Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Rajoy regresa hoy a Barcelona para anunciar inversiones en Cataluña

Moncloa convoca una jornada 'ad hoc' sobre infraestructuras para anunciar su primera oferta a Cataluña

Mariano Rajoy en L'Hospitalet de Llobregat, el domingo pasado.
Mariano Rajoy en L'Hospitalet de Llobregat, el domingo pasado. REUTERS

Mariano Rajoy vuelve hoy a Barcelona, en una de las visitas que ha generado más expectación de los últimos meses. No tanto por el discurso político que pueda ofrecer, sino por los compromisos concretos de inversión para Cataluña que pueda trasladar ante un público formado básicamente por directivos y empresarios del sector de la construcción. El presidente del Gobierno prevé anunciar proyectos de inversión para los próximos años en Cataluña para presionar al Ejecutivo autonómico de que se baje del tren independentista. Las quinielas sitúan el corredor mediterráneo, una de las principales demandas empresariales dados sus continuos retrasos, como uno de los proyectos a los que Rajoy se comprometerá a dotar recursos. Esa promesa tendría que verse plasmada en el anteproyecto de ley de Presupuestos para 2017 que el Consejo de Ministros aprobará el viernes.

La jornada, titulada Conectados al futuro, ha sido organizada ad hoc por Moncloa y el Ministerio de Fomento. En las mesas redondas que seguirán a la inauguración está prevista la presencia del ministro de Fomento, Iñigo de la Serna, y del consejero de Territorio, Josep Rull.

Aunque no es el único, el capítulo de infraestructuras es uno de los que tiene más protagonismo en el documento de 46 reivindicaciones que el president Carles Puigdemont trasladó a Rajoy en abril de 2016. Cinco puntos de aquel texto tratan de obra pública o de recursos que se tendrían que destinar a ella. Y uno de ellos se centra básicamente en el corredor mediterráneo, el eje ferroviario con el que la Generalitat catalana ha logrado crear un frente común junto a los gobiernos de Comunidad Valenciana y Baleares. El Ejecutivo catalán teme todavía que el Estado dé prioridad al Corredor Atlántico (o a una conexión con Madrid), pese a que la Unión Europea apuesta por la propuesta que sigue en paralelo el litoral mediterráneo. El otro gran foco de inversiones que reivindica la Generalitat es la red de Rodalies, que el Ministerio de Fomento reconoce que ofrece excesivos problemas de fiabilidad, ya sea por culpa de Renfe (prestadora del servicio y responsables de los trenes) o de Adif (gestora de la infraestructura: vías, catenarias, estaciones y el control de todo ello).

Si Rajoy se compromete a realizar inversiones en Cataluña, desbloquearía uno de los desencuentros con la Generalitat. Le quedarían muchos otros: leyes recurridas por su Ejecutivo ante el Tribunal Constitucional, inversiones en materia social, financiación autonómica y respeto de competencias escolares y lingüísticas, entre otras. Y sobre todo un punto al que siempre se refiere el Gobierno español con una negativa como respuesta: la negociación del referéndum de independencia.

La cita de hoy de Rajoy coincide con el viaje por Estados Unidos de Puigdemont para defender esa consulta y, de paso, intentar ofrecer la imagen de una España arcaica, con problemas para separar poderes y la negativa para asumir preceptos marcados por la Unión Europea. Desde el Gobierno catalán y los partidos que lo integran (PDeCAT y ERC) llevan días intentando vacunar a sus seguidores de las ofertas del Ejecutivo estatal. El argumento: llegan tarde y, tras tantos incumplimientos, no son creíbles.

Moncloa, creyente de que una parte del independentismo puede rebajar sus aspiraciones ante una propuesta verosímil, plantea cuatro meses después de que Rajoy fuera investido su primera oferta. Sus contactos con el Ejecutivo catalán (un encuentro entre los vicepresidentes Soraya Sáenz de Santamaría y Oriol Junqueras primero, y otro mantenido en secreto entre Rajoy y Puigdemont un día después) han sido hasta ahora un fiasco y Sáenz de Santamaría, responsable de gestionar la carpeta catalana, ha mantenido encuentros con miembros de la sociedad civil catalana –básicamente empresarios—para conocer el estado de la cuestión.

Más información