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Los Dragones que dignifican el fútbol

Un equipo de Lavapiés con niños de 32 nacionalidades lleva como bandera la solidaridad y la cooperación en el deporte

 Los jugadores de Dragones de Lavapiés festejan su participación en la Donosti Cup de San Sebastián. Ampliar foto
Los jugadores de Dragones de Lavapiés festejan su participación en la Donosti Cup de San Sebastián.

"Esos muchachos de verde son los dragones", se oye en la grada de un campo de fútbol de San Sebastián: "Es un equipo solidario". Los que visten camisetas verdes con los componentes del Dragones de Lavapiés, un equipo de alevines (11 y 12 años) que ha conseguido que durante la celebración estos días de la Donosti Cup se hable de solidaridad, diversidad, multiculturalidad... Álvaro Martín, Arfhad Miah, Malcolm X Abuy, Mohammed Amrati o Yang De Luca son algunos de los 16 futbolistas de 11 orígenes diferentes. Uno es ecuatoriano, otro marroquí, otro surcoreano, español, argelino, colombiano; todos de origen muy humilde. Están viviendo un sueño, porque para ellos "están jugando un mundial pequeñito", afirma el entrenador Luis Serrano.

Dragones de Lavapiés es un proyecto social que un grupo de padres del barrio madrileño pusieron en marcha hace tres años para rescatar a muchos niños de la calle, de las malas compañías o los peores hábitos. "El alma del equipo es la convivencia y la amistad entre diferentes", explica Jorge Bolaños, presidente del club. Esa seña de identidad fue la que impulsó a los organizadores de la Donosti Cup, uno de los torneos de fútbol base más prestigiosos y multitudinarios de Europa (toman parte 581 equipos de 26 nacionalidades), a invitar al torneo al equipo madrileño.

"Nosotros no hubiésemos podido venir a jugar la Donosti Cup. Somos un club muy modesto, sin recursos. Esta experiencia está siendo emocionantísima para los jugadores. No lo van a olvidar nunca", asegura el entrenador. Los Dragones de Lavapiés pasaron la noche en vela antes de estrenarse en la competición, ansiosos por calzarse las botas y jugar los primeros partidos. Perdieron 4-0 los dos primeros y empataron 2-2 el tercer encuentro. Hoy han logrado su primera victoria, 4-2 frente al Ambush (EE UU) y después han superado los dieciseisavos de final tras ganar 3-2 a Makati, de Filipinas.

Hace tres años, estos niños jugaban por su cuenta en el Parque del Casino, vivían expuestos a caer en la droga o la delincuencia en un barrio con un 40% de población inmigrante. Esta mezcla de culturas y procedencias ha sido precisamente la riqueza de Dragones de Lavapiés. Han asumido los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la ONU, que siempre les acompañan en unos balones cosidos en Kenia por la ONG Alive and Kicking y que llevan impresos mensajes contra la pobreza y el hambre, a favor del medio ambiente, la igualdad de género y la reducción de las desigualdades, hasta un total de 17 objetivos.

Un jugador de Dragones de Lavapiés celebra un gol en la Donosti Cup.
Un jugador de Dragones de Lavapiés celebra un gol en la Donosti Cup.

El senegalés Moha está en San Sebastián y fue uno de los 290 niños que en mayo de 2014 asistió al primer entrenamiento de Dragones de Lavapiés. El club ha conseguido reunir ya a 130 chavales de 32 nacionalidades distintas. Son ocho equipos con futbolistas de entre cinco y 16 años de edad. Las donaciones particulares, el apoyo patrocinador de una inmobiliaria y "mucho voluntariado" consiguen gestionar un presupuesto de 23.000 euros anuales, comenta Bolaños.

A la Donosti Cup se han desplazado 16 niños de 11 orígenes diferentes. Asiáticos, africanos, sudamericanos y europeos conviven estos días en San Sebastián, donde han aprovechado para visitar el Aquarium, las atracciones del monte Igeldo y bañarse en La Concha durante "dos horas sin salir del agua", afirma Dolores, periodista y acompañante del equipo.

Luis Serrano, entrenador de Dragones de Lavapiés, con una bandera del equipo.
Luis Serrano, entrenador de Dragones de Lavapiés, con una bandera del equipo.