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El ‘goya’ y el ‘greco’ de Muñoz Ramonet ya están en Barcelona

Las obras entregadas por la familia del industrial, tras 26 años de litigio, se expondrán en el MNAC en unas semanas

Por fin. Después de 26 años de pleitos entre Barcelona y los herederos de Julio Muñoz Ramonet por el legado que el industrial dejó a la ciudad al fallecer en 1991: el palacete donde vivía con todo su interior, sobre todo la colección de obras formada por más de 850 piezas firmadas por artistas como Velázquez, Goya, El Greco o Rubens, Nonell o Bemejo, entre otros muchos. Después de que sus cuatro hijas y sus nietos recurrieran, una y otra vez, las sentencias, que siempre han dado la razón a la ciudad de Barcelona, entre ellas una del Tribunal Supremo de 2012. Por fin, dos de las obras más importantes del legado: La aparición de la Virgen del Pilar de Francisco de Goya y La Anunciación de El Greco (valoradas en 2011 en 7,5 millones de euros) durmieron este jueves, por primera vez, en el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), después de que Manuel Castelo, nieto del industrial, las entregará en depósito por orden judicial; algo que fue calificado por Jaume Collboni, responsable de la Cultura municipal de “victoria moral histórica”.

'La Anunciación' de El Greco y 'La aparición de la Virgen del Pilar', de Goya, las dos obras entregadas en depósito al MNAC. ampliar foto
'La Anunciación' de El Greco y 'La aparición de la Virgen del Pilar', de Goya, las dos obras entregadas en depósito al MNAC.

En furgoneta

A esa ahora una furgoneta con el representante legal de Castelo, hijo de la reputada fotógrafa Isabel Muñoz, se presentó en las puertas del MNAC con las dos obras. Le esperaba Pepe Serra, director del museo, Anna Ferrer y Eudald Vendrell, directora y abogado de la Fundación Julio Muñoz Ramonet, además de Nuria Rivero, responsable de patrimonio del Icub, además de los técnicos del centro que recibieron las obras. Tras abrir las cajas que las contenían comprobaron que las dos pinturas se correspondían con las tan reclamadas y esperadas obras y que su estado de conservación era óptimo. Tras pasar su primera noche en el depósito del MNAC, en unas semanas se expondrán en una de las salas del primer museo catalán. “La única condición es que no salgan del centro, pero sí se pueden exponer”, aclaró Vendrell que ha dirigido el pleito para recuperar las obras desde 1995, año en que se constituyó la fundación municipal. Según el abogado las obras se entregaron después de que la juez determinara que podía usarse la fuerza pública para recuperarlas del domicilio de Castelo en Madrid. “Las obras están en depósito y hasta que no acabe el pleito no pasarán a ser de la Fundación, pero será un juez el que decida su destino”, matizó Vendrell.

Los marcos de las dos pinturas, una vez en el almacén del MNAC.
Los marcos de las dos pinturas, una vez en el almacén del MNAC.

Jaume Asens, cuarto teniente de alcalde, que acompañó en todo momento a Collboni, después de agradecer la labor realizada por todos los que han colaborado para que la devolución haya sido posible, dijo que la de este jueves ha sido “la segunda victoria más importante, después de que en 2013 se pudiera acceder al palacete de la calle Muntaner”, momento en que se constató algo que ya se intuía: que las obras de mejor calidad habían sido trasladadas a Madrid y que en el interior de la vivienda sólo quedaban las de menos valor artístico. “Hasta ahora las obras las han podido disfrutar solo la familia, sus hijas y sus nietos. Ahora podremos hacerlo todos. Lo de hoy es una reparación moral que llega 25 años tarde”, aseguró el político, que reconoció que el litigio que mantiene el ayuntamiento con las cuatro hermanas por el resto de las obras, unas 850, “aún no ha terminado”. Jaume Ciurana, responsable de Cultura en el anterior mandato cuando se consiguieron las llaves del palacete, dijo este jueves sentir una “alegría inmensa. Esperemos que sea el comienzo de una recuperación patrimonial de la que los barceloneses se han sentido privados mucho tiempo”.

Las auténticas protagonistas de la jornada, las dos obras, no estuvieron presentes en el acto que se celebró en la entrada del Ayuntamiento de Barcelona. Será hoy cuando, por primera vez, el greco y el goya, que hasta 1934 fueron de Ròmul Bosch i Catarineu; que desde 1950 pasó a manos de Julio Muñoz Ramonet y que en 1991 legó a todos los barceloneses, se pueda fotografiar. Hasta ahora había que conformarse con las imágenes facilitadas por la Guardia Civil en 2011 cuando estos mismos cuadros fueron recuperados en una acción policial tras denunciar su robo Isabel Muñoz que aseguró en un juzgado que los había sustraído su marido, Jesús Castelo, del domicilio conyugal. A última hora de la tarde el Icub facilitó unas imágenes del traslado de las dos pinturas por los pasillos del MNAC hasta los almacenes y cómo los técnicos revisaban las dos pinturas, que aparecían fuera de los marcos. Las pinturas aparecen tapadas y nunca de forma frontal, en un intento de no desvelar la imagen completa de las mismas hasta este viernes.

La Fundación es legal

La reclamación de la colección que Muñoz Ramonet dejó en 1991 a Barcelona está sembrada de sobresaltos. El último: que las hijas del industrial habían denunciado ante el juez que la Fundación Julio Muñoz Ramonet creada en 1995 para reclamar el legado en los tribunales era ilegal porque, sostenían, solo el albacea testamentario podía hacerlo. Las hermanas proponían que la fundación municipal se disolviera y que dos representantes del consistorio (y uno de la Generalitat) se integraran en la Fundación Casa Muñoz Ramonet en la que la familia tendrían mayoría aplastante en el patronato. “El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha dictado una sentencia la semana pasada en la que dice que la fundación es legal. Y no se puede recurrir”, remachó Vendrell.