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Josep Lluís Mateo o el delirio de la arquitectura

El arquitecto reúne en un libro su obra reciente y tres proyectos, uno para la ‘fallida’ Montaña de los Museos

Tres imágenes de las viviendas construidas por Mateo para Toulouse.
Tres imágenes de las viviendas construidas por Mateo para Toulouse.

El trabajo de un arquitecto se materializa con la construcción de sus proyectos. También con la publicación de libros donde se explican e ilustran los pasos que van desde esos proyectos, apenas dibujados, hasta las imágenes de los edificios ya en pie y en uso. Es lo que ha hecho Josep Lluís Mateo (Barcelona, 1949), uno de los arquitectos catalanes más internacionales del panorama actual en Facts (Actar) en el que recoge ocho de sus últimos trabajos, centros culturales como el de Castelo Branco, en Portugal, viviendas comunitarias como las realizadas en Toulouse, Burdeos o Bayona (que incluye un centro comercial y aparcamientos), todas en Francia, donde se ha prodigado, o individuales como las de Barcelona del Passatge Marimon que acoge, además en su local, el premiado restaurante Céleri; un pabellón de entrada a la Galería Nacional de Praga, en República Checa; la remodelación de un mercado como el del Ninot en Barcelona o la entrada a un banco como el Banco Sabadell, también en la capital catalana. Unos proyectos en el que deja patente su racionalismo ecléctico y su compromiso con la tradición y la modernidad.

“La arquitectura empieza como una idea, un concepto, un pensamiento y se convierte en un hecho. La arquitectura explica el mundo. Sin ella el mundo sería inteligible, no se podría comprender”, prosigue el arquitecto, que se define como “fundamentalmente europeo”, huyendo de la consideración de catalán, él que está inmerso en proyectos en Beirut o China.

Centro Cultural de Castelo Branco, de Mateo.
Centro Cultural de Castelo Branco, de Mateo.

Mateo, de carácter afable y muy didáctico utiliza, una y otra vez, el concepto delirante para sus edificios. Será por formas como la de alguno de sus edificios; prismas como el del centro cultural de Castelo Branco que parece sobrevolar la plaza donde se ubica como un platillo volante; un proyecto que tardó 12 años en materializar.

El libro, de gran formato y mayoritariamente fotográfico, tiene un aliciente añadido: cuenta con tres proyectos no realizados: el centro de arte parietal de Lascaux (quedó segundo); la elaboración de un nuevo centro urbano en Niza, las dos en Francia (en fase de realización) y, sobre todo, el proyecto para la fallida Montaña de los Museos, un proyecto impulsado por el anterior consistorio municipal de Xavier Trias que duerme el sueño de los justos desde la entrada en el Ayuntamiento de Ada Colau.

Su proyecto para remodelar la montaña y convertirlo en un nuevo polo cultural y turístico pasaba por unir los pabellones de Alfonso XIII y Victoria Eugenia con el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) mediante un túnel subterráneo con ascensores inclinados. “Es un proyecto que se podría realizar por fases”, puntualiza el arquitecto, resignado, que prosigue: “Es relativamente simple transformar uno de los pabellones en un museo. Montjuïc es una gran fachada de la ciudad pero con poco uso. Tiene un potencial que nos acercaría a la oferta cultural europea”. Veremos si se materializa, como ocurrió con el centro portugués.