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El partido de Colau mantiene la ambigüedad sobre su participación en el referéndum

La formación participará en la jornada como "movilización" por el derecho a decidir

El diputado Xavier Domènech y la alcaldesa de Barcelona Ada Colau.

Catalunya en Comú, el partido que impulsa la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, mantiene su ambigüedad ante el anunciado referéndum de independencia del 1 de octubre. En el seno de esta formación cohabitan independentistas, autodeterministas y federalistas, y eso hace que el partido intente mantener una equidistancia complicada que le genera continuas críticas del secesionismo. Este sábado se reunió la dirección y decidió apoyar la cita del 1-O si se entiende como mera movilización popular, pero no llamarán a votar porque no lo consideran un referéndum

La coordinadora nacional de Catalunya en Comú, el máximo órgano del partido entre congresos, se reunió ayer en Terrassa (Barcelona) para fijar su posición ante el referéndum y finalmente aprobó un documento que satisface a todas sus sensibilidades. Es el único partido catalán que navega entre dos aguas y las últimas encuestas apuntan a que eso podría pasarle factura en forma de unos resultados muy inferiores a las expectativas electorales que se generaron cuando nació esta fuerza de confluencia de izquierdas, que ganó las dos últimas elecciones generales en Cataluña con la marca En Comú Podem.

“El 1 de octubre es una movilización legítima y por tanto daremos apoyo como un acto de afirmación del derecho a decidir”, afirmó al acabar Xavier Domènech, el líder de la formación y diputado en el Congreso. Esas palabras podrían dar a entender que los llamados comunes hacen un guiño a que se celebre el referéndum que pretende convocar Carles Puigdemont, pero nada más lejos de la realidad: Catalunya en Comúno llamará a sus votantes a participar en esa consulta al considerar que “no es el referéndum que Cataluña necesita”.

Una votación, dos posiciones, tres documentos

El documento aprobado ayer por Catalunya en Comú, que no fue facilitado a la prensa, obtuvo 85 votos frente a los 29 de otra propuesta que consideraba el 1 de octubre como un referéndum efectivo y defendía, por tanto, alinearse con los partidos independentistas (PDeCAT, ERC y la CUP). Al debate de la coordinadora nacional llegó un tercer documento, que rechazaba totalmente la participación de los comunes en la consulta pero que finalmente no se votó.

“Un referéndum es un espacio de resolución de conflictos y no nos encontramos ante una propuesta de resolución de conflictos, sino de afirmación de la soberanía de Cataluña”, dijo Domènech, en lo que en ocasiones se antoja un lenguaje encriptado. “Somos el único espacio político que representa la pluralidad de nuestro país”, añadió al acabar la reunión de su partido. Apenas dos horas antes, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se había mostrado menos condescendiente con Catalunya en Comú, formación a la que atacó con dureza en el consejo nacional del PDeCAT.

“Van vestidos de antisistema pero, cuando les pides ayuda, por sistema están al lado de Felipe González, de [José María] Aznar y de [José Luis Rodríguez] Zapatero”, dijo el president. “Les parece fantástico que en Grecia se convocara un referéndum con una semana de antelación y no ven garantías en el proceso catalán que lleva años”, remachó.

El independentismo tiene mayoría absoluta de diputados en el Parlament (72 de 135), pero no la tuvo en votos en las últimas elecciones catalanas (se quedó en el 47,8%). De ahí las constantes llamadas que está recibiendo Catalunya en Comú para sumar su apoyo al referéndum, porque, si lo hace, los independentistas dan por hecho que la participación aumentaría de manera considerable. Eso si la consulta finalmente llega a celebrarse, pues el Tribunal Constitucional ya ha dicho que sería ilegal y previsiblemente la suspenderá.

Domènech no tardó en replicar a Puigdemont y precisó que si Catalunya en Comú no hace finalmente campaña por el referéndum será porque “hay muchas incógnitas por resolver”. En su opinión, “el país tiene tantos interrogantes” como el independentismo, y se mostró abierto a debatir la decisión con la militancia del partido, en septiembre, si el Gobierno de la Generalitat facilita más detalles.

La coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, tampoco se privó ayer de arremeter contra el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, y contra Ada Colau por su ambigüedad. “Que no nos den lecciones de democracia”, dijo para rebatir la postura de Iglesias de no apoyar el referéndum “por falta de garantías”. Una postura, la de Iglesias, que no comparte el secretario general de Podem, Albano Dante Fachin.

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