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La UE vuelve a advertir a Barcelona por la polución

El Ayuntamiento y el Área Metropolitana, con medidas específicas, buscan reducir las 3.500 muertes prematuras por contaminación

El aire contaminado de Barcelona, en una imagen de archivo.
El aire contaminado de Barcelona, en una imagen de archivo.

La calidad del aire del Área Metropolitana de Barcelona ha vuelto a atraer a la mirada crítica de la Comisión Europea. Este miércoles ha lanzado una última advertencia a cinco Estados, entre ellos España, para que bajen, en dos meses, los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2). Y Bruselas pone el foco en las dos principales ciudades: los niveles de polución son preocupantes en Madrid y en Barcelona y su área metropolitana, especialmente el Baix Llobregat. El Ayuntamiento de Barcelona y el Área Metropolitana, que han desarrollado en los últimos meses programas específicos, aseguran que la reducción de la contaminación es una prioridad.

En el caso de que los Estados no cumplan los objetivos de reducción de la polución, la Comisión Europea advierte de que puede dirigirse al Tribunal de Justicia de la UE para que actúe contra ellos. Los datos que da la Comisión sobre el impacto que tiene el dióxido de nitrógeno del aire en la sociedad son aval suficiente para las advertencias de acudir a la justicia. Las muertes prematuras por NO2 en Europa ascienden a 70.000, según los datos de 2013, que triplican a los de muertes por accidentes de tráfico en todo el continente. Solo en Barcelona, según datos del Ayuntamiento, mueren cada año 3.500 personas por la mala calidad del aire.

El comunicado de la UE expresa que “la Comisión insta a estos cinco Estados miembros [Alemania, España, Francia, Italia y Reino Unido] a actuar para garantizar una buena calidad del aire y proteger la salud pública”. Esta advertencia no supone ninguna sorpresa para el Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por la alcaldesa Ada Colau, quien en los últimos meses ha presentado, junto al Área Metropolitana de Barcelona (AMB), una serie de medidas para reducir las partículas contaminantes que respiramos cada día, y que se generan principalmente en el tráfico de vehículos por carretera.

En Barcelona, a diferencia de en Madrid, todavía no se ha vivido el veto a los coches en los días de alta contaminación. Sin embargo, esta medida ya está aprobada y a la espera de poder aplicar en los episodios de más polución. A partir de 2020, la prohibición se hará de forma permanente a todos los vehículos que no tengan el distintivo de la Dirección General de Tráfico. Esta limitación se extiende también a los 36 municipios que forman la AMB, organismo que, en la lucha contra la polución, destinará 46 millones de euros hasta 2019.

Medidas insuficientes

En el comunicado de la Comisión Europea, el ejecutivo comunitario considera insuficientes las medidas adoptadas hasta ahora: “Se precisa mucho más esfuerzo en lo local, regional y nacional para cumplir las obligaciones que impone la normativa de la UE y para proteger la salud pública”, reza el informe.

El Ayuntamiento de Barcelona ha recibido como un reto la advertencia de la UE. La teniente de alcalde de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz, asegura que el Consistorio apoya todas las medidas que adopte la UE, incluso la amenaza de ir a los tribunales, y afirma que Barcelona “tiene las pilas puestas”. “No queremos cumplir solo los límites de la UE, sino también los de la Organización Mundial de la Salud”, ha explicado ante los medios después de una comisión municipal sobre ecología. Sanz lamenta que el peso de la responsabilidad recaiga sobre las ciudades: “Necesitamos que la Generalitat y el Estado pongan todos los recursos necesarios para conseguir un aire limpio”.

El Ayuntamiento enmarca las medidas para limitar los vehículos contaminantes en una estrategia global. Un paquete que incluye también triplicar la red de carriles bici, implantar nuevas supermanzanas con tráfico restringido, ampliar la red ortogonal de autobuses o la unión de los dos tramos del tranvía por la Diagonal.

Entre las medidas propuestas por la AMB, destacan los incentivos para que se renueve el parque automovilístico y se usen coches nuevos y menos contaminantes: la AMB entregará, a partir de esta primavera, un título de transporte público de tres años de validez a quien se deshaga de su vehículo antiguo. El plan de la AMB también prevé mejorar las infraestructuras de transporte público para facilitar la renuncia al vehículo privado. Entre las propuestas está la creación de una red de aparcamientos metropolitanos vinculados a autobuses y taxis, y la ampliación de los puntos de recarga de los coches eléctricos.