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Lloret permitirá solo uno de los dos nuevos hoteles en Costa Marcona

La Generalitat fuerza al Ayuntamiento a anular la modificación del plan urbanístico para evitar un “significativo” impacto ambiental

El frente litoral de Lloret de Mar.
El frente litoral de Lloret de Mar.

Marcha atrás en la construcción de la nueva oferta hotelera en Lloret de Mar (Selva). Una resolución del Departamento de Territorio ha tumbado la modificación del Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM) de 2015, que permitía la edificación de dos hoteles en el espacio verde de Costa Marcona. Según la Dirección General de Urbanismo, la modificación del POUM, propuesta por los promotores del proyecto, “tendrá efectos significativos en el medio ambiente”. El gobierno municipal afirma que la única opción es volver al POUM anterior y permitir únicamente una construcción.La Dirección General de Urbanismo resolvió que, de seguir con el nuevo POUM, es precisa una nueva evaluación de impacto ambiental porque esta modificación del plan urbarnístico “contraviene la función de conectar [ecológicamente] este sector” de la costa con la zona natural protegida del macizo de Cadiretes.

El director general de Urbanismo, Agustí Serra, aseguró a finales del pasado enero al diario El Punt Avui que “si se quieren hacer los hoteles, deberá ser tal y como lo preveía el plan anterior”, de 2007. Las declaraciones de Serra contrastan con lo establecido en la versión antigua del POUM, que solo permitía un complejo hotelero en Costa Marcona, con un techo edificable de 7.500 metros cuadrados. El concejal de Urbanismo de Lloret, Joan Bernat, confirma que la decisión de la Generalitat solo permitiría levantar un hotel.

Costa Marcona SL, la promotora del proyecto junto a un grupo de propietarios de terrenos, propuso la reforma del POUM para construir dos instalaciones, un hotel de gama superior y una casa rural también de alto nivel. Costa Marcona SL, capitaneada por accionistas particulares de Barcelona, trabaja desde el año 2000 para construir un equipamiento turístico en la zona. La modificación del POUM ampliaba el espacio urbanizable de Costa Marcona de 6.150 a poco más de 8.000 metros cuadrados. Ángel Canals, uno de los accionistas de Costa Marcona SL, explica a EL PAÍS que su proyecto se limita al hotel de construcción garantizada y se desmarca del otro complejo, ahora en entredicho por la resolución de la Generalitat. El empresario no tiene constancia de que se haya producido ninguna decisión administrativa que afecte a sus planes. Canals explicó en septiembre a EL PAÍS que el alojamiento rural todavía no tenía promotor. Bernat añade que los promotores pueden presentar ahora un plan parcial y enviarlo al Departamento de Urbanismo para desarrollar el POUM actual, aunque el concejal insiste que “no hay otra opción que volver al plan de 2007”.

Rechazo de los ecologistas

La entidad ecologista SOS Lloret y la comunidad de propietarios de la urbanización de Cala Canyelles —formada por 370 vecinos— presentaron las alegaciones que han forzado la resolución del Departamento de Territorio. Ya en 2003, SOS Lloret recogió 13.000 firmas contra este proyecto hotelero para denunciar que rompía uno de los pocos corredores verdes que quedan en este sector de la Costa Brava. Lluís Picart, representante de Cala Canyelles, duda de la viabilidad del proyecto porque la adaptación de los accesos al hotel, que requería una inversión de 900.000 euros, se amortizaba en gran parte con el equipamiento que no podrá construirse.

Lloret de Mar es uno de los municipios españoles con mayor concentración hotelera por habitante. La Oficina de Turismo local informa que actualmente hay 123 instalaciones hoteleras con 30.000 plazas —a la par con el total de población residente, 37.000 personas en 2016—. Lloret recibió el pasado agosto 178.000 turistas, un 21% más que en 2010. Bernat destacó en septiembre que, además del proyecto hotelero en Costa Marcona, el Ayuntamiento prevé la construcción de un nuevo complejo del grupo Rosamar.

Lloret fue foco de atención en 2016 cuando se descubrió que una de sus principales compañías turísticas, el Grupo Savoy, había estado obteniendo suministro eléctrico de forma fraudulenta para cuatro de sus hoteles y evitando el pago de impuestos. El diario digital Crónica Global informó esta semana que las deudas de Savoy alcanzan los 7 millones de euros. Los cuatro hoteles del grupo Savoy fueron cerrados por orden municipal. La publicación asegura que el gerente de Savoy, José Luis Velasco, ha vuelto a abrir dos de los hoteles —mediante generadores eléctricos—. Los dos hoteles que estarían de nuevo en marcha —Marina Sand y Sun Village—, no tienen los teléfonos de contacto disponibles ni permiten reservas por Internet.

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