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Puigdemont provoca a Rajoy la víspera de la manifestación

El presidente catalán afirma que el referéndum es imparable y que la Generalitat ya tiene más de 6.000 urnas

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont. Atlas-Quality

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, rompió este viernes la unidad que instituciones y partidos han intentado preservar tras los atentados de Barcelona y Cambrils. Lo hizo en la víspera de la manifestación convocada para la tarde de este sábado en Barcelona para mostrar la repulsa de toda España a los ataques. Puigdemont vertió una grave acusación contra el Gobierno, al sostener en una entrevista en el Financial Times que Mariano Rajoy había politizado una materia tan sensible como la seguridad. “Les dijimos que no hicieran política con la seguridad”, afirmó, refiriéndose al freno para ampliar la plantilla de los Mossos y a la reserva de que estos entren en Europol, cuyo acceso está limitado a los Estados. “Desafortunadamente, el Gobierno español tenía otras prioridades”.

Puigdemont recuperó una antigua fuente de polémica entre los Gobiernos central y el catalán apenas un día antes de la gran marcha que debe recorrer este sábado el paseo de Gràcia de Barcelona para mostrar solidaridad con las víctimas. Sus declaraciones introducen un elemento de división cuando todas las partes están haciendo esfuerzos para mantener una inquebrantable imagen de comunión contra el terrorismo, pese a la frágil coordinación que ha habido en la última semana.

La salida de tono del presidente catalán se produjo pese a que poco antes había demandado en el Parlament —que celebró un breve pleno extraordinario para homenajear a las víctimas y agradecer el trabajo de equipos sanitarios y de seguridad— una asistencia masiva a la protesta contra el terrorismo y anteriormente había criticado que la CUP condicionara su presencia a la asistencia del rey Felipe y Mariano Rajoy en la cabecera de la manifestación.

Finalmente, han confirmado su presencia el Rey —que participará en su primera manifestación tras ser coronado— y el presidente del Gobierno, con quienes Puigdemont compartirá espacio junto a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. Representantes de otras Administraciones y del conjunto de las fuerzas políticas también han anunciado su asistencia.

El presidente catalán celebró el trabajo efectuado por los Mossos d'Esquadra en la desarticulación de la célula yihadista que atentó en Cataluña, pero no evitó referirse a la precariedad de recursos con la que actúa, de la que la Generalitat culpa directamente al Gobierno central. “La policía catalana, incluso sin tener todas las herramientas que necesitan y estando mal financiados, han gestionado la crisis excepcionalmente”, afirma Puigdemont en la entrevista, en un claro dardo al Ejecutivo español.

En los últimos días, los nacionalistas han presumido de la investigación de la policía autonómica para reivindicar que han actuado como un Estado.

El Departamento de Presidencia de la Generalitat no desveló este viernes cuándo celebró Puigdemont la entrevista con el rotativo británico ni en qué contexto se produjeron esas declaraciones. En todo caso, sus palabras rompen el discurso que ha mantenido estos días Puigdemont, que ha limitado el foco de sus palabras a los atentados, el apoyo a las víctimas y la resolución policial del caso.

Este viernes, no obstante, cerró su estrategia comunicativa durante la crisis y se abrió a hablar, de nuevo, del proceso político en el que se encuentra su Gobierno, decidido a celebrar el próximo 1 de octubre un referéndum independentista ilegal. “Mostramos cada día que estamos preparados para actuar como un Estado independiente, no solo en momentos excepcionales”, afirma a poco más de un mes de la consulta ilegal. El Gobierno catalán, Puigdemont incluido, tiene entre sus objetivos internacionalizar su relato independentista, si bien ha fracaso en sus intentos de que políticos extranjeros les atiendan en sus cancillerías.

En los viajes que ha realizado por diferentes ciudades europeas y de Estados Unidos, los argumentos se han repetido. Las intervenciones de Puigdemont han combinado la explicación del anhelo de Cataluña de consumar el derecho de autodeterminación, la denuncia de que el Gobierno central se niega a negociar un referéndum —porque está fuera del marco constitucional— y la versión de una España decimonónica e intransigente. Probablemente será esa misma versión que llevará la próxima semana en su viaje oficial de dos.

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