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Los ayuntamientos catalanes pagaron a Efial 8,2 millones en cinco años

El juez dice que la consultora logró crear "consistorios paralelos" mediante empresas públicas

Reunión entre directivos de Efial y el alcalde de Tortosa, Ferran Bel.
Reunión entre directivos de Efial y el alcalde de Tortosa, Ferran Bel.

La consultora Efial, epicentro de una presunta trama de corrupción, logró contratos y adjudicaciones por valor de 8,2 millones de euros de ayuntamientos y empresas públicas de Cataluña entre 2009 y 2013. Los datos del sumario judicial analizados por EL PAÍS revelan que el mayor botín lo obtuvo, con diferencia, en la provincia de Tarragona, que representa casi el 79% del volumen contratado. El juez de la Operación Térmyca considera que Efial logró “infiltrarse” en los entes locales ganándose la confianza de alcaldes y funcionarios y creó “ayuntamientos paralelos” en beneficio propio.

Efial fue creada en 2007 y, en apenas dos años, los ayuntamientos catalanes empezaron a abrirle sus puertas acuciados por la crisis. La consultora asesoraba a los municipios para poder deducirse el IVA o lograr una gestión más eficiente de los recursos. El boca-oreja, especialmente entre alcaldes de CiU, funcionó. En el periodo 2009-2013, Efial logró contratos por asesorías en 47 ayuntamientos, según los datos recopilados por la Guardia Civil en los informes que ha entregado al juez.

Pese a que la provincia de Barcelona acumula el mayor número de consistorios (21, incluido Barcelona, con una facturación total de 980.000 euros) es en Tarragona donde Efial logró hacerse con contratos millonarios. Once municipios regaron las arcas de Efial con 6,5 millones de euros. Centrando más el foco, la mayoría de la facturación procede de Tortosa, Vandellòs, Ascó y especialmente, L’Ametlla de Mar: 3,3 millones entre los contratos del ayuntamiento y los adjudicados por Cala Gestió, una entidad pública empresarial local (EPEL).

La investigación pone en duda los contratos de Efial en un total de 23 municipios españoles. Consideran que la empresa facturó trabajos por importes excesivos y diseñó estructuras para eludir los controles administrativos clásicos (el interventor, el secretario municipal). Pero pone el acento en ocho de esos municipios: Ascó, Vandellòs, Tortosa y L’Ametlla de Mar (Tarragona) y también Miraflores de la Sierra, Chinchón, Torrejón de Ardoz (Madrid) y Trillo (Guadalajara). En todos los casos, el juez considera que han sido “infiltrados” por Efial.

La Operación Térmyca estalló en julio del año pasado con la detención de 12 personas; entre ellas, el exalcalde de L’Ametlla Andreu Martí (que presuntamente recibió cuantiosos pagos de Efial a cambio de favorecer sus intereses, como ha publicado este diario), la interventora de los municipios madrileños y diversos directivos de Efial y de la empresa que extendió su modelo en el resto de España, Consultoría de Gestión Innovadora (CGI). La Fiscalía sospecha que parte de los beneficios obtenidos en los consistorios fue desviado a Andorra.

El secreto de sumario se ha levantado ahora. Las llamadas intervenidas y la documentación revelan que Efial actuó como una “organización criminal”. Los directivos de la consultora barcelonesa llegaron a “integrarse en la propia estructura de gobierno” de las administraciones locales, subraya el informe clave de la Guardia Civil.

“Ayuntamientos paralelos”

El objetivo último de Efial era “controlar” la actividad municipal creando un “ayuntamiento paralelo”. Para lograrlo, trató de sacarse de en medio a interventores y secretarios municipales. El patrón se repite. La consultora emitía informes que “contradecían los previamente emitidos” por esos órganos fiscalizadores, de forma que “daba una aparente cobertura de legalidad” a determinadas decisiones. El coste de esas asesorías era “desorbitado”, según han denunciado diversos testigos que han declarado en la causa.

Pero el verdadero caballo de Troya de Efial fueron las EPES. La consultora “participaba en la creación y gestión” de esas entidades públicas, una figura que “permite una importante relajación del control administrativo” y un “menor grado de sometimiento a la normativa sobre contratación pública”. Las EPE pasaban a “asumir la gestión que hasta el momento” era del ayuntamiento en temas clave, como el urbanismo. Pero como nacían “sin recursos humanos ni materiales”, externalizaban el servicio. ¿Y quién era el encargado de ponerlas en marcha? Efial. Sus directivos, puestos al mando de la EPE, son los que “preparan los concursos públicos”.

La Guardia Civil denuncia, en ese sentido, la “contratación masiva a Efial” por esos entes, que además está “sujeta a multitud de irregularidades”. En Torredembarra, se adjudicaron sin soporte documental; en Vandellòs, se fraccionaron; en L'Ametlla, se adjudicaron con personas cercanas a Efial en la mesa de contratación. Hay, además, “dudas” sobre la realidad de algunos trabajos (como en Vandellòs) o sobre su “necesidad” (Torredembarra).