Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Ortega abre la batalla para pugnar con Colau por la alcaldía de Barcelona

La exvicepresidenta de la Generalitat pide que se empiece a contabilizar su condena de inhabilitación

Joana Ortega, en una fotografía de archivo.
Joana Ortega, en una fotografía de archivo.

La exconsejera de la Generalitat Joana Ortega, inhabilitada por su participación en la consulta independentista del 9-N, ha dado los primeros pasos para participar en las primarias que el Partit Demòcrata Europeu Català (PDeCAT) convocará este año para escoger a su candidato a alcalde de Barcelona. Es el primer movimiento en el principal partido de la oposición municipal que tiene como objetivo para intentar desbancar a Ada Colau de la alcaldía, cuando aún faltan dos años para las municipales.

Ortega fue condenada a un año y nueve meses de inhabilitación por participar en la organización del 9-N de 2014 cuando era vicepresidenta de la Generalitat y consejera de Gobernación. Ante el temor de que su condena acabe penalizando sus intenciones de reingresar en la política, su abogado ha reclamado al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que ejecute ya la sentencia, de forma que la pena empiece a computar y en 2019 esté cumplida. Detrás de ese movimiento está la intención de Ortega por competir por la alcaldía de Barcelona, según fuentes de su entorno.

La exconsejera y miembro de Unió Democràtica tiene, no obstante, un problema, ya que ha recurrido la sentencia ante el Tribunal Supremo. El presidente del Tribunal Superior de Cataluña, Jesús María Barrientos, avisó ayer de que, una vez presentado el recurso, el futuro de Ortega está en manos del Supremo, que aplicará sus propios tiempos. Ortega —que fue concejal entre 1996 y 2007— ha iniciado contactos discretos con el partido, que podría explotar su condena como partícipe en el 9-N. Fuentes municipales se limitaron a expresar su apoyo a la exconsejera para que pueda superar sus problemas judiciales.

Primarias este año

Aunque va por libre, el movimiento de Ortega es una muestra del mar de fondo existente en el Partit Demòcrata (PDeCAT). Casi un año después de su refundación para dejar atrás la herencia de Convergència, no tiene aún candidatos para las principales elecciones (autonómicas y municipales de Barcelona) y este año tendría que celebrar un proceso de primarias para escoger al relevo de Xavier Trias como candidato a la alcaldía de en Barcelona. La idea de la federación barcelonesa del PDeCAT es celebrar esas primarias este año, siempre y cuando no se solapen con el proceso independentista. El límite para celebrarlas es junio de 2018.

El reglamento sobre esas elecciones internas abre la puerta a que se puedan presentar candidatos independientes, sin afiliación a la formación. Justo el papel que podría jugar Ortega, ahora que el partido en el que siempre ha militado —Unió— se encuentra a las puertas de la liquidación, incapaz de conseguir representación parlamentaria en las últimas elecciones autonómicas y ahogada por las deudas.

Ortega no es el único caso de independiente que prevé ser cabeza de cartel por Barcelona. En una situación similar, pero sin inhabilitación que lo impida, se encuentra el actual delegado de la Generalitat en Madrid, Ferran Mascarell, quien también ha mostrado en diferentes momentos su anhelo de ser alcalde y su convencimiento de que tiene un modelo de ciudad. Mascarell, exmilitante socialista y desde 2010 en la órbita convergente como independiente, tiene experiencia en el Ayuntamiento de Barcelona, donde fue concejal de Cultura en el mandato de Pasqual Maragall por un breve espacio de tiempo.

Las candidaturas —todavía no oficializadas— de Ortega y Mascarell son una muestra de la situación por la que atraviesa el PDeCAT, que debe administrar sus necesidades para armar tanto la candidatura de la capital catalana como la que el partido presentará a las próximas elecciones a la Generalitat. A caballo de esas dos candidaturas se encuentran Neus Munté, actual portavoz del Gobierno de la Generalitat, y Santi Vila, consejero de Cultura, a quienes las encuestas internas sitúan como posibles candidatos en ambas elecciones. Joaquim Forn, miembro del actual grupo municipal, es otra de las figuras que suenan para encabezar la lista por la capital catalana.