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Las obras de la Sagrera se retomarán antes del verano

El ministro de Fomento rechaza limitar los alquileres y reformar la LAU para alargar los contratos

Obras en la Sagrera el 2015.
Obras en la Sagrera el 2015.

La semana pasada, en la lluvia de millones para inversiones en Cataluña que anunció el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, no había ni un céntimo para la Sagrera. Pero el anuncio de la reunión, este jueves, del ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, tenía que acabar con una noticia positiva. Y más cuando el ministro ha llegado acompañado de la plana mayor de Adif, el gestor de infraestructuras ferroviarias. Y así ha sido: las máquinas volverán a la estación de alta velocidad antes del verano. Será cuando se retomen las obras del colector de la rambla de Prim, y en el tercer trimestre, las de la losa de la estación.

Pero no todo han sido buenas noticias: la sensación en el ayuntamiento ha sido de jarro de agua fría ante la poca receptividad del ministro hacia las demandas en materia de vivienda. De la Serna ha afirmado que --aunque se lo han pedido varias ciudades-- no tiene intención de reformar la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) para alargar el plazo de los contratos de alquiler de tres a cinco años; ni se plantea limitar el precio de las rentas. "El ministerio no tiene previsto realizar una intervención pública sobre el precio máximo de los alquileres ni modificar la LAU", ha dicho de la Serna.

Colau se ha mostrado diplomática en el capítulo de la vivienda, aunque durante la comparecencia posterior a la reunión ha recordado toda la lista de exigencias. Sobre la Sagrera, ha apuntado que después otras promesas no cumplidas por parte de Fomento mantienen "una reserva prudente para celebrarlo". El ministro de Fomento ha cifrado en 10,5 millones la inversión para retomar las obras del colector, una gran cloaca que hay que construir debajo de la futura estación. De la Serna ha recordado que las obras "están judicializadas". "De cualquier paso que hacemos tenemos que informar el juzgado", ha precisado y no se ha atrevido a poner fecha al fin de una obra que, la primera vez, se dijo que estaría lista en 2014.

El enorme agujero de 164 hectáreas al nordeste de la ciudad permanece abierto desde el 2011. Y las obras están paradas desde el 2015, después de que se certificaran las últimas facturas el 2014. Si en el pasado se habían parado por hallazgos arqueológicos, ahora el motivo son las irregularidades detectadas en la construcción del AVE en Cataluña. Se trata de un desvío que en el caso de la Sagrera sería de 82 millones de euros, según la investigación de la Guardia Civil, mientras que un informe preliminar del Tribunal de Cuentas publicado la semana pasada lo eleva a supuestos pagos indebidos de dinero público por un importe de 133,8 millones.

Las claves para que avancen las obras de la estación son tres. La primera, el colector de la rambla de Prim, en el que el Ayuntamiento ya ha avanzado algunos trabajos. Dos, la construcción de la losa de fondo sobre la que tienen que asentarse la estación y las vías. Y tres, la estación de Sant Andreu, sobre la que el ministro ha reconocido que los plazos no son tan optimistas, y que probablemente habrá que rescindir la actual concesión de las obras y licitarlas de nuevo.

La construcción de la estación y los accesos de la Sagrera, que tendría que ser la segunda estación de alta velocidad de Barcelona, se adjudicó el 2010 con Jordi Hereu (PSC) de alcalde. Tenía que ser un gran desarrollo para convertir la zona en un nuevo polo económico. Durante el mandato de su antecesor, Joan Clos, incluso se había previsto un edificio icónico, del arquitecto estrella Frank Ghery, se llamaría "la novia", pero se cayó del proyecto en 2009, tras el estallido de la burbuja inmobiliaria. Tras Hereu, en la carpeta de marrones han heredado la Sagrera sus sucesores, Xavier Trias (CiU) y Ada Colau (BComú). En 2013 Trias pactó con Adif hacer la estación más pequeña y costear en parte las obras no con los aprovechamientos urbanísticos sino con los alquileres de la superficie comercial de la estación. Regularmente, el alcalde de turno y los colegios profesionales han exigido que se retomaran las obras. La última vez fue Colau quién lo hizo, en diciembre del 2015.

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