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Toda la región supera en verano los niveles permitidos de ozono

La estación de medición de El Pardo es la que más superaciones ha registrado del gas contaminante

El ozono troposférico, un gas contaminante que se forma en verano, se ha cebado con la Comunidad de Madrid: seis de las siete zonas en las que está dividida han superado los valores legales permitidos (120 microgramos por metro cúbico durante ocho horas seguidas y más de 25 días). El único lugar que se ha salvado es la cuenca del Alberche (80.000 vecinos), debido a que los vientos lo trasladan hacia la sierra. Si se toman como referencia los valores indicados por la OMS, más estrictos, las superaciones se duplican. De las 37 estaciones de medición, la de El Pardo ha batido el record con 57 valores excesivos.

Vista de la contaminación en Madrid al atardecer.
Vista de la contaminación en Madrid al atardecer.

El ozono troposférico bueno (O3) situado en la estratosfera, a entre 20 y 30 kilómetros de altitud, como un escudo que protege de la radiación ultravioleta, se convierte en malo cuando se forma en la superficie terrestre. Se origina con la mezcla de radiación solar y diversos contaminantes que proceden de los vehículos, las centrales termoeléctricas y actividades industriales.

En Madrid, los vientos dominantes que soplan del suroeste al noreste lo empujan hacia la Sierra Norte, donde se presupone un aire más puro “Hoy en día no existe ningún territorio libre del problema”, aseguran desde Ecologistas en Acción, organización que presentó ayer el Informe sobre contaminación por ozono en España durante 2016.

La Comunidad de Madrid, con un total de 37 estaciones de medición y 6,3 millones de habitantes, ha salido malparada en el estudio. Nada sorprendente dado el volumen de tráfico rodado que soporta y las altas temperaturas veraniegas. Seis de las siete zonas en las que está dividida la región han superado el objetivo legal (más laxo que el de la Organización Mundial de la Salud) que fija el límite permitido en 120 microgramos por metro cúbico de ozono durante más de ocho horas seguidas, cantidad que no se puede rebasar más de 25 días al año. Con esos datos se elabora una media de los tres últimos años.

Los 80.000 habitantes de la cuenca del Alberche, situada en la parte occidental de la región, son los únicos que se libran de superar el límite, aunque lo rozan. El aire más puro de Aldea del Fresno, Chapinería o Navas del Rey se debe al régimen del viento, que desplaza el ozono.

El viento realiza un barrido de la Sierra de Guadarrama en sentido horario, alcanzándose los valores más altos en las cumbres y en el Corredor del Henares, entre Guadalajara y Madrid. Desde los altos de la Sierra, el aire contaminado se extiende por la provincia de Segovia, alcanzando a la de Soria, a más de 100 kilómetros de distancia, indican los ecologistas.

Del centro de Madrid a la Sierra Norte

Medidores de ozono: En la región existen un total de 37 puntos de detección del gas, 14 de ellos en la capital.

Principales focos: El área metropolitana de la ciudad de Madrid y las ciudades ubicadas en el Corredor del Henares y la zona urbana Sur son los lugares más importantes de emisión de los componentes (dióxido de nitrógeno despedido por los coches, tráfico y diversos compuestos volátiles).

Ámbito de dispersión: A partir del área metropolitana, el ozono se extiende por todo el territorio madrileño arrastrado por el viento y llega a zonas tan alejadas como la Sierra Norte, la Cuenca del Alberche o la Cuenca del Tajuña.

Zona con menor proporción: La cuenca del Alberche (80.000 habitantes) es el lugar con menos superaciones de los umbrales permitidos.

Si se tuvieran en cuenta las recomendaciones de la OMS, con una visión más estricta del volumen tolerable del contaminante, toda la Comunidad se habría visto envuelta en el ozono malo de marzo a octubre, fechas en las que el gas hace su aparición. La OMS rebaja el valor permitido a 100 microgramos por metro cúbico y sin límite horario.

El tomar una referencia u otra provoca variaciones muy significativas. Por ejemplo, la estación situada en El Pardo, la que más superaciones ha registrado del objetivo legal con 57, llegaría a las 120 con los valores de la OMS, destaca Miguel Ceballos miembro de Ecologistas en Acción.

En la capital, las 14 estaciones que miden ozono presentan un número muy elevado de superaciones del valor recomendado por la OMS: ocho de ellas han sobrepasado las 75. Además, siete de ellas (Ensanche de Vallecas, Barajas Pueblo, Juan Carlos I, El Pardo, Tres Olivos, Casa de Campo y Farolillo) han rebasado los registros permitidos para la protección de la salud. Esos mismos puntos también superaron en 35 ocasiones el umbral de información (180 microgramos por metro cúbico) a la población. Entre ellas, destaca Tres Olivos que se pasó en 12 ocasiones.

Sin plan de ozono

En el resto de la Comunidad de Madrid, los peores resultados se han obtenido en las estaciones de El Atazar, Orusco de Tajuña, Majadahonda (Urbana Noroeste) y Guadalix de la Sierra (Sierra Norte), que han rebasado el nivel l en 59, 55, 42 y 42 ocasiones, respectivamente, sostiene el informe. Y las estaciones de Alcalá de Henares, Alcobendas, Algete, Valdemoro, El Atazar y Guadalix de la Sierra han sufrido en conjunto una quincena de superaciones del umbral de información a la población.

Ecologistas en Acción pide tanto a la Comunidad como al Ayuntamiento que elabore un plan de mejora de calidad del aire que es “obligatorio”. El Consistorio madrileño cuenta con un protocolo de actuación ante altos niveles de dióxido de nitrógeno (el contaminante que más problemas causa en invierno en situaciones de estabilidad atmosférica). Ayer por la tarde seis estaciones de la red de la capital rebasaban el umbral de NO2 que marca la directiva europea como media anual de 40 microgramos metro cúbico.

Menos coches, más bicis y transporte publico

Las principales vías de actuación para reducir la contaminación del aire por ozono en la Comunidad de Madrid pasan de forma obligatoria por disminuir el tráfico rodado potenciando el transporte público, sostiene Ecologistas en Acción. Es necesario, además, dar facilidades al tránsito peatonal y a la bicicleta en las ciudades, así como la adopción generalizada de las mejores técnicas industriales disponibles, añaden.

Sin embargo, la complejidad en la formación del gas, que depende de múltiples reacciones, y su comportamiento dificultan el control.

El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) instaló el verano pasado 100 medidores de dióxido de nitrógeno (NO2), uno de los precursores del ozono, y otros 100 de ozono por la región para estudiarlo en profundidad.

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