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Una loba muere atropellada por varios coches en la A-1

Los especialistas del Centro de Recuperación de Animales Silvestres están a la espera de hacerle la necropsia

Imagen del lobo en el Parque Nacional de Guadarrama.
Imagen del lobo en el Parque Nacional de Guadarrama.

Una loba fue hallada muerta el jueves, tras ser atropellada por varios automóviles, en la autovía de Burgos (A-1), según confirmaron ayer fuentes de la Consejería de Medio Ambiente. Los técnicos regionales están a la espera de hacerle la necropsia para comprobar los detalles de la muerte, para datar la edad del ejemplar y para averiguar si estaba preñada. Entre 2015 y principios de 2016 tres lobos murieron arrollados en las carreteras de la región. La especie se encuentra protegida por la Directiva Hábitats.

El hallazgo fue realizado por agentes forestales a última hora del pasado jueves, a la altura del kilómetro 80 de la A-1, en el término municipal de Piñuécar-Gandullas, en la comarca del Valle del Lozoya. El animal fue trasladado de inmediato a Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS), situado en Tres Cantos. Esta institución está especializada en la atención a la fauna silvestre, tanto autóctona de la región como exótica. Desde su apertura, en julio de 2010, ha trabajado en la recuperación de más de 21.000 animales.

Los técnicos del CRAS comprobaron que la loba ya llevaba horas muerta y que sufría lesiones compatibles con varios atropellos de automóviles. De hecho, el ejemplar se encuentra en las cámaras del centro a la espera de que le hagan la necropsia. Cuando se encuentra un lobo muerto, los agentes forestales de la Comunidad de Madrid recopilan todos los indicios posibles que ayuden a esclarecer lo ocurrido y activan el protocolo de posible delito, a la espera del resultado del estudio del cuerpo del animal.

El lobo fue detectado en la región madrileña en 2007, cuando fueron vistos varios ejemplares que entran y salen en ella, pero sin asentarse. Hasta que en 2013 una manada de lobos ibéricos escogió el Parque Nacional de Guadarrama para establecerse en Madrid, de donde habían desaparecido en los años cuarenta del siglo pasado. Todos los ejemplares que viven al sur del río Duero se consideran especialmente protegidos.

Los anteriores atropellos también se produjeron en la zona norte de la región. El primero se registró en abril de 2015 en la carretera que une Guadarrama con Los Molinos. El segundo se produjo en enero de 2016 también en la A-1, en este caso en el kilómetro 93,100, en el término municipal de Somosierra. Ese mismo mes fue hallado sin vida otro ejemplar en la carretera M-608, en Manzanares el Real. Se trataba de una hembra de entre dos y tres años.

En la sierra norte de la región (en especial en la vertiente meridional), viven tres grupos reproductores, con unos 25 ejemplares. Los especialistas, entre ellos el biólogo Juan Carlos Blanco, se han quejado de que “la tupida red de viales” de la región hace difícil acabar con los atropellos. Los agentes forestales de CC OO reclaman la construcción de pasos para la fauna, en especial en la A-1, que corta dos zonas de enorme valor ecológico.