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MIAU: un maná en formato arte para los 280 habitantes de Fanzara

El Museo Inacabado de Arte Urbano revoluciona las visitas turísticas a este pueblo de Castellón, convertido en capital mundial del grafiti

Instalación artística en Fanzara.
Instalación artística en Fanzara.

“¿Qué es para mí el MIAU? Son cuatro días fantásticos. Una fiesta callejera con muy buen ambiente”. El MIAU son las siglas del Museo Inacabado de Arte Urbano que ha convertido Fanzara, una población castellonense de apenas 280 habitantes, en epicentro del arte urbano y contemporáneo nacional e internacional. Y la que contesta es María José Gargallo, propietaria de la única tienda de ultramarinos del pueblo y militante convencida de esta propuesta artística que llega a congregar a mil personas diarias.

“Tengo pinturas y grafitis en mi casa, en la de mis hermanas y también en la tienda. Mira, toda esta pared la hizo Gael, un galerista de París, y la pintura del gatito tocando la guitarra de la puerta es de las más fotografiadas por los visitantes”, explica a EL PAÍS. El MIAU ha supuesto un revulsivo económico para el municipio, y a su amparo éste ha dejado un poco más atrás su pasado como “pueblo dormitorio”. “Desde que está esto viene una barbaridad de gente. Excursiones de niños, jubilados… Ha traído economía al pueblo, a los bares sobre todo”, indica Cecilia, otra vecina. Eso sí, desde esta localidad coinciden en señalar que aún queda trabajo por hacer, desde el punto de vista de los servicios e infraestructuras turísticas, para absorber la demanda que genera el museo.

Hasta este domingo, Fanzara ampliará el catálogo de los más de 100 murales y grafitis que han logrado que las fachadas de este pueblo hablen. Hasta las trampillas de la luz o el alcantarillado llevan el sello MIAU. Todo aquí es arte. Mensaje. Durante cuatro días sus calles se ponen a merced de la creatividad de los más de 20 artistas –emergentes o reconocidos- que dan forma a la cuarta edición de este museo sin puertas. Algunos internacionales. Es el caso de Charlie Sutcliffe; de Reino Unido; de Kelsey Montague, estadounidense, creadora de murales interactivos a gran escala en las calles de todo el mundo e impulsora de la campaña #WhatLiftsYou; o del argentino Milu Correch, muralista en gran formato y viajero incansable.

Pero más allá del diseño de nuevos murales –cometido al que se suman otros nombres como el del barcelonés Ilia Mayer, artista invitado del MIAU 2017 y autor del cartel de este año; junto a Suso 33, Sixe Paredes o Taquen- en esta edición ganarán peso las intervenciones urbanas y la escultura, de la mano de Dos Jotas, Jofre Oliveras, Sr Arribas o Pez.

También durante estos cuatro días las calles de Fanzara serán escenario de espectáculos de danza contemporánea como el de Pepa Cases; conciertos (Blito y Los Intermitentes, Desvelados, Dj Casiustonen, Dj Pegue) o exposiciones de fotografía en plazas y edificios públicos.

Destacan los talleres interactivos: el Mapping fet a mà del estudio de investigación audiovisual Playmodes, de iniciación al grafiti o el de máscaras pop-up de Ana Pez. Talleres que evidencian que la simbiosis entre artistas y vecindario cuadra. Para acercar posturas, los cuatro días de actividad se abren con actos como la “cena de sinergias”, que sienta alrededor de la misma mesa a creadores y habitantes de Fanzara. Muchos alojan en sus casas a los artistas. Así lo ha hecho María José en ediciones anteriores. La falta de oferta hotelera en la localidad obliga. Y es que la opinión mayoritaria en la población es que todavía queda recorrido en lo que a dotación de infraestructuras y servicios se refiere para encajar el éxito del MIAU.

Fanzara cuenta con una casa rural: La Casita de María, y un hotel: El Castellet, que ha reconvertido en uso turístico el antiguo cuartel de la Guardia Civil. Entre los dos establecimientos suman 48 plazas. “Nos hemos ido adaptando, el pueblo ha ido mejorando”, reconoce esta vecina. Pero el pico de mil turistas diarios que llega a recibir la población con el MIAU como gancho es difícilmente absorbible por los dos locales de turismo rural, la carnicería, la panadería y los dos bares del pueblo.

Estos últimos son los que más impacto directo reciben de las visitas del museo, entre las que se incluye el goteo constante de autobuses de escolares y excursiones de jubilados. “La gente que viene a visitar el MIAU siempre hace parada en uno de los bares. Bebida, tapa, y se marchan. Es lógico”, explica Miguel Pastor, de la carnicería que lleva su apellido. Reconoce que en estos cuatro días sus ventas pueden incrementarse un 70%, “pero nos gustaría que el impacto fuese continuo; para eso hace falta una mayor oferta de alojamientos. Si la gente se queda a dormir, compra en el pueblo”, añade. También “más inversión y apoyo institucional para el MIAU, porque todo se hace con voluntariado y el esfuerzo de los organizadores es enorme”, comenta por su parte Javier Sánchez, propietario de La Casita de María.

A la espera de estos retos pendientes, la realidad es que Fanzara se erige, durante cuatro días, en referente del arte urbano. Los 4.000 visitantes que pisarán el asfalto en estas 96 horas avalan esta especie de maná en formato artístico. También la veintena de artistas que se han colado en la agenda del Museo Inacabado de Arte Urbano, que llegó a recibir para esta edición más de 200 propuestas de creadores de 26 países. El MIAU promete. Quiere seguir creciendo sobre seguro, y sembrando futuro en este rincón del Alto Mijares.