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Luciano Alonso declara al juez que desconocía que contrataba a directivos

El exconsejero andaluz se enfrenta a 14 años de inhabilitación por supuesta prevaricación

Luciano Alonso, a su llegada este lunes al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Ampliar foto
Luciano Alonso, a su llegada este lunes al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. EFE

"Son puestos de libre designación. No hay idoneidad, hay confianza". Con estas palabras, el exdiputado andaluz del PSOE y exconsejero de Cultura Luciano Alonso ha defendido este lunes ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) la legalidad de los nombramientos de tres cargos directivos por los que se le acusa de un presunto delito de prevaricación. Alonso —quien dimitió como diputado a finales de diciembre— también ha asegurado que desconocía que contrataba a directivos. La fiscalía le solicita 14 años de inhabilitación por "beneficiar a personas relacionadas con el Partido Socialista con puestos de libre designación y naturaleza eventual, a sabiendas de la absoluta falta de idoneidad de los nombrados". En concreto, el exconsejero se sienta en el banquillo por los nombramientos de Luis Guerrero como director del Centro Andaluz del Flamenco (CAF) y de Alejandro Cárdenas y María Centeno como directores consecutivos de la Filmoteca de Andalucía. 

Tanto Alonso como estos tres trabajadores eventuales, quienes han declarado como testigos, han negado que mantuvieran una relación de amistad. Alonso ha afirmado que ninguno de ellos se ofreció para el puesto o realizó ninguna petición para acceder a estos cargos, sino que se les buscó. A Luis Guerrero, ha dicho, le conocía por sus referencias en el ámbito profesional y los otros dos surgieron "a propuesta de la consejería", informa Europa Press. El exconsejero ha defendido que no tiene conocimientos jurídicos y entre sus cometidos como consejero no se encontraba conocer al detalle la compleja normativa de Función Pública, matizando que del expediente de estos nombramientos se encargaban los funcionarios de la Secretaría Técnica y de la Dirección General de Recursos Humanos. 

El caso saltó cuando la prensa publicó que el director del Centro Andaluz de Flamenco (CAF) Luis Guerrero no había estado nunca en la sede de la institución ni ejercido como tal.  En su declaración, Alonso ha defendido que no intervino en el procedimiento administrativo para el nombramiento de Guerrero, quien desempeñó las tareas de asesor en materia de cultura para la provincia de Málaga y cuyo "encaje" como director del CAF desconocía, puesto que de hecho no supo que ostentaba este cargo en "toda la legislatura", hasta que "salió en prensa". El exconsejero ha matizado que no intervino directamente en el expediente administrativo, un proceso que se llevó a cabo por los técnicos, en el marco de una "cadena de confianza" en este personal y dentro de la "legitimidad de lo que ellos proponen", ha argumentado. "Yo necesitaba un refuerzo en Málaga, pregunté si había un puesto de libre designación, me dijeron que sí; punto", ha relatado.

En este sentido, Alonso ha señalado que no recibió ningún tipo de "alarma" por parte de los funcionarios, "ni interna ni externa", cuando fue a firmar el nombramiento y que no supo que Guerrero iba a ocupar el cargo de director del Centro Andaluz del Flamenco. En el mismo sentido se ha pronunciado sobre los otros dos cargos, sobre los que tampoco recibió, según ha dicho, advertencia alguna en relación con sus nombramientos, de modo que tomó esta decisión.

En su declaración como testigo, Guerrero ha señalado que la posibilidad de incorporarse a la consejería como personal eventual se le planteó desde la viceconsejería. Asimismo, ha asegurado que no tuvo conocimiento de su nombramiento como director del CAF, pues siempre le "hablaron como asesor de cultura", realizando para ello tareas "de asesoramiento especial y de confianza" en el marco de una labor de la que "existe soporte documental". Por el contrario, Cárdenas ha asegurado que sí sabía que fue nombrado director del Centro Andaluz de la Imagen, aunque afirma que no ha estuvo físicamente allí. Según relata, le explicaron que la normativa permitía reasignar funciones, pudiendo desempeñar sus labores en otro sitio. "Me dijeron que eran conforme a la ley y que no había problema" ha agregado, alegando que elaboró y entregó el estudio para el que fue requerido, aunque "no se quedó copia".

Por su parte, Centeno ha dicho que conocía su nombramiento como directora de la Filmoteca de Andalucía, pero "nunca trabajó como tal". Su tarea se centró en asesorar a la consejería en el ámbito de cultura y en temas vinculados al procedimiento de la Ley del Cine. Centeno ha reconoció que "le pareció raro" su nombramiento porque "no era lo que ella hacía" y así lo puso de manifiesto, si bien se le trasladó que era "un procedimiento normal", en tanto que al ser un cargo eventual podía hacer otro tipo de trabajo. 

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