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Antoni Llena entra en la colección del MoMA

El museo de Nueva York ha adquirido, por medio de la Galería A34 de Barcelona, un conjunto de obras del artista catalán

Una de las obras de Antoni Llena de 1968 adquirida por el MoMA.
Una de las obras de Antoni Llena de 1968 adquirida por el MoMA.

El Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) acaba de adquirir, por medio de la Galería A34, un conjunto importante de obras del artista catalán Antoni Llena (Barcelona, 1942). Se trata de cinco de sus Escultures dissecades, de 1968, unas obras muy radicales y austeras, que marcaron el inicio del arte conceptual en todo el Estado Español, aplaudidas ya entonces por Antoni Tàpies quien sería uno de los grandes valedores del artista. Junto a ellas, el museo ha adquirido una de las composiciones en papel recortado y plegado de 1986, que Llena expuso tres años después en la Fundació Joan Miró y marcan su retorno a la práctica artística después de una década de voluntaria inactividad.

Para completar este conjunto representativo de la trayectoria del catalán, el MoMA ha adquirido también 109 dibujos del año 2016, pertenecientes a SOS, Senyals de fum des d’un subsòl, una serie muy extensa que el artista viene desarrollando diariamente desde hace más de una década. El museo neoyorquino –uno de los más importantes del mundo en lo que atañe al arte contemporáneo– ya venía interesándose desde hace algunos años por la obra de Llena, por otra parte, muy bien representado en las colecciones del Museo Reina Sofía, de Madrid, el Museo Patio Herreriano/Colección Arte Contemporáneo, de Valladolid, y el Macba barcelonés.

La producción de Llena se sitúa entre la escultura, la pintura y el arte conceptual, además de ser también escritor, profesor y teórico del arte. Es autor del conjunto escultórico David i Goliat (1992) situado en la Vila Olímpica, en el cruce de la Ronda Litoral con Marina y del polémico monumento Als castellers (2012), que desató en su momento muchas críticas, por ser una obra contemporánea, muy alejada del kitsch convencional en que se suelen representar castellers y sardanistes, cuando en realidad era, y sigue siendo, una intersección ejemplar entre espacio público, recinto histórico, representatividad y arte moderno.