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La derecha catalana se reorganiza para llenar el vacío dejado por CiU

Sectores de la antigua CDC crean movimientos para hacer frente a la influencia de ERC y CUP y el relato de Colau

El paso ideológico en Cataluña lo marca la izquierda. No solo es de izquierdas el discurso de los Comunes —con el Ayuntamiento de Barcelona al frente—, también hay una hegemonía de parámetros tradicionalmente socialistas en la Generalitat. Junts pel Sí, la coalición que formó Convergència con Esquerra Republicana, ha adoptado un discurso intervencionista ante la crisis económica que ha irritado a la derecha independentista. Sectores del liberalismo económico y del conservadurismo moral empiezan a organizarse para recuperar el espacio perdido con la desaparición de CiU.

Teixidó saluda mientras a la izquierda se abrazan Cima y Montañola.
Teixidó saluda mientras a la izquierda se abrazan Cima y Montañola.

La primera alarma la hizo sonar en 2015 Llibergència, plataforma liberal en el PDECAT, ante las repetidas señales que recibía contrarias a su credo. Señales como las palabras de Artur Mas, cuando dijo en el Parlament, en respuesta a Catalunya Sí que Es Pot: “En estos últimos tres años en Cataluña se han creado más impuestos nuevos que en los últimos treinta, y lo ha hecho un gobierno presidido por mí, y en temas muy sensibles desde el punto de vista social, y para finalidades sociales, y para finalidades medioambientales, impuestos que nunca nadie se había atrevido a crear”.

Desde entonces han surgido voces desde los sectores liberales de CDC-PDECAT contra un mayor intervencionismo público. El conflicto más reciente lo ha protagonizado Montserrat Candini, dirigente del PDECAT y portavoz de Sanidad de JxSí, que defendió las privatizaciones en el ámbito sanitario —en contra de los planteamientos de ERC y del consejero, Toni Comín— como una garantía del servicio público. Llibergència ha sido activa en el debate interno del PDECAT para influir en la composición ideológica del nuevo partido. A principios de 2015, Llibergència estrenó un boletín que recibía la militancia de CDC, con un mensaje de su portavoz, el exvicepresidente de los Liberales Europeos (ALDE) Marc Guerrero: “No nos hemos de dejar engañar por falsas etiquetas desde la derecha o desde la izquierda. Nosotros creemos en el libre mercado, en el potencial de las empresas y del sector industrial, y con la misma contundencia creemos en la igualdad de oportunidades y en la necesidad de alcanzar una sociedad del bienestar. Necesitamos menos Estado y más sociedad”.

Llibergència organizó una cena en septiembre con la coordinadora general del PDECAT, Marta Pascal, acontecimiento que fue aprovechado para anunciar la creación de un Instituto Liberal, “para influir en el proceso constituyente catalán”. Miembros de Llibergència como Guerrero o Toni Florido también han dado apoyo a otra plataforma de liberales independentistas, el Colectivo de Catalanes Libres (CCL). Uno de sus impulsores, Eric Herrera, explicó en La Vanguardia la “misión inmediata” de esta plataforma: “Sacar del ostracismo en el se encuentran en Cataluña las ideas liberales. Hay una confusión total y absoluta sobre el liberalismo, además de una corriente ideológica ocupada de manera casi absoluta por una socialdemocracia que roza el marxismo. El populismo se ha hecho con el pilar central del debate público”, lamentó.

A la caza de los antiguos votantes pujolistas

La derecha catalanista no independentista también se está reorganizando. El caso más destacado es Moviment Lliures, una organización liderada por los exdiputados de CiU Xavier Cima, Roger Muntañola y Antoni Fernández Teixidó. Lliures aspira a ser un partido que capte el votante conservador y no independentista del pujolismo y de la difunta CiU. “El proceso independentista no ha alcanzado ninguno de sus objetivos finales y ha reforzado las fuerzas de izquierda y populistas. Lamentablemente, los partidos tradicionales, incapaces de hacer frente a esta amenaza, han abandonado la defensa activa de las libertades y del buen gobierno”, dice el manifiesto fundacional de Lliures.

La quiebra de Unió Democràtica también ha abierto la puerta, confirma un portavoz de la formación, a estudiar “la reinvención del partido” a partir de la fundación Instituto Coll i Alentorn. La idea es “mantener vivo el humanismo socialcristiano de Unió y plantar cara a un gobierno marcado por la CUP y al posible retorno de un tripartito de izquierdas, estableciendo alianzas con otras fuerzas”.

“Igualitarismo impuesto”

El manifiesto fundacional del CCL cuenta con unos 450 apoyos, algunos conocidos activistas del independentismo como el historiador Quim Torra o los columnistas Jordi Graupera y Toni Aira, el editor del diario digital Directe!, Joan Puig, el fundador del Centre Català de Negocis Ramon Carner, el jefe de prensa de la Asamblea Nacional Catalana, Adrià Alsina, o el agitador de las redes sociales Mark Serra.

El texto de CCL propone ideas que chocan con ERC y con los sectores socialdemócratas y socialcristianos del PDECAT: “No creemos en el igualitarismo impuesto; pensamos que una sociedad libre, en la que la iniciativa privada se pueda desarrollar sin trabas y la riqueza generada por los individuos se quede en sus bolsillo, es la mejor garantía de bienestar y prosperidad”. “Los impuestos se han de reducir y limitar con el único objetivo de sustentar un mínimo Estado subsidiario”. “Defendemos un modelo de mercado laboral flexible, en el que sea fácil contratar y despedir, y en el que la movilidad sea elevada”.

Algunos de los nombres destacados del CCL son también miembros adheridos de la Fundación Catalunya Oberta, entidad liberal fundada por Lluís Prenafeta —ex mano derecha de Jordi Pujol—, cercana a la antigua CDC: personas como el exdiputado de CiU Feliu Guillaumes, Marc Guerrero, Jordi Graupera, Ramon Carner o el escritor Enric Vila, entre otros.