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Rossini al desnudo

'Il viaggio a Reims’ llega al Liceo con voces consagradas y talento joven

Una escena de la ópera Il viaggio de Reims que se representará en el Liceo.
Una escena de la ópera Il viaggio de Reims que se representará en el Liceo.

Una escenografía casi inexistente con un telón de fondo con el mar y el cielo y una plataforma que se asomará al foso de la orquesta y sobre ella hamacas de balneario. El montaje de Il viaggio a Reims, una sátira escrita por Rossini en 1825 por encargo para celebrar la coronación de Carlos X en Reims, llega al Liceo de Barcelona en el arranque de la temporada de la mano del director de escena Emilio Sagi que ideó ese planteamiento en 2001 cuando el Rossini Opera Festival de Pesaro le encargó una escenografía simple: “En realidad es una producción mínima, muy económica, en la que no hay ornamento y son las voces las únicas que destacan con una interpretación con cierta comicidad”, explicaba Sagi en la presentación de la ópera con Giacomo Sagripanti como director musical.

Una comedia, con libreto de Luigi Balocchi, que llegó al teatro del Liceo por primera vez —hasta ahora— en marzo de 2003 con una producción musical de Jesús López Cobos y la dirección escénica de Sergi Belbel que se estrenaba como director de ópera. En aquella escenografía destacaba una piscina en el escenario en la que los personajes tomaban sus baños termales. En la que se verá en el Liceo a partir del miércoles y cinco funciones más, el protagonismo absoluto lo tendrán los artistas que aparecerán en albornoz y tocados con toallas en el primer acto para cambiarse en escena por elegantes vestidos y esmóquings de fiesta en el segundo.

No habrá coro por lo que todo el peso recaerá en los solistas que serán 27 en una fórmula por la que la directora artística del teatro, Christina Schepelmann, ha optado por combinar voces consagradas, como Carlos Chausson, Lawrence Brownlee, Irina Lungu, Sabina Puértolas o Maite Beaumun, con las de jóvenes talentos de artistas emergentes y algunos de ellos ganadores de concursos internacionales. Entre ellos, la soprano guatemalteca Adriana González, segundo premio del Concurso Tenor Viñas de este año, la sevillana Leonor Bonilla, premio del público en el Concurso Montserrat Caballé o el tenor sud africano Levy Sekgapane, primer premio Operalia de este año.

27 cantantes en el reparto de diez nacionalidades diferentes

Una fórmula que también impulsa Liceo que hace sus propias audiciones en busca de nuevos valores. “La mezcla de experiencia y valores prometedores es muy interesante para todos”, apuntaba la directora artística. Los ensayos de los más jóvenes empezaron el 21 de agosto, cuatro días después del atentado de Barcelona: “Era muy triste y emocionante a la vez, ver todas las flores y las velas en La Rambla. Después entrábamos en el Liceo y tenías toda la alegría y el espíritu positivo de Rossini, un espíritu que puede ser muy útil para superar todo lo que ha pasado”, apuntaba el tenor Sekgapane que se felicitaba de la oportunidad de cantar en el Liceo.

Los viajeros y Europa

Uno de los repartos estará formado por artistas consagrados y otro por jóvenes y ambos se combinarán en varias de las funciones. Il viaggio a Reims fue la última ópera italiana de Rossini y narra las peripecias de un grupo de jóvenes, que no saben muy bien qué hacer con sus vidas y que se encuentran en un balneario antes de viajar a Reims.  Conversaciones y confesiones no exentas de dosis de humor, una comicidad que, aseguran, se podrá percibir sobre el escenario. Casualidad, las múltiples nacionalidades de los viajeros de Rossini tiene bastante paralelismo con los cantantes elegidos para las funciones del  Liceo ya que los 27 solistas son de 10 países diferentes. Para el bajo barítono Chausson, se trata de una feliz coincidencia: “es una comedia divertida que habla de Europa y resulta muy vigente hoy en día”.

El libreto desenmascara la superficialidad de los jóvenes viajeros que aparentan venerar al nuevo rey aunque ninguno de ellos estaría dispuesto a hacer sacrificio alguno en favor del mandatario. Es decir, que van todos juntos aunque, en el fondo, cada uno va a la suya. Una individualidad pensada en la primera mitad del siglo XIX que resulta muy familiar en la Europa del XXI.

 

Centro de operaciones en el atentado de La Rambla

El vestíbulo del teatro del Liceo se convirtió en la tarde del 17 de agosto, tras el atentado yihadista de La Rambla, en un improvisado centro de operaciones de la policía y de primera atención a las personas -heridas o no- que buscaban refugio después de que la furgoneta que conducía Younes Abouyaaqoub se parara muy cerca de la fachada del teatro, en el Pla de L'Os. No más de 25 metros. Era una tarde en la que no había ninguna actividad en el teatro, tan solo trabajos de mantenimiento. Tampoco había visitas por lo que solo estaba abierta una de las puertas de la fachada principal. Al oír el griterío en la calle y ver la gente corriendo y buscando algún lugar para refugiarse, uno de los operarios que trabajaba esa tarde decidió abrir el resto de los accesos para facilitar la entrada. El amplio y lujoso hall del teatro de ópera de Barcelona se llenó rápidamente de personas que aguardaron allí hasta que los servicios de emergencias les indicaron qué hacer.