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Los empresarios catalanes piden a la Generalitat que negocie como el PNV

Las patronales muestran su malestar después de las nuevas subidas de impuestos

El vicepresidente Junqueras y Natàlia Mas, una de sus colaboradoras, ayer en Nueva York
El vicepresidente Junqueras y Natàlia Mas, una de sus colaboradoras, ayer en Nueva York

El acuerdo que han cerrado el PP y el PNV ha aumentado el malestar del empresariado catalán con el Ejecutivo de Carles Puigdemont, al que sigue pidiendo que acceda a dialogar para conseguir mejoras en la financiación autonómica. Ello se produce la semana en la que los empresarios han cargado contra la nueva subida fiscal de la Generalitat. El pacto de los populares y los nacionalistas vascos, además, se daba justo cuando Junts pel Sí y la CUP rechazaron que la Generalitat designe a un experto para la comisión que estudia el nuevo modelo.

La brecha entre las grandes patronales y lobbies económicos como Fomento del Trabajo o el Círculo de Economía y la Generalitat ha ido creciendo en los últimos meses. Y el pacto de ayer entre PP y PNV fue, según coincidieron varios miembros de la patronal catalana, la constatación de que los nacionalistas catalanes, en especial el PDeCAT, han renunciado a negociar con el Gobierno central mejoras para la financiación o las infraestructuras en Cataluña. Las fuentes consultadas ayer repetían el mensaje que han ido lanzando al Gobierno de Junts pel Sí a lo largo de los últimos meses: que se sienten a negociar.

El Círculo de Economía, el lobby económico presidido por Juan José Brugera, ha sido hasta ahora la institución más clara con la Generalitat. En su última nota de opinión, el organismo —en cuya junta hay representantes del mundo financiero, grandes corporaciones y académicos— pidió al Ejecutivo catalán “respeto al marco legal” y le recordó que “no se puede renunciar a elaborar una propuesta de contenidos que, sin rupturas, pueda responder a la aspiración por un mayor y mejor autogobierno”.

Ayer varios miembros del lobby se reafirmaron en esa nota, emitida hace apenas un mes, y lamentaron que no se busquen oportunidades para lograr acuerdos como el que ha logrado el PNV. Sin embargo, el Gobierno de Puigdemont ahora solo persigue pactar la celebración de un referéndum. Y ayer eso quedó patente cuando, de nuevo, el Parlament rechazó una propuesta de resolución de Ciudadanos que instaba al Gobierno catalán a designar un representante para la comisión de expertos que estudia la reforma del sistema de financiación autonómica. Junts pel Sí y la CUP la rechazaron, mientras que Ciudadanos, el PSC, el PP y Sí que es Pot votaron a favor.

La patronal Fomento del Trabajo no hizo ayer comentarios sobre el acuerdo con el PNV. Pero miembros consultados de su junta coincidieron en la demanda de diálogo y reivindicaron la negociación de un concierto solidario para Cataluña. Las fuentes consultadas lamentaron que la brecha entre patronales y la Generalitat se agrande, sobre todo después de la creación de nuevos impuestos como el de las bebidas azucaradas o el que grava el número de vehículos que entran en los centros comerciales. La patronal criticó que la fiscalidad es “absolutamente desaforada en el contexto español” y la “creatividad desbordada” de la Administración a la hora de inventar impuestos.

Sin embargo, el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, fue rotundo al insistir en que solo se sentará a hablar del referéndum. “Todo el mundo sabe que hemos intentado en infinidad de ocasiones acuerdos con el Gobierno, acuerdos que nunca ha respetado”, afirmó desde Nueva York, informa Sandro Pozzi. El portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano, se expresó en términos similares al considerar que las cuentas del Gobierno son el “certificado de defunción” de la Operación diálogo.

Una propuesta para revisar el sistema foral

Las patronales y lobbies catalanes llevan tiempo reclamando un nuevo sistema de financiación autonómica. El Círculo de Economía albergó la presentación de un documento elaborado por expertos de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada y la Fundación Olof Palme en el que, sin cuestionar el sistema foral, proponían una revisión del Cupo vasco y la aportación navarra. En la Fundación Olof Palme el pacto con el PNV cayó como un jarro de agua fría porque hay en marcha una comisión para definir un nuevo modelo de financiación. No es la primera vez que desde Cataluña se cuestiona el Cupo vasco. El tripartito ya lo hizo cuando negoció el actual modelo.