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La Virreina busca su lugar en la cartografía artística de la ciudad

El nuevo director Valentín Roma presenta programación y anuncia una redefinición

Obra del del director alemán Alexander Kluge.
Obra del del director alemán Alexander Kluge.

“Tenemos un único objetivo que se ramifica en mucha actuaciones: buscar nuestro lugar en la cartografía artística de Barcelona, credibilidad institucional y reconocimiento internacional”. Así lo contó Valentín Roma en su primera comparecencia tras su nombramiento como director de La Virreina Centro de la Imagen el pasado abril. Roma ha presentado esta semana su primera temporada expositiva, que viene cargada de desafíos e incluye una reflexión sobre las peculiaridades y problemáticas de un centro que en su última etapa pareció haber perdido el rumbo. Quizás por esto Roma no encontró ninguna herencia y pudo empezar de cero su etapa que abarcará un marco temporal comprendido “entre el colectivismo del 68 hasta la resistencia neoliberal de hoy en día”.

“Queremos cuestionar nuestra propia denominación y dar una nueva dimensión al centro saliendo de categorías reduccionistas. La imagen no es solo fotografía, por ello intentaremos complejizar el concepto a partir de autores y trayectorias desconocidas, aunque seminales”, aseguró Roma, que plasma este objetivo en las dos primeras exposiciones, planteadas como una verdadera declaración de intenciones. Se inaugurarán el 4 de noviembre, serán simultáneas y se desarrollarán de forma especular, atendiendo la particular disposición de las salas del palacio de la Virreina.

Por un lado se desplegará un compendio de la gigantesca obra —55 películas, unos 3.000 programas de televisión y múltiples publicaciones— del director alemán Alexander Kluge, autor de culto y padre del nuevo cine alemán. “Además de prestarnos su archivo personal con materiales inéditos, Kluge ha realizado expresamente para la muestra unos collages de fragmentos de sus películas y ha dirigido el montaje museográfico”, explicó Roma, el primero que se atreve a trasladar la obra del cineasta al espacio del museo.

Como contrapunto se expondrá un recorrido por la trayectoria del diseñador argentino Copi, una figura clave para la evolución del diseño gráfico europeo. “También se trata de una figura fundacional, maestro de generaciones de dibujantes”, afirmó Roma a propósito de este autor que se dio a conocer por sus tiras irónicas y absurdas, que subvertían los géneros artísticos así como el transformista y polifuncional Copi subvertía las categorías impuestas por la sociedad.

“La imagen surge de las manos, no solo de las máquinas”, indicó Roma presentando el segundo bloque de exposiciones que tomará el relevo a partir de marzo. En este caso se trata de dos mujeres, la pintora portuguesa Paula Rego y la italiana Ketty La Rocca, fallecida a los 38 años dejando unas obras pioneras en el campo de la poesía visual y el body art.

Como demostración de que, pese a los aires de cambio e innovación, aun habrá lugar para la fotografía, la temporada se cierra con una muestra de August Sander, autor imprescindible para el desarrollo de este medio. Por primera vez se exhibirán juntas las 657 imágenes que componen People of 20th Century, un proyecto mítico sobre las tipologías profesionales de la sociedad alemana en los años 20. “Exponer el archivo de Sander en este momento es especialmente adecuado porque constituye una instantánea de lo que Europa podría haber sido y no fue”, indicó Roma, que contará con un millón de euros para el presupuesto anual. Docente de arte y filosofía, Roma ganó el concurso para dirigir la Virreina durante dos años prorrogables, después de ser cesado como conservador jefe del Macba tras la polémica originada por una obra que mostraba un personaje parecido al ex rey Juan Carlos sodomizado.

Para huir del “zapping expositivo”, Roma ha programado numerosas actividades en cooperación con las distintas realidades que operan en la ciudad, para las que creará cuatro plataformas de trabajo con medios y recursos, permanentemente instaladas en la planta baja de La Virreina. La idea es convertirse en un catalizador de actividades y atender el tejido artístico y asociativo que, según Roma, ha desbordado todos los marcos tradicionales. Finalmente, se abrirá una nueva línea editorial, con producciones de coste accesible.