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Verdaguer y la literatura, tándem en Vil·la Joana

La que fue la última casa del poeta, en Vallvidrera, se reabre como museo

Fachada de la restaurada Vil·la Joana, en Vallvidrera, donde falleció Jacint Verdaguer. Ampliar foto
Fachada de la restaurada Vil·la Joana, en Vallvidrera, donde falleció Jacint Verdaguer.

“Amor” es la palabra que más veces utilizó el poeta Jacint Verdaguer en su prolija escritura y por eso es la que aparece con letras de mayor tamaño en una nube de palabras que se ha plasmado en una pared de Vil·la Joana, la casa en la que murió el 10 de junio de 1902 y que se ha reabierto como Casa Verdaguer de la Literatura. También “Maria”, “flor”, “Jesús” y “Sant” son otras palabras que tienen un cuerpo importante en esa misma composición ideada para ilustrar gráficamente el mundo literario de mossen Cinto. “Musealizar conceptos literarios no es sencillo”, explicaba Oriol Izquierdo, escritor y uno de los especialistas que ha participado en el proyecto de la casa de Vallvidrera.

Un edificio que ha resurgido de un estado ruinoso —literalmente la casa no tenía cimientos y toda la estructura estaba muy deteriorada— para emprender un nuevo capítulo de su larga vida. Vil·la Joana fue el mas Ferrer, una masia medieval de la que se han encontrado documentos de 1370 y piezas de cerámica de la primera mitad del siglo XVIII. Ramon Miralles, alcalde de Sarrià, la adquirió en la última década del XIX y la convirtió en su villa de veraneo. En 1920, cuando Sarrià fue anexionado a Barcelona, el Ayuntamiento de la capital la compró y un año después —y hasta 1973— acogió las Escoles Vil·la Joana, dedicadas a la educación especial en la que fueron pioneros. Con el traslado de la escuela,se convirtió en la casa museo dedicada a Verdaguer porque fue él y sus últimos 24 días de vida lo que le dieron notoriedad a la finca que se convirtió en lugar de culto para sus seguidores. Él —enfermo de tuberculosis — la eligió para “cambiar de aires” por prescripción médica. “Lo hizo por dos motivos, porque estaba cerca de Barcelona y porque desde ella se veía Montserrat”, explicaba Joan Roca, director del MUHBA en la reapertura de la casa que fue cerrada por “ruina técnica”. El Ayuntamiento decidió rehabilitarla íntegramente en 2008 y proyectar en ella la Casa Verdaguer de la Literatura en Barcelona. Tardó cinco años en acometer la idea que finalmente ha supuesto una inversión de algo más de cinco millones de euros. Unos trabajos de rehabilitación —y otros de arqueología porque se hallaron fragmentos de muros y de conducciones de una tina— que prácticamente han supuesto “la renovación total del 80% de 1.700 metros cuadrados”, puntualizaba el arquitecto Tomàs Morató. Tarimas, suelos hidraúlicos y ventanas se han podido reemplazar “porque todavía hay artesanos que trabajan hoy en día”, añadía.

En su nueva vida, la señorial Vil·la Joana explica la historia de la figura del autor de L'Atlàntida, la de su mundo literario, la de la literatura y la de la propia casa, todo ello poniéndolo en relación con Barcelona y con la época que le tocó vivir a una de las figuras más relevantes de las letras catalanas. Se ha restaurado la habitación que ocupó durante su breve estancia en Vil·la Joana, el oratorio —que fue destruido en la Guerra Civil— y la sala. Unos espacios que están situados en la primera planta de la casa donde se puede hacer un recorrido por otras estancias que apuntan la relación de Verdaguer con otros literatos de la Renaixença. Las fotografías es el elemento escogido en la musealización para explicar la “apropiación” que de su figura hicieron todos los sectores de la sociedad —desde la burguesia hasta la gente sencilla —y la política. Partituras musicales, un fonógrafo que registró su voz en 1897, libros y documentos —como el libro de firmas, entre ellas la de Picasso, tras su muerte — pueden contemplarse en esa planta de la casa. La museografía incluye, en la planta baja, documentos y otros elementos que recuerdan la época en la que la finca fue escuela, como una antigua máquina portátil de escribir en braile, una caja de instrumentos de audiometría o las fichas de ingreso de los chicos y chicas. La segunda planta está destinada a acoger seminarios y debates del MUHBA y una parte de ella está ocupada por la vivienda de la última generación de cuidadores de Vil·la Joana. La casa, que en realidad lleva varios meses en rodaje, se podrá visitar los fines de semana y los jueves con una amplia posibilidad de recorridos guiados. El próximo día de Sant Jordi será de puertas abiertas.

En su presentación y apertura oficial, el segundo teniente de alcalde, Jaume Collboni, sostuvo que Vil·la Joana será una de las “piezas clave” de la Barcelona literaria, especialmente, por su dimensión educativa. Para el regidor, esa función no se solapará con el programa que se determine en la futura Casa de las Letras que la definió como sede de “todo el ecosistema editorial y del libro de la ciudad” y cuya ubicación y proyecto, avanzó, se conocerán en breve.