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El Trivial deja atrás la clase magistral

La UPF y la UOC apuestan por ‘apps’ para móvil para motivar a los alumnos con juegos de preguntas y respuestas sobre las asignaturas

Estudiantes de la Universidad Pompeu Fabra.
Estudiantes de la Universidad Pompeu Fabra.

Aprender jugando es un concepto extendido en la educación obligatoria. El plan Bolonia llegó a las universidades para ir más allá de las clases magistrales. Uno de los frutos de la innovación docente es la llegada de una manera de asimilar los contenidos de manera más distendida. La idea de jugar en clase en la educación superior puede sorprender pero es una realidad en la Universidad Oberta de Cataluña y la Pompeu Fabra.

Ambas universidades han puesto en marcha proyectos que presentan contenidos de las materias en forma de Trivial, el célebre juego de mesa de preguntas y respuestas. Los primeros resultados son prometedores. “Hemos visto como los estudiantes han mejorado sus calificaciones”, asegura el profesor de Filosofía del Derecho de la UPF Alberto Carrio.

Los deberes de los estudiantes de la asignatura que imparte Carrio junto con la profesora Lorena Ramírez consisten en preparar preguntas para el bautizado como Trivial Ius. Ambos docentes cuentan que la asignatura ha adquirido buena fama durante los últimos cursos. El primer día de clase los alumnos preguntan si les tocará jugar.

Inicialmente la labor era manual, pero desde este año los alumnos pueden introducir las preguntas a una aplicación para móvil. Se trata de uno de los proyectos estrella del último Plan de Ayudas de Apoyo a la Calidad y a la Innovación Docente de la UPF.

“Hacia los males nadie se dirige por voluntad”, reza una de las preguntas de los estudiantes, que pide relacionar esta idea con uno de los cuatro objetivos de la imposición de penas. “Rehabilitación” es la respuesta. Tras la supervisión de las preguntas por parte de los profesores, empieza el juego.

Tener que diseñar el Trivial de la asignatura motiva a los estudiantes a preparase el temario mucho antes del examen, cuenta Carrio, que añade que la dinámica de grupo también implica adquirir una responsabilidad hacia los compañeros.

El objetivo del proyecto es que se pueda aplicar a otras asignaturas y a otros estudios. “Muchos alumnos que no asistían a clase porque la asignatura era muy teórica” ahora sí van, según Ramírez, que añade que en algunas ediciones de la asignatura ha hecho falta ampliar las dos sesiones previstas para el trimestre.

La idea de conseguir quesitos de Trivial en la universidad tradicional podría evocar hacia una imagen de bar o de césped. En la UOC estas postales son más difíciles de imaginar. La universidad a distancia también ha estrenado su Trivial. La 'app', Quadrivia, tampoco va más allá de lo virtual y se puede descargar de forma gratuita.

La apuesta de la UOC cuenta con 30.000 preguntas y respuestas elaboradas por profesores de dieciséis grados distintos como ADE, Educación Social o Comunicación. En este caso el objetivo del proyecto es que “en cualquier momento y des de cualquier soporte los estudiantes puedan estar aprendiendo contenidos de las asignaturas”, solos o con contrincante, cuenta Lluís Pastor, el profesor de la UOC que ha impulsado el proyecto.

Los quesitos pueden adquirir valor real en el futuro. La UOC quiere hacer posible que los alumnos también se puedan examinar a través de la nueva app.