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25 años sin ‘Werther’

La ópera de Massenet regresa al Liceo con Piotr Beczala y Josep Bros en un papel que cantó por última vez Afredo Kraus en 1992

La ópera en una representación anterior a la que podrá verse a partir del domingo.
La ópera en una representación anterior a la que podrá verse a partir del domingo.

En la moderna historia del Liceo, Werther, la célebre ópera del compositor francés Jules Massenet, permanece ligada a Alfredo Kraus. El inolvidable tenor canario, voz de referencia en este repertorio, dio vida en el coliseo barcelonés al romántico personaje creado por Goethe en los años 1978, 1987 y 1992, formado pareja respectivamente con Joann Grillo, Renata Scotto y Martha Senn. Tras veinticinco años de ausencia, Werther regresa al Liceo con dos grandes tenores, el polaco Piotr Beczala y el catalán Josep Bros, al frente de los dos repartos que ofrecerán un total de 14 funciones del 15 de enero al 4 de febrero.

El pianista y director de orquesta francés Alain Altinoglou, actual director musical del Teatro de La Monnaie de Bruselas, dirige el montaje, procedente de la Ópera de Frankfurt y firmado escénicamente por el alemán Willy Decker; la reposición liceísta de la producción cuenta con Stefan Heinrichs y Albert Estany como asistentes de dirección. "Es un montaje de estética limpia y clara y que, como siempre sucede en las propuesta de Decker, deja espacio abierto a los cantantes para desarrollar los personajes", comenta Christina Scheppelmann, directora de artística del Liceo.

Aunque es un título habitual en los teatros de repertorio, el Liceo lleva 25 años sin programar Werther, circunstancia que Scheppelmann considera bastante rara. "Es algo muy raro, de hecho, me sorprende ver que lleva 25 años sin verse en Barcelona porque es una ópera que se programa mucho". Dos mezzosopranos asumirán el papel de Charlotte, la italiana Anna Caterina Antonacci, que debutó en el Liceo con un recital y afronta su debút escénico, y la francesa Nora Gubisch, sobrina nieta del pianista catalán Ricard Viñes y casada con Alain Altinoglou, que debuta en el coliseo de la Rambla.

Las voces españolas dominan en el resto del reparto, con los barítonos Joan-Martín-Royo y Carlos Daza alternándose en el personaje de Albert, las sopranos Elena Sancho Péreg y Sonia de Munk (Sophie), el bajo Stefano Palatchi (Alcalde), el tenor Antoni Comas (Schmidt), el barítono andorrano Marc Canturri (Johann) y los bajos Xavier Comorera e Ignasi Gomar (Brühlmann). En el montaje actúa el coro infantil Amics de la Unio de Granollers.

Kraus es una referencia en la interpretación de este papel y quien tuvo oportunidad de verle en acción difícilmente olvidará el impacto que conseguía con su arte del canto en aria como Pourquoi me réveiller y escenas como el intenso dúo con Charlotte. "Kraus era perfecto en los papeles que cantaba y Werther era una de sus máximas creaciones", comenta Piotr Beczala. "Es una de mis óperas preferidas e intento crear mi propio mundo, mi propia visión del personaje y seguir mi propio camino más allá de la influencia de otros grandes tenores".

También Bros, que celebra este año los 25 años de su debút liceísta - con Anna Bolena, de Donizetti, con Edita Gruberova, en 1992, el mismo año del último Werther de Kraus en el Liceo- recuerda la huella del legendario tenor canario. "Es un referente para todos nosotros y me siento orgulloso de poder cantar en el teatro de mi ciudad natal este papel tan ligado a su memoria; ahora nos toca a nosotros transmitir la belleza de este personaje y eso es un reto que me emociona y me llena de satisfacción", comenta Bros, que conoce bien la producción de Decker.

"Es un montaje atemporal y muy intenso teatralmente, porque Decker prima las reacciones enérgicas y vitales de los personajes; muestra las relaciones y los estados de ánimo en plena sintonía con la música de Massenet, que ofrece una riqueza de matices incomparables y alcanza una intensidad dramática extraordinaria", explica el tenor catalán. "Y en este montaje, tan desnudo y centrado en los cantantes, me absorbe psicológicamente"

Anna Caterina Antonacci destaca la atmósfera teatral del montaje y la dirección de actores. "Es una propuesta muy abstracta, limpia, desnuda y cargada de símbolos, en una atmósfera que recuerda a Chéjov, Ibsen o Bergman. Lo importante es el contraste de sentimientos, el carácter de una mujer condenada por las normas burguesas de una ciudad de provincias a vivir una vida que no quiere y que encuentra en Werther una especie de alma gemela", comenta la mezzosoprano italiana.

Para su colega, Nora Gubisch, todo cambia según el enfoque del intérprete. "Esa es la magia de la ópera, como el mismo papel, con la misma música, el mismo vestuario, el mismo espacio, puede ser diferente según el carácter que le das al personaje, con el color de la voz, los gestos, los matices. Todo parece igual, pero en realidad todo cambia gracias al enfoque diferente con el que construyes el papel", dice Gubisch, que se declara feliz ante su debút en el Liceo.