Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Beethoven, Beethoven, Beethoven....

Dudamel y la orquesta sinfónica Simon Bolivar y el Orfeo Catala ponen el broche de oro a cuatro dias de conciertos

El director Gustavo Adolfo Dudamel y su orquesta, en el Palau de la Música.
El director Gustavo Adolfo Dudamel y su orquesta, en el Palau de la Música.

Media hora antes de que comenzara el último de los conciertos de la integral de las sinfonías de Beethoven, con el plato fuerte de la Novena cerrando, algunas personas intentaban, sin éxito, comprar alguna entrada a los que las llevaban en la mano. Era como un tesoro que no se vendía por nada. Y una hora y media después el Palau estallaba en un interminable y sonoro aplauso tras guardar un silencio casi reverencial en los cuatro tiempos de la sinfonía, probablemente la más conocida del compositor alemán.

Antes de entrar se palpaba la sensación de las grandes citas musicales, esas que no se suelen olvidar. La Novena de Beethoven es mucho más que una composición, expresa la armonía total. Como decía el propio Dudamel al presentar los conciertos la semana pasada es el “espíritu de la fraternidad, de la unión y de la bondad”. Todo eso llegó a transmitir ayer el director venezolano y su orquesta. Con un coro, el Orfeó Català y el Cor de Cambra absolutamente motivados. Las voces de la soprano Julianna Di Giacomo, la mezzo Tamara Mumford, el tenor Joshua Guerrero y el bajo Solomon Howard redondearon el conjunto de voces en un escenario en el que se apretujaban los músicos y los coros. 200 personas en la escena frente a 2.000 personas que estaban entregadas desde que ha levantado la batuta en el primer compás.

Fue la guinda de un pastel de cinco conciertos en cuatro días consecutivos, un maratón musical que ha atraído a 10.000 personas, 600 de ellas han asistido a todos los conciertos. La integral de Beethoven es todo un tour de force porque además de los conciertos hay que sumar los ensayos, que en este caso han sido 21 horas. Un esfuerzo que es muy difícilde realiazar, prueba de ello son las pocas veces que se interpretan. Ayer, la última de las sinfonías congregó también a representantes de las Administraciones, y entre ellas estaban la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, y varios regidores del Consistorio barcelonés.

Mañana se verá el mismo concierto en el Auditorio de Madrid y luego la integral se repetirá en Hamburgo y Viena, la cuna de Beethoven.