Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El detenido de Gavà es sospechoso de dos crímenes cometidos en tres días

El arrestado disparó ayer a dos policías locales cerca del tanatorio de Gavà, donde se velaba a una de las víctimas

Un policía herido en un tiroteo en Gavà.

El autor del tiroteo ayer en Gavà, detenido por los Mossos d’Esquadra después de herir a dos policías locales, es sospechoso de otros dos sucesos: la muerte de un camarero y las heridas de gravedad de la dueña de un bar de Vilanova i la Geltrú, el pasado 29 de junio, y la muerte a tiros de un hombre, el lunes pasado, en Miami Platja, en Mont-roig del Camp. En los tres casos se usó una munición similar, y el detenido, Jorge Casas, disparó contra los policías cerca del tanatorio de Gavà, donde se velaba al muerto de Miami Platja.

Todo empezó a las tres y media de la tarde, cuando Casas disparó presuntamente a dos policías locales, de 50 y 62 años, y se dio a la fuga. Los agentes se habían desplazado hasta el lugar después de que varios vecinos advirtiesen de que un hombre llevaba todo el día merodeando en las inmediaciones del tanatorio. Uno de los policías seguía ayer en estado crítico, con herida de bala en el cuello, según fuentes policiales.

Casas emprendió entonces una huida, al volante de un Alfa Romeo de color verde. En un primer momento, la policía mantuvo todas las hipótesis abiertas, incluso la posibilidad de un atentado yihadista. En ese contexto fueron movilizados diversas unidades de la policía, entre ellas BRIMO y GEI, para intentar dar con el hombre.

El detenido por el tiroteo, Jorge Casas.
El detenido por el tiroteo, Jorge Casas.

A la entrada de Canyelles, una patrulla vio llegar al Alfa Romeo, al que dio el alto. Pero lejos de pararse, el hombre arremetió contra los policías, según explicó ayer un portavoz de Mossos, e intentó atropellarles. Los policías dispararon varias veces contra el vehículo.

La carrera llegó hasta una urbanización, Muntanya de Mar, por donde condujo hasta llegar a una zona boscosa, en un camino sin asfaltar. Allí Casas, cargando un arma larga, una simulación de un AK-47, se escondió por la montaña, e intentó ocultarse en una especie de agujero. Pero sus movimientos fueron seguidos en todo momento por un helicóptero de la policía. Los agentes dieron la orden de que los vecinos de la urbanización se quedasen confinados en sus casas.

Finalmente, los agentes consiguieron detenerle, sin que Casas opusiese resistencia. Cuando los policías recuperaron el arma, comprobaron que llevaba también cinco cargadores y que tenía consigo las llaves del coche en el que había escapado y que dejó aparcado cerca.

Casas, de 44 años, veterinario de formación, con permiso de armas y sin antecedentes penales, estaba empadronado en la urbanización en la que fue detenido. “He salido para unas clases de repaso, y he visto el Alfa Romeo pasando a gran velocidad, que casi me atropella. Luego he visto cómo sacaba el arma y me ha dicho que me fuese”, contó Álex, un joven de 14 años, que vive en el lugar y que estaba ayer junto a su madre esperando para poder regresar a su casa.

Tal fue el miedo, que el joven no reconoció a Casas. Según explicó después su madre, Ángela, el hombre había sido su inquilino en una vivienda que tienen en la zona. De eso hace un año y medio, explicó, aunque no llegaron a tener mucha relación con él.

A las cinco y media de la tarde, la ambulancia sacó al detenido, escoltado por los Mossos, en dirección al hospital Vall d’Hebron. El hombre recibió disparos en el brazo y en la pierna, pero no se teme por su vida. El dispositivo policial en la ciudad era todavía muy visible, y permaneció varias horas más en la zona.