El Liceo se abre a nuevos creadores musicales

Ramon Humet, Joan Bagés y Clara Peya abren con éxito el ciclo Off Liceu-Diàlegs Musicals

El nuevo ciclo de apoyo a la creación musical que el Liceo estrenó el jueves en el foyer del teatro -Off Liceu-Diàlegs Musicals- supone una inyección de vitaminas para estimular el contacto del público con la música contemporánea. La dosis es bastante prudente - tres conciertos de cámara con obras de tres compositores, la mayoría catalanes, en cada uno de ellos-, pero suficiente como primer paso en un teatro que, de forma aún tímida, intenta dar espacio a los nuevos creadores con una apuesta tan necesaria como estimulante.

Ramon Humet, Joan Bagés y Clara Peya han sido los primeros en saltar al ruedo, presentado una muestra de sus diferentes estéticas musicales en un espacio- el foyer del teatro- frío como un témpano, aunque le pongan mesas y sillas e inviten con la entrada (10 euros) a una copa de cava, cerveza o agua mineral. No es un espacio nuevo - en los buenos años de Joan Matabosch se presentaron óperas y recitales notables- pero sigue siendo un escenario muy limitado en su acústica y visibilidad.

Pero es lo que hay cuando se maneja un presupuesto limitado. Para apoyar la creación actual con propuestas más ambiciosas, el Liceo necesita aliarse con otros escenarios que poseen salas de menor aforo; el Teatre Nacional de Catalunya (TNC), cuyo director, Xavier Albertí, apuesta con entusiasmo por la lírica contemporánea- sería una buena opción; también el Teatre Lliure, que en su mejor época tuvo en la orquesta dirigida por Josep Pons, actual director musical del Liceo, un referente para la música actual.

De momento, el espectador que acuda a estas sesiones (quedan dos, el 17 de marzo y el 21 de abril) encontrará muy buena voluntad y una novedad muy atractiva: la posibilidad de hablar con los compositores e intérpretes, en un diálogo con el público conducido por un presentador: rompió el fuego con acierto el crítico Jaume Radigales, que supo dar relevancia a los músicos sin perder de vista el necesario componente pedagógico de la propuesta. La participación del público fue muy tímida, quizá por la novedad del formato.

Por ambición lírica, la propuesta más innovadora en su lenguaje fue la muestra de dos canciones de ciclo vocal Homenatge a Martha Graham, de Ramon Humet, de próximo estreno en Nueva York. La mezzosoprano Marisa Martins y el pianista Rodrigo de Vera exploraron los áridos matices de los poemas de Mario Lucarda que inspiran el ciclo, bañados por una música al servicio de las inflexiones, el ritmo y la expresión física del sonido de la voz, que a veces nace de las entrañas de la cantante.

El despliegue tecnológico de Joan Bagés en Meta-morphe es apabullante. La obra aprovecha los infinitos recursos que ofrece la electrónica en tiempo real para transformar el sonido acústico de una flauta baja y la voz de un contratenor - magnífico el dúo Ums'n Jip, formado por Ulrike Mayer-Spohn y Javier Hagen-, con la ayuda de sonidos pregrabados. Muy pegada aún a la experimentación pura y dura, la pieza somete el sonido de la voz a una metamorfosis tecnológica de sorprendentes efectos.

Con el lirismo contemplativo de Clara Peya la atmósfera cambió drásticamente, y ese es uno de los atractivos del ciclo, que busca el contraste de estilos y estéticas musicales muy variadas. La pianista y compositora catalana, en formato de trío junto a la cantante Sandra Sangiao y el instrumentista Panxii Baddi (slide guitar y electrónica en tiempo real) interpretaron cuatro canciones en un relato unido por sugerentes transiciones que evocan los sonidos del agua. Música comunicativa, de acceso directo en sus episodios líricos, que bebe de fuentes minimalistas y crea oleadas dinámicas que refuerzan la ternura y cálida dulzura de la voz solista.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Logo elpais

Ya no dispones de más artículos gratis este mes

Suscríbete para seguir leyendo

Descubre las promociones disponibles

Suscríbete

Ya tengo una suscripción