galileo Galilei— es un encuentro humorístico lleno de improvisación y música. “A veces tocamos lo que la gente pide, pero muchas más veces tocamos lo que el relato exige”. Los locutores que forman el equipo lo presentan como un programa de radio con “códigos teatrales”. Comienzan contando una historia en forma de noticia y la van después ilustrado e “interrumpiendo” con actuaciones improvisadas donde la interacción con el público es esencial. “A veces no sale gran cosa. Hemos aprendido a tener paciencia (el programa y el público) a que cada cierta noche salga una buena historia”, confiesa Dolina.

La espontaneidad que, en ocasiones, cruza la frontera del humor y la realidad parece estar medida y ordenada. “La improvisación no quiere decir delirio. Como en el jazz, seguimos unas pautas con formas y contenidos diferentes”, explica el locutor. La interacción con el público fue una de las primeras características que hizo reconocible a La venganza será terrible. Su conductor cuenta como, al poco tiempo de estrenarlo, varias personas asistieron pidiendo entrar para ver el programa. Al principio, las “autoridades radiofónicas” se negaron pero, después de acceder, el público fue creciendo y con él, las giras, primero por Argentina y ahora por otros países.

Dolina explica que a sus actuaciones en Madrid acuden asistentes tanto españoles como argentinos y que, en ocasiones, los espectadores de ambas nacionalidades interactúan entre sí. “Cada argentino le comunica a su amigo español alguna cosa del programa cuando parece oscura [extraña]”, cuenta.

Para Dolina, la radio es hija de la ausencia. "Si las personas estuvieran siempre presentes no existiría. Nosotros rompemos esa ausencia. Es estar al mismo tiempo presente y ausente. Este proyecto es una nueva aventura, la de conquistar amigos nuevos”, concluye.

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